Editorial: Abandono en los hospitales de Chile
Editorial: Abandono en los hospitales de Chile ace pocos días la ministra de Salud May Chomalí denunció que hay más de mil personas abandonadas en los hospitales públicos de Chile.
Se trata principalmente de adultos mayores H que llegaron para ser sometidos a algún tratamiento, pero luego no tuvieron un lugar al cual volver, ni una familia que los acogiera, ni formas de valerse por sí mismos. Entonces, se quedaron, convirtiendo el recinto en su hogar. Esa realidad es desgarradora, pero no única. Se calcula que en los últimos siete años, alrededor de 400 bebés recién nacidos han sido dejados en las salas hospitalarias del país y jamás reclamados por sus madres o padres. De hecho existe hasta un voluntariado de mujeres que recorre salas de neonoatología para abrazar a esos pequeños que quedan solos y sin posibilidad de crear apego desde las primeras horas de vida. De acuerdo a las estadísticas, estos dolorosos casos se registran en todas las regiones de Chile, incluyendo a Los Ríos y desafian a un sistema con alta demanda y recursos limitados. Por lo mismo, se ha dispuesto cruzar datos para identificar a posibles familiares y generar campañas de asistencia social. Mientras esas acciones necesarias se ejecutan, la denuncia de la ministra Chomalí también permite mirar hacia otra dimensión de la red asistencial. Una que se menciona aún menos.
Aquella en la cual las salas de Urgencia reciben a personas sin hogar en noches de temporales; o que las convierte en refugio de quienes sufren violencia en sus distintas dimensiones, desde la doméstica, hasta aquella generada en las calles por el narcotráfico. A diario hay noticias de heridos sin identificación simplemente dejados en Emergencia. Los hospitales de Chile y de la región cumplen esa función de amparo. Son este espacio seguro al cual miran personas en situaciones extremas, no sólo quienes necesitan restaurar su salud. Pero la ministra tiene razón en levantar una voz de alerta. Es necesario permitir que los recintos prioricen a los enfermos, reduzcan listas de espera, optimicen uso de camas, pabellones, equipos. Es urgente que la responsabilidad de los casos "sociosanitarios" se comparta con otras unidades estatales, con la sociedad civil y las familias. Suena durísimo; pero es un problema que se debe enfrentar.. La ministra de Salud advirtió sobre una realidad que es preciso enfrentar. E Editorial