El nuevo mapa de las relaciones
El nuevo mapa de las relaciones de las relaciones DESCONOCIDOS QUE SE SIENTAN A UNA MESA, CONVERSAN DURANTE ALGUNOS MINUTOS Y LUEGO CAMBIAN DE LUGAR PARA EMPEZAR UNA NUEVA RONDA O ENCONTRARSE EN OTRA REUNIÓN. ASÍ FUNCIONAN LOS ENCUENTROS GRUPALES QUE HOY IMPULSAN DISTINTAS PLATAFORMAS EN CHILE PARA HACER AMIGOS O BUSCAR PAREJA. EL "UNO A UNO" QUEDA ATRÁS Y EL FORMATO COLECTIVO REDEFINE LA MANERA DE VINCULARSE. POR Valentina Cuello Trigo. ILUSTRACIÓN: Rodrigo Valdés. T res horas antes de que un grupo de desconocidos llegue hasta un bar en Providencia, el equipo de Matías Espinoza mueve mesas, alinea copas y prepara el lugar. Se trata de la reunión mensual que organiza Matchea, la plataforma chilena que creó Espinoza y que organiza encuentros presenciales entre solteros. Algunas semanas el evento se hace en Providencia, otras en Vitacura. Siempre en hoteles o bares con sectores más apartados donde la conversación no se sienta expuesta al resto del local. A las seis en punto comienzan a llegar los asistentes: profesionales, en su mayoría entre 30 y 60 años, que vienen solos o en pequeños grupos. Algunos rostros se repiten de encuentros anteriores, y es que esa es parte de la premisa de Matchea: si no conectas con alguien en un ciclo, puedes volver al siguiente. Cuando se instalan los asistentes, la anfitriona toma el centro del espacio. Da la bienvenida, entrega algunos consejos para la interacción --mirar a los ojos, dejar el teléfono, escuchar-y explica la rotación: las mujeres permanecen sentadas mientras los hombres irán moviéndose cada cierto tiempo. Cada conversación dura lo suficiente para intercambiar nombres, intereses y alguna experiencia en común. Entonces dan la señal. Cambio de mesa. Nueva oportunidad. En una sola noche pueden acumularse treinta o cuarenta microcitas. Desde su lugar, supervisando cómo se desarrollan los encuentros, Espinoza dice que es intenso, pero es parte del esfuerzo que realizan. Aunque son cuidadosos a la hora de enfrentar las expectativas.
No se trata de promesas para encontrar el amor, sino de presentarse como "una gran instancia para solteros", donde la interacción es inmediata. --Muchos vienen de rebote de las aplicaciones de citas, con malas experiencias, y que buscan estas actividades para conocer a gente en persona --describe Espinoza.
Diana Rivera, directora del diplomado en Terapia de Pareja de la Universidad Católica (UC) y docente del Instituto Chileno de Terapia Familiar y Pareja, lo confirma. --Probablemente esto se relaciona con experiencias y prejuicios que las personas han tenido con otras aplicaciones de citas en línea "uno a uno". Por ejemplo, la relevancia de la apariencia física, perfiles falsos, temor por la propia seguridad, presión por tener sexo, autoexposición, desilusiones y fracasos como el corte abrupto de una relación (ghosting). Aunque en Chile, Tinder, Badoo y Grindr continúan siendo las principales aplicaciones de citas utilizadas según un informe publicado por WOM el año pasado, en el análisis global de estas plataformas se reconoce un declive general.
Según consignó The Economist, en el segundo trimestre de 2024, aplicaciones como Tinder y Bumble perdieron cerca de 17 millones de suscriptores, mientras que las descargas cayeron alrededor de un 20%. Asimismo, un informe de TBWA Worldwide --agencia estadounidense de publicidad y contenidos-constató que un 78% de los usuarios ha sentido frustración ante la sobresaturación de opciones, la fatiga emocional y la falta de conexiones profundas. Para Sandra Navarrete, psicóloga de Clínica Santa María, la fatiga es un elemento clave: --Existe un cansancio creciente de los vínculos exclusivamente virtuales. Hablar por chat ya no es suficiente.
Después de tanta pantalla, sobre todo pospandemia, hay un deseo fuerte de volver a lo real: mirarse, escucharse, sentir si hay conexión --sostiene la profesional y agrega: --Lo presencial baja la fantasía y permite ver rápidamente si hay afinidad o no, sin tantas expectativas creadas solo desde lo virtual.. El nuevo mapa de las relaciones Para José Luis Díaz, psicólogo de Clínica Dávila, la mediación de plataformas en este tipo de interacciones responde a un deseo de afecto y de conectarse que ha atravesado los formatos: desde las antiguas publicaciones en el diario hasta estas páginas o aplicaciones que utilizan algoritmos para emparejar o agrupar a quienes buscan entablar nuevas relaciones. Hoy en día, la forma de comunicarse es a través de plataformas plantea Díaz. Asimismo, Diana Rivera explica: Dentro de la vida adulta, la amistad y las relaciones de pareja son las más significativas.
Dado que el establecimiento de relaciones de pareja estable, ya sea en relación de convivencia, matrimonio u otra forma de asociación, se ha retardado en términos etanos, puede hacer que los círculos donde conocer personas nuevas se restrinja sostiene la académica. En Timeleft la propuesta no habla de citas, sino de mesas compartidas. compartidas. Cinco desconocidos, seleccionados por un algoritmo, se reúnen cada miércoles por la noche en algún restaurante de la ciudad. ciudad. La promesa es simple: llegar, sentarse y ver qué ocurre. Pero antes de llegar a la mesa hay un filtro.
Al momento de agendar, frente a la pantalla aparece una serie de preguntas. ¿Rock o rap? ¿ Cómo sería tu noche ideal? ¿ Te consideras introvertido del ial 10? ¿ Creativo? ¿ Qué tan importante es la familia en tu vida? ¿ Con qué frecuencia te sientes solo? Cada respuesta va dibujando un perfil. La plataforma calcula afinidades, compara combinaciones posibles y arroja un porcentaje porcentaje de compatibilidad con otros grupos. grupos. El match ya no es con una persona, sino con una mesa entera. Luego viene lo práctico: responder preguntas generales de identificación y acceder al pago de una suscripción que habiita la asignación del grupo. En los últimos años, la oferta de encuentros encuentros presenciales entre desconocidos ha crecido y diversificado sus formatos.
Según datos entregados en 2024 por Eventbrite empresa organizadora de eventos y consignados por el medio estadounidense Axios, los eventos de citas representaron el 66% de los encuentros sociales organizados a través de la plataforma plataforma en Estados Unidos. En Columbus (Ohio), la asistencia a este tipo de actividades se disparó un 417% ese mismo año. “Un número cada vez mayor de personas está conectando conectando comunidades en línea con conexiones del mundo real”, advertía entonces Julia Hartz, directora ejecutiva de Eventbrite.
En ciudades como Santiago, donde el tiempo y la distancia pesan, estas plataformas ofrecen una solución práctica, simple y directa para conocer gente, disminuyendo la barrera inicial del encuentro y legitimando el deseo de vincularse sin que resulte “extraño” “extraño” o invasivo reafirma la psicóloga Navarrete. UNA OPORTUNIDAD Hace cuatro meses, la plataforma de Vinitos y Amigos aterrizó con su primer evento en Santiago. Semanas después, en enero de este año, lo hicieron en Viña del Mar. En cada jornada asisten entre 40 y 70 personas, dependiendo de la capacidad del lugar donde se realiza el evento. Hay bares más pequeños y otros con mayor aforo, pero la dinámica se mantiene: grupos reducidos y conversación compartida. La propuesta replica una fórmula que combina filtro digital y experiencia cara a cara. Quienes se inscriben compran su entrada y completan un test de personalidad e intereses. Con esa información, un algoritmo arma grupos de seis o siete personas compatibles. El día del evento, cada grupo comparte una mesa en el bar o restaurante restaurante asignado. La consigna es simple: conversar y dejar que la dinámica fiuya. Mally Lorca, abogada de 52 años que vive en Viña del Mar, asistió al primero que se hizo en su ciudad. El evento se llevó a cabo en un bar céntrico que esa noche incluía presentaciones de comediantes emergentes. Sobre la experiencia comenta: Una llega nerviosa, porque es como una cita a ciegas, pero con más personas. Entonces no es solo conocer y vincularse con una persona. Eramos personas de distintas edades, distintas profesiones, así en lo superficial muy diferentes; sin embargo, enganchamos enseguida recuerda. En ese tipo de encuentros, el punto de partida es el mismo para todos: no hay referencias previas ni amigos en común, solo la disposición disposición a conversar. Esa condición, explican los especialistas, es parte central de la experiencia. La gran diferencia es que aquí nadie “te presenta” a nadie. Eso puede dar más libertad, pero también más incertidumbre.
En los espacios tradicionales hay una cierta red de confianza previa (alguien (alguien “la” o “lo” conoce). En las plataformas todo se construye desde cero, lo que puede ser desafiante, pero también más honesto distingue distingue la psicóloga Navarrete y agrega: Estos espacios ofrecen la esperanza de volver a encontrarse con otros desde un lugar más genuino y cercano. Para Lorca, esa sensación se confirmó a lo largo de la noche. Le sorprendió la facilidad con que el grupo se organizó, incluso en detalles detalles prácticos como pedir la comida o dividir la cuenta al final, sin tensiones ni incomodidades. incomodidades. Más tarde, todos armaron un grupo de WhatsApp y se saludan de vez en cuando mientras esperan el final de las vacaciones para organizar una próxima salida.
Así, la recompensa de estos eventos está en el impacto impacto en la vida social: Es la convicción de que se pueden hacer estas actividades para abrir tus círculos, rodearte de personas que probablemente no conocerías de otra forma y que no necesariamente necesariamente tiene que ser para encontrar pareja, sino que hacer amigos, personas personas que quieren salir a conversar, tomar un trago, pasar un rato agradable y disfrutar. Así, el formato mesa compartida, grupo reducido y mediación algorítmica previa comienza a instalarse como una alternativa concreta dentro de la oferta de actividades sociales organizadas.
En esa línea, para Rivera el foco no está en el formato, sino en cómo se enfrentan estas instancias: Si existen aplicaciones que faciliten el encuentro entre personas similares, que anteriormente se obtenía a través de lazos barriales, familiares o hobbies, bienvenidas sean. Solo hay que tener expectativas expectativas realistas, y si no funciona en primera instancia, pueden darse una segunda oportunidad para ver si les acomoda.
“En los espacios tradicionales hay una cierta red de confianza previa (alguien la o lo conoce). En las plataformas todo se construye desde cero, lo que puede ser desafiante, pero también más honesto”, dice la psicóloga Navarrete..