La vida a crédito: cuando la tarjeta deja de ser respaldo y se vuelve sueldo
La vida a crédito: cuando la tarjeta deja de ser respaldo y se vuelve sueldo En Chile, vivir mes a mes apoyándose en el crédito dejó de ser una excepción. EL endeudamiento cotidiano, el pago mínimo y la ansiedad financiera se han normalizado. EL experto Mauricio Contreras anaLiza por qué ocurrió este cambio cuLtural y qué decisiones concretas permiten recuperar el controL sin sacrificar calidad de vida. 14 1 revista NOS fl35O 1 2026. La vida a crédito: cuando la tarjeta deja de ser respaldo y se vuelve sueldo Durante años, el crédito fue presentado como una herramienta herramienta de apoyo frente a emergencias o proyectos relevantes. Sin embargo, en la práctica cotidiana de miles de hogares chilenos, ese rol cambió radicalmente. Estos datos lo explicarían. Un estudio de lpsos de noviembre último reveló que el 45% de las personas consultadas indicó que en su hogar no se alcanza a llegar a fin de mes con los ingresos ingresos que perciben. Y esta situación se agudiza entre quienes reciben menos de $500 mil mensuales, donde el 61% declara no alcanzar a cubrir sus gastos. Además, se estableció que al día 15 del mes, el 11% de los hogares ya no contaría con ingresos. Y al día 20, el 31% estaría en esa situación. Por ello, para muchas personas, las tarjetas y la línea de crédito funcionarían como una extensión del sueldo. Para Mauricio Contreras, director de carreras del área Administración del Instituto Profesional y Centro de Formación Técnica Santo Tomás Concepción, este fenómeno ya no es marginal. “Es una situación ampliamente ampliamente extendida y se transformó transformó en una forma de vida”, recalca. Según explica, más del 45 % de los hogares utiliza el crédito como un complemento habitual del ingreso mensual, especialmente, a través de tarjetas. “Esto implica que el ingreso mensual ya viene comprometido antes de recibirse recibirse y que las tarjetas dejan de ser un respaldo excepcional para transformarse transformarse en una fuente de financiamiento del consumo cotidiano”, añade.
Mauricio Contreras, director de carreras del área Administración del Instituto Profesional y Centro de Formación Técnica 5anto Tomás Concepción Errores pequeños, consecuencias grandes Uno de los puntos clave que plantea el experto es que la inseguridad financiera no suele originarse en grandes decisiones, sino en prácticas que se han normalizado con el tiempo. Entre ellas, el uso permanente del pago mínimo, la acumulación de pequeñas compras en cuotas, la mantención simultánea de varias tarjetas activas y la falta de control real sobre el gasto financiado. A esto se suma la ausencia de planificación frente a imprevistos. imprevistos. “Habitualmente las personas no tienen planificados los imprevistos y de qué forma asumir estos cuando se presentan, ¡1% 2026 1 revista NOS n”350 1 15.
La vida a crédito: cuando la tarjeta deja de ser respaldo y se vuelve sueldo situación que obliga a recurrir nuevamente al crédito, profundizando profundizando y agudizando la dependencia y la sensación de fragilidad financiera”. Contreras advierte que existen señales claras de alerta que indican que el uso del crédito ya se volvió un problema.
Entre ellas, financiar gastos básicos como alimentación o servicios, no poder pagar el total de la facturación mensual, destinar una parte creciente del ingreso solo a intereses y experimentar ansiedad constante asociada a las fechas de pago. Cuando el crédito se usa para sostener el día a día y no para situaciones puntuales, deja de ser una herramienta de apoyo y se convierte en un riesgo”, indica. Este tipo de situaciones no solo afecta el presupuesto. “Complica “Complica en forma considerable la salud mental de las personas”, agrega. Reducir la dependencia sin dejar de vivir Salir de este círculo, aclara el experto, no implica cambios drásticos ni dejar de consumir de un día para otro. El proceso comienza con una revisión consciente de la situación financiera personal o familiar, orientada a recuperar el control económico y emocional.
Entre las acciones concretas que recomienda están establecer establecer un límite mensual para el uso de tarjetas, priorizar el pago total de la deuda o, al menos, superar el pago mínimo, ordenar las deudas vigentes según tasas y plazos, y evitar financiar gastos permanentes con crédito. Incluso en contextos de estrechez, plantea la importancia de generar un ahorro mínimo para enfrentar imprevistos, ya que esto reduce la ansiedad y la dependencia emocional del crédito. Finalmente, Contreras subraya que el sistema incentiva el consumo permanente, pero la clave está en decidir con mayor conciencia. Reconoce que vivir una vida tranquila y sin sobresaltos sobresaltos en estos tiempos permite mantener una salud mental en buenas condiciones y con la capacidad de tomar mejores decisiones al momento de consumir.
“Pequeños cambios sostenidos en el tiempo permitirán recuperar la tranquilidad, disminuir costos financieros y volver a usar el crédito como una herramienta de apoyo y no como un recurso de supervivencia cotidiana”. II 16 ta NOS n350 1 2026.