Editorial: Viviendas sociales, promesas y dudas
Editorial: Viviendas sociales, promesas y dudas ntofagasta vuelve a ser noticia por un A drama que se repite con dolorosa frecuencia: viviendas sociales entregadas con fallas estructurales y proyectos inconclusos que se eternizan en promesas incumplidas. Lo que debería ser un sueño cumplido para cientos de familias -la casa propiatermina convertido en una pesadilla de hongos, filtraciones, excusas y negligencia. El caso del condominio Bellavista 1 es quizás el más escandaloso. Decenas de departamentos afectados por humedad y hongos, familias viviendo con olor insoportable, bebés hospitalizados y adultos con problemas respiratorios.
Lo increíble no es solo el nivel de precariedad constructiva -una tina sostenida con una lata de cerveza, cañerías selladas con pegamento-, sino la respuesta institucional: minimizar, culpar a los vecinos por "sucios" y evadir responsabilidades.
A esto se suma el escándalo de Altos del Sol y Alto Licancabur, donde la constructora Pacal se excusa con falta de fondos, pese a haber recibido el 95% de los pagos comprometidos. ¿ Cómo se explica que el Estado libere casi la totalidad de los recursos sin exigir avances concretos? La negligencia no solo es empresarial, también es pública: el Serviu debió fiscalizar, detener los pagos o exigir garantías. No lo hizo. Aquí no bastan los discursos sobre déficit habitacional o sobre metas de viviendas entregadas. Lo que se necesita es un sistema de construcción y fiscalización riguroso, con estándares de calidad que se respeten, con responsabilidades claras y sanciones efectivas. Porque detrás de cada metro cuadrado mal hecho hay una familia que enferma, un niño que sufre, un adulto que pierde la confianza en la justicia y en el Estado.
Y mientras eso no cambie, la promesa de la vivienda social seguirá siendo en Antofagasta un sueño que enferma. "Lo que se necesita es un sistema de construcción y fiscalización riguroso, con estándares de calidad".. Un caso grave es Villa El Salar en la capital regional, otro símbolo de un sistema de fiscalización que parece funcionar de espaldas a las familias. E Editorial "Lo que se necesita es un sistema de construcción y fiscalización riguroso, con estándares de calidad".