Autor: Texto, María Cecilia de Frutos D. Fotografías, José Luis Rissetti Z.
Un oasis protegido
Un oasis protegido J unto al parrón que tiene los mismos 85 años que su casa, Angélica Saavedra disfruta de un lindo jardín con flores y frutales, y una terraza que incluso en verano se siente fresca.
Un oasis que hoy es un lujo en la ciudad, por eso con su marido quien heredó la propiedad de su tío nunca han pensado en irse del lugar en el que han vivido por tres décadas, una vivienda de dos pisos levantada a inicios de los años 40, que, además del exquisito patio trasero de más de 100 m 2, cuenta con detalles que suman: antejardín, zaguán, ventanas ojo de buey, balcones y esquinas redondeadas, tal como las otras 187 que conforman este conjunto habitacional ubicado en la calle Domingo Santa María, entre las avenidas Independencia y Fermín Vivaceta.
El proyecto fue llevado a cabo por la Caja de Previsión de Empleados Particulares y tuvo como autor al arquitecto Guillermo Schneider Un oasis protegido Solo tres cuadras comprende la recién aprobada Zona Típica Población Domingo Santa María, en la comuna de Independencia.
Un conjunto habitacional levantado entre 1939 y 1945 según el diseño de Guillermo Schneider, con un trazado urbano moderno y rasgos arquitectónicos racionalistas; y donde se conservan prácticas de vida de barrio y una continuidad generacional dignas de proteger. Texto, María Cecilia de Frutos D. Fotografías, José Luis Rissetti Z. PATRIMONIO La plaza Cádiz atrae a visitantes de distintas zonas; los mismos vecinos se han preocupado de que se mantenga segura. Esta es una de las que se conserva original y en manos de la misma familia por 50 años; al parecer, antes eran todas blancas. En las cabeceras de los pasajes aparecen variedades tipológicas. Entre los vecinos que aportaron al informe, están los arquitectos Carolina Acevedo y Jorge Aravena E.. Solo tres cuadras comprende la recién aprobada Zona Típica Población Domingo Santa María, en la comuna de Independencia.
Un conjunto habitacional levantado entre 1939 y 1945 según el diseño de Guillermo Schnerder, con un trazado urbano moderno y rasgos arquitectónicos racionalistas; y donde se conservan prácticas de vida de barrio y una continuidad generacional dignas de proteger PATRIMONIO Un oasis protegido 1.1 j1. 1 rr Schneider diseñó distintas tipologías de casa, de uno y dos pisos, por encargo de la Caja de Previsión Previsión de Empleados Particulares. Algunas viviendas han tenido modificaciones; modificaciones; sin embargo, se mantienen su forma y materialidad. La ventanas ojo de buey, zaguanes y antejardines son parte del encanto del conjunto. Vergara, quien en 1929 había levantado los edificios Turri en estilo art déco.
El encargo, que se ejecutó entre 1939 y 1945, es reflejo de un pensamiento racionalista y un plan de modernización modernización impulsado por el urbanista Karl Brunner a inicios del siglo pasado, que se consolidó consolidó en un barrio con una escala humana que hasta hoy se conserva y que es parte de lo que buscaron proteger los propios vecinos al postularlo postularlo como Zona Típica. “En 2012 habíamos conseguido quedar como zona residencial en el Plan Regulador de la comuna de Independencia. Independencia.
Pero nos dimos cuenta de que eso no era suficiente y teníamos que ir más allá para resguardar también la arquitectura del barrio, porque ya había muchas casas intervenidas”, comenta Claudio Salas, presidente de la Agrupación Agrupación de Vecinos de Domingo Santa María. Con cuatro años, Salas llegó en 1977 a vivir a una casa junto a la Plaza Cádiz; aunque parte parte de su familia estaba aquí desde sus inicios.
La continuidad generacional de sus habitantes, habitantes, el tejido social que se ha formado y las prácticas de vida barrial que se dan especialmente especialmente en estas tres cuadras, fueron parte de los valores que el Consejo de Monumentos Nacionales tomó en cuenta para la aprobación aprobación de la declaratoria a inicios de febrero. “Hubo un interés de toda la comunidad por mantener sus cualidades y calidad de vida”, agrega Salas.
Una rutina que desarrollan entre veredas con árboles añosos y una sucesión de fachadas fachadas continuas, de uno y dos pisos que también también dan paso a una serie de pasajes y un singular singular cité frente a la plaza; esta última destaca como uno de los elementos más encantadores encantadores del conjunto y que funciona como núcleo de encuentro natural para los vecinos.
En esa explanada verde a un lado de la vereda es amplia y semicurva, y hacia el otro, actúa como como un extenso antejardín se han reunido históricamente, para rezar el Mes de María, hacer manualidades o escuchar tocar grupos de música. Actualmente, se junta dos veces a la semana un grupo de mujeres a practicar tai chi.
Maite Kreutzsmart es parte de ellas; proveniente proveniente de Alemania, compró una casa a pocos pocos metros de ahí y desde hace tres años es una más, incluso conformó el equipo que trabajó trabajó en la preparación para la declaratoria como como Zona Típica. “Yo adoro este barrio. Es una comunidad muy unida; cuando algo raro pasa, nos comunicamos”, dice.
Dos almacenes, una ferretería, hogar de ancianos, un centro médico y un colegio son también parte de esta calle que nació para dar un buen vivir a trabajadores de distintos servicios, servicios, que vio crecer a músicos, compositores, arquitectos, médicos, profesores... y que perdura perdura gracias a que vecinos de distintas generaciones generaciones se organizaron para cuidar el entorno entorno que los ha unido por más de 8o años. VD.