Autor: JANINA MARCANO
Apuestas online en escolares: identifican seis perfiles de riesgo según los hábitos digitales
Apuestas online en escolares: identifican seis perfiles de riesgo según los hábitos digitales La irrupción de las apuestas online por parte de los jóvenes se ha convertido en un tema de preocupación en Chile, en el que expertos hablan de una “epidemia silenciosa” que pone a los adolescentes en riesgo de ludopatía digital. Un estudio nacional de 2025 mostró que uno de cada siete adolescentes del país de entre 12 y 17 años ha realizado apuestas digitales en el último año. Esa misma investigación halló que siete de cada 10 escolares chilenos no ven esta actividad como nociva. Los autores, Red Preventiva Chile Copreventive, hicieron un nuevo análisis de los datos e identificaron seis perfiles de riesgo en escolares. Esto, de acuerdo con su estilo de vida digital y con los factores que disparan la probabilidad de apostar o de tener una conducta problemática en relación con el juego. El trabajo, que analizó los casos de 1.123 estudiantes de 8 básico y IV medio, fue realizado en conjunto con Actitud Lab y la Universidad San Sebastián.
“El objetivo es orientar a los padres y a los educadores respecto del lugar de riesgo en el que pueden estar los jóvenes, según su comportamiento digital y al nivel de gravedad de las conductas que nosotros observamos”, comenta Sebastián Errázuriz, fundador de Red Preventiva Chile Copreventive, plataforma de prevención de adicciones en entornos laborales y escolares. Aquí, especialistas comentan a qué se debe estar atento en cada caso y cómo abordar la situación en familia. Mayor riesgo Apostador digital De riesgo muy alto frente al impacto de las apuestas online, son principalmente varones de 16 años o más que ya apuestan con dinero. Según el estudio, aquí convergen uso intensivo de pantallas, gasto en videojuegos y admiración por influencers.
Acorde con la investigación, “son usuarios que invierten más de dos horas diarias en redes sociales y pasan más de dos horas al día en videojuegos”. Además, siguen a creadores de contenido que promocionan apuestas y tienen una actitud positiva hacia ellas.
Para Errázuriz, las familias “no deberían permitir que los menores apuesten”. Según señala: “Hay familias que dicen que su hijo controla la apuesta y se la paga él mismo, pero el cerebro de un adolescente no está lo suficientemente desarrollado para saber cuándo parar y ahí está el riesgo”. Carlos Ibáñez, psiquiatra y director del Centro Especializado para la prevención del consumo de Sustancias y el tratamiento de las Adicciones, de la U. de Chile, quien atiende a jóvenes con conductas adictivas de apuestas online, señala que estas “son una más de las múltiples conductas de riesgo a las que están expuestos adolescentes, tal como alcohol o drogas, porque implican un riesgo para su salud mental, por lo tanto, se debe tratar de minimizar lo más posible”. Apostador social También son principalmente hombres sobre 16 años que apuestan, pero no suelen dedicar tiempo intensivo a los videojuegos ni tienden a seguir a influencers de la industria.
Su principal diferencia con otros apostadores es que “no los mueve la tecnología ni los influencers, sino el sentido de pertenencia”. Así, el estudio concluye que “apuestan porque es lo que se hace en su círculo”. Mantienen una actitud neutral ante las apuestas, pero reconocen el riesgo.
Para Viviana Tartakowsky, directora de Psicología de la UBO, este patrón refleja “un tema de identidad y autoestima, por lo que habría que preguntarse qué necesidad está cubriendo el adolescente al buscar validación en el grupo”. La psicóloga aconseja fortalecer espacios donde se pueda sentir valorado y conversar con otros padres sobre cómo podrían establecer reglas y abordar el tema de forma colectiva. Para los expertos, ambos perfiles en este grupo son los que se deben mirar con mayor atención. El camino hacia la apuesta La entrada a las apuestas online no ocurre de forma repentina, plantea el estudio, sino que sigue un camino progresivo que se inicia en el entorno social.
Así, entre los 12 y los 15 años, conocer a otros apostadores dispara el riesgo en 43%. Después, alrededor de los 16 años, interactuar con anuncios eleva la probabilidad de apuesta al 54%. Esa etapa es llamada “de máxima conversión”, en la que mostrar una actitud positiva hacia la apuesta eleva a 71% la probabilidad de ser apostador. Para los entrevistados, un elemento que atraviesa estos perfiles es el riesgo de “falsa sensación de seguridad” de parte de las familias al no ver conductas evidentes de riesgo. “No podemos decir, por ejemplo, que como mi hija es mujer, no necesitamos abordar el tema”, plantea Errázuriz.
“Algo clave es tener la conversación en familia y en las escuelas sobre cómo estos sistemas atrapan, y considerar que muchas Salud pública veces los hijos no apuestan, pero sí se relacionan con personas que lo hacen y eso aumenta su riesgo”, agrega.
Carmona coincide y señala que “ellas efectivamente están en menos riesgo, con un mayor tiempo en plataformas como Instagram, pero también tenemos casos de mujeres (con adicción a las apuestas) en la Asociación de Jugadores en Rehabilitación (Ajuter)”. Por eso su consejo es “estar alerta” sobre ambos sexos.
“Pensamos entregar estos resultados próximamente a todos los parlamentarios del país”, dice Errázuriz, quien plantea que es necesario “prohibir el patrocinio de casas de apuestas al mundo deportivo en Chile” y legislar sobre la obligatoriedad de etiquetado de advertencia en la publicidad de apuestas online similar a las del alcohol y el tabaco, entre otras medidas. “Estamos hablando de un problema de salud pública”, sostiene. SNOMMOCEVITAERC / KIPEER Riesgo latente El gamer influenciable Tiene comportamientos que lo relacionan con el mundo de las apuestas como gastar dinero en juegos, pero no ha dado el paso a hacerlo. “Su exposición a influencers y gasto en juegos lo sitúan como el principal objetivo de la industria”, señala el estudio.
Se trata principalmente de hombres de 16 años o más que usan las redes sociales y los videojuegos más de dos horas al día, que sostiene una actitud positiva frente a las apuestas y que sigue a influencers que promocionan esta actividad.
Para Ángela Carmona, psicóloga, fundadora de Ajuter y presidenta de la Corporación de Juego Responsable (CJR), “los sistemas de apuestas online están hechos para captar a este perfil de riesgo, por eso la prevención acá es fundamental”. Según Carmona, “el abrir el tema es fundamental, porque la única forma de frenar una posible adicción es con educación, alertando sobre los riesgos que provoca el apostar y también el desarrollar adicción”. Jimmy Corvalán, del Centro Walnut, entidad especializada en el tratamiento de adicciones, plantea que identificar ciertas conductas, como invertir dinero dentro de otras plataformas, como Twich o Kick, ver cómo otros apuestan o concentrar gran parte de la vida social frente a pantallas “requiere abordaje con prevención, para disminuir estas conductas antes de que den un paso hacia un problema o patología”. De resistencia, aunque con riesgo Crítico consciente Este perfil se compone de hombres y mujeres. El sondeo muestra que utiliza las redes sociales más de dos horas al día, pero muestra una inclinación a no jugar videojuegos de forma intensiva. Una de sus principales características es que rechaza la publicidad, no sigue a influencers que promocionen apuestas y poseen una actitud crítica hacia el tema. Según el trabajo, su riesgo es bajo.
El desconectado De estilo digital más ligero, usa las redes sociales pero no suele pasar más de dos horas diarias en ellas, no gasta dinero en plataformas ni sigue a creadores de contenidos que promocionan apuestas. Su riesgo es muy bajo y “su protección nace de una ajenidad total al ecosistema de apuestas y de la identificación de un riesgo alto en la actividad”, señala el estudio. Espectadora digital Es un grupo esencialmente femenino y parte desde los 12 años. Si bien consume contenido de influencers de apuestas, no tiene hábitos de gastar en plataformas. “Su riesgo es la perdida de sensibilidad porque ve las apuestas como algo normal, aunque no participe”, según indica la investigación. Su actitud frente a las apuestas es neutral y reconoce el riesgo que implica. Autor: JANINA MARCANO. La probabilidad de entrar a este mundo o de caer en conductas adictivas cambia según el tiempo frente a videojuegos, si se gasta dinero dentro de plataformas o si se sigue a influencers del área. Aquí, expertos entregan consejos sobre cómo abordar a cada grupo.
Análisis a más de 1.123 estudiantes de 8° básico a IV medio Riesgo latente El gamer influenciable Tiene comportamientos que lo relacionan con el mundo de las apuestas —como gastar dinero en juegos—, pero no ha dado el paso a hacerlo. “Su exposición a influencers y gasto en juegos lo sitúan como el principal objetivo de la industria”, señala el estudio.
Se trata principalmente de hombres de 16 años o más que usan las redes sociales y los videojuegos más de dos horas al día, que sostiene una actitud positiva frente a las apuestas y que sigue a influencers que promocionan esta actividad.
Para Ángela Carmona, psicóloga, fundadora de Ajuter y presidenta de la Corporación de Juego Responsable (CJR), “los sistemas de apuestas online están hechos para captar a este perfil de riesgo, por eso la prevención acá es fundamental”. Según Carmona, “el abrir el tema es fundamental, porque la única forma de frenar una posible adicción es con educación, alertando sobre los riesgos que provoca el apostar y también el desarrollar adicción”. Jimmy Corvalán, del Centro Walnut, entidad especializada en el tratamiento de adicciones, plantea que identificar ciertas conductas, como invertir dinero dentro de otras plataformas, como Twich o Kick, ver cómo otros apuestan o concentrar gran parte de la vida social frente a pantallas “requiere abordaje con prevención, para disminuir estas conductas antes de que den un paso hacia un problema o patología”. De resistencia, aunque con riesgo Crítico consciente Este perfil se compone de hombres y mujeres. El sondeo muestra que utiliza las redes sociales más de dos horas al día, pero muestra una inclinación a no jugar videojuegos de forma intensiva. Una de sus principales características es que rechaza la publicidad, no sigue a influencers que promocionen apuestas y poseen una actitud crítica hacia el tema. Según el trabajo, su riesgo es bajo.
El desconectado De estilo digital más ligero, usa las redes sociales pero no suele pasar más de dos horas diarias en ellas, no gasta dinero en plataformas ni sigue a creadores de contenidos que promocionan apuestas. Su riesgo es muy bajo y “su protección nace de una ajenidad total al ecosistema de apuestas y de la identificación de un riesgo alto en la actividad”, señala el estudio. Espectadora digital Es un grupo esencialmente femenino y parte desde los 12 años. Si bien consume contenido de influencers de apuestas, no tiene hábitos de gastar en plataformas. “Su riesgo es la perdida de sensibilidad porque ve las apuestas como algo normal, aunque no participe”, según indica la investigación. Su actitud frente a las apuestas es neutral y reconoce el riesgo que implica.
F En Chile, el 30% de los menores entre 12 y 17 años es invitado a apostar de manera frecuente u ocasional por amigos o conocidos y el 51% conoce al menos a una persona que apuesta, según el sondeo de Red Preventiva.