Bomberos denuncian agotamiento físico y económico tras incendio de varios días
Bomberos denuncian agotamiento físico y económico tras incendio de varios días Durante varios días, el borde del río Aconcagua ha ardido de forma intermitente, en una emergencia que no responde a causas naturales ni a episodios aislados. Se trata de focos en basurales que se reactivan una y otra vez, incluso después de extensas jornadas de trabajo. El comandante del Cuerpo de Bomberos de Quillota, Marco Velásquez Godoy, abordó esta situación en Radio Quillota 101.5 FM y fue categórico respecto del origen del siniestro. "Es un incendio provocado.
Pero más complejo aún es lo que lo alimenta", señaló, advirtiendo la presencia de plásticos, residuos Guía de Ofertas y materiales desconocidos que generan gases tóxicos, obligando a los voluntarios a operar con equipos especiales y bajo condiciones de riesgo permanente. "Uno no sabe con qué se va a encontrar ahí”, agregó. FUEGO BAJO TIERRA Y ALTOS COSTOS Según explicó, el problema no se limita a la superficie. El incendio se vuelve subterráneo, oculto entre basura y escombros, donde el agua no logra penetrar. Aunque en apariencia se extingue, vuelve a reactivarse horas después. Sin maquinaria pesada para remover toneladas de desechos acumulados durante años, Bomberos queda limitado a contener el fuego, sin poder erradicarlo. Mientras tanto, los vecinos continúan expuestos al humo y la contaminación, obligados a mantener puertas y ventanas cerradas en pleno verano. El desgaste también es económico.
Movilizar dos o tres carros por más de cuatro horas implica Municipio anunció querella y mayor presencia policial en el borde del río Tras varios días de incendios y humaredas persistentes en la ribera norte, detrás de El Peumo, el municipio anunció la presentación de una querella, el refuerzo de la presencia policial, apoyo a la Delegación Presidencial, cierre perimetral del área y el uso de maquinaria pesada para remover el terreno y extinguir los focos activos. altos costos en combustible, mantenimiento y uso de equipos. Un neumático puede superar los dos millones de pesos y una reparación alcanzar varios cientos de miles.
En pocos días, las pérdidas ya suman cifras millonarias. "Nosotros no tenemos las maquinarias para poder mover toneladas de basura", reconoció Velásquez, advirtiendo que, mientras se destinan recursos a este incendio persistente, otras emergencias siguen ocurriendo. SIN RECURSOS A TIEMPO El escenario se complejiza aún más por la falta de financiamiento oportuno. Bomberos de Quillota enfrenta los meses más exigentes del año sin contar con la subvención municipal, lo que obliga a sostener la operación con recursos limitados. "Estos primeros meses son muy duros. No llegan los dineros de operaciones ni los del municipio, y es cuando más se gasta", explicó el comandante. A ello se suma el costo estructural de la institución, que debe seguir operando pese a la incertidumbre. "Tenemos que apretarnos el cinturón para poder cumplir, porque igual debemos responder a las emergencias. El combustible, la alimentación y todo el funcionamiento siguen corriendo", enfatizó. El desgaste no es solo económico. También existe una sobrecarga operativa, con un aumento de incendios estructurales y emergencias médicas, muchas de ellas fuera de su ámbito. Aun así, la respuesta se mantiene. "Es EL OBSERVADOR una obligación humanitaria", resumió. En paralelo, la institución sigue dependiendo en gran medida del aporte ciudadano. Colectas, campañas y donaciones permiten sostener una operación permanente. Equipar a un solo bombero supera los 3,5 millones de pesos, cifra que refleja la magnitud del desafío.
El incendio del borde del río no es solo un evento puntual, sino el reflejo de un problema mayor: falta de control, de fiscalización y de recursos para enfrentar situaciones que superan la capacidad operativa de Bomberos. La emergencia expone no solo un problema ambiental, sino también el límite operativo y financiero de una institución que sigue respondiendo pese al desgaste. La emergencia expone no solo un problema ambiental, sino también el límite operativo y financiero de una institución que sigue respondiendo pese al desgaste Por más de cinco días ardió el borde del río Aconcagua.