Autor: JOSÉ TOMÁS TENORIO LABRA Corresponsal en España
Presas de su propio éxito, las grandes fiestas de España se vuelven blanco de críticas locales por su masificación
Presas de su propio éxito, las grandes fiestas de España se vuelven blanco de críticas locales por su masificación Se dice popularmente en España que, sin importar el día del año que sea, en algún lugar del territorio habrá una fiesta que vuelque a los locales a las calles.
Y aunque en su gran mayoría estas son sinónimos de alegría y relajo, en el caso de las festividades más populares del país es cada vez más común escuchar quejas y críticas por lo que muchos consideran como instancias que se codean constantemente con el colapso, entre una masificación turística y desórdenes que no paran de crecer y que las amenazan con “morir de éxito”. Como un caso emblemático de estos problemas en los últimos años, las recientes Fallas de Valencia volvieron a dar la voz de alarma por el estado actual de una de las fiestas más reconocidas de España, caracterizada por sus actos pirotécnicos y los cientos de coloridas figuras de varios metros de altura que adornan las calles de la ciudad hasta el último día de fiestas, pero también en los últimos años por el caos durante esos días.
Agrupaciones como los izquierdistas Partido Socialista de Valencia y Compromís (segunda y tercera facción más grande del Legislativo local), asociaciones de vecinos y comerciantes, e incluso de comisiones falleras encargadas de organizar las fiestas en sus respectivos barrios, acusaron este año una situación “insostenible” frente al “colapso” que provocan las Fallas en la ciudad, y exigieron cambios en su organización.
Las críticas, a las que también se sumaron en redes sociales y medios tradicionales diversas voces ciudadanas, apuntaron entre otras cosas al corte de más de 400 calles, a los “ríos de orina y basura” que se forman en toda la ciudad y al “descontrol” que genera la enorme cantidad de personas que acuden a los días de Fallas, con más de un millón de turistas calculados durante las fiestas, en una ciudad de poco más de 840.000 habitantes.
Rechazo a la masividad del turismo La tensión por la llegada masiva de turistas se expresa también en Sevilla y su reconocida celebración de Semana Santa, que se inicia mañana domingo, y a la que se prevé la llegada de otro millón de visitantes, para una c i u d a d q u e n o s u p e r a l o s 710.000 habitantes.
Son las mismas hermandades y cofradías, que dan vida a la Semana Santa de Sevilla con sus extensas procesiones que recorren la ciudad, las que reclaman abiertamente por esta masificación que se expresa con calles intransitables durante horas ante la marea de gente. “No cabemos más, no necesitamos turistas ni cruceros”, advirtió Francisco Vélez, presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, quien la semana pasada alertó por posibles problemas de seguridad.
“Creo que a nadie le gusta la idea de que un acto tan propio de nuestra tradición y de nuestra devoción pase a ser una molestia, y menos que se convierta en una fuente de intereses económicos para quienes solo lo venden como una atracción turística”, señala José Luis Muñoz, miembro de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores, de Sevilla. La idea de que estas festividades se convirtieron en una suerte de “parque de atracciones” ya está extendida.
En Pamplona, las Fiestas de San Fermín, que se realizan en julio, también acumulan críticas por la masa de visitantes que llega a ser entre cinco a seis veces la población de la ciudad, de 200.000 personas.
Aplicación de una “tasa turística” Así es como en Pamplona, pero también en el caso de Valencia con las Fallas, gana fuerza el debate sobre aplicar una “tasa turística” para los días de sus respectivas festividades, con el objetivo de desincentivar la llegada masiva de turistas. A su vez, eventos como la Feria de Abril, también en Sevilla, y las mismas Fallas, han acortado su duración en los últimos años ante reclamos ciudadanos.
“Las grandes festividades son indudablemente una fuente de ingresos importantísima para el turismo de algunas ciudades o comunidades específicas, pero no se puede construir sobre la base de sobreexplotar estos eventos hasta el punto de que se convierten en experiencias descontroladas y poco amigables para turistas y sobre todo para las poblaciones locales, que son las que más importan en lo que respecta a la protección de sus expresiones culturales”, dice Enrique Jiménez, profesor de Sociología y Turismo en la Universidad de Loyola. ESSERPECNARF Sevilla y Valencia reciben en sus respectivas fiestas a más del doble de su población, con cerca de un millón de visitantes en cada una. En Pamplona, durante San Fermín los visitantes son de cinco a seis veces la población de la ciudad, de 200.000 habitantes.
Esencia local que se pierde Al caos que se genera en estas ciudades se suma la preocupación por la pérdida de identidad propia de estas celebraciones producto de la misma masificación, que en ocasiones empuja a los residentes fuera de ellas ya sea por las molestias generadas o por los altos costos que implica participar de estas fiestas. “Se nota.
Ahora vemos en las procesiones que entre el público hay cada vez más gente de afuera que solo se preocupa de sacarse una buena foto, o que quizás está con una copa en la mano, o que hacen mucho ruido cuando no hay que hacerlo.
Hasta ves gente sin camisa, con la parte de arriba del bikini. y vamos, que lo nuestro es un acto solemne, de recogimiento, que merece respeto”, apunta Muñoz, de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores.
La misma preocupación alcanza también a San Fermín, las Fallas y la Feria de Abril, entre otras, con críticas de organizadores por lo que consideran como un turismo de “postureo” (de apariencias, para redes sociales) y de “borracheras”, y con precios en el sector de la hostelería que dificultan cada vez más el acceso a personas de regiones cercanas, con precios de habitaciones que superan fácilmente los 200,300 o hasta más de 1.000 euros por noche, y que son solo accesibles para turistas del exterior.
“La oferta se amplía hacia quienes pueden pagar más porque la matemática es muy simple: así se genera más dinero (... ). El riesgo es que de a poco se dé más espacio a un público que no participa activamente de las festividades, sino más bien como un espectador pasivo que, en masa, termine por restar sentido a estos eventos”, dice Jiménez.
Las Fallas de Valencia, la Semana Santa y la Feria de Sevilla, y San Fermín en Pamplona están entre las festividades que generan debate por el colapso que provocan en ciudades, ante la llegada masiva de turistas. POBLACIÓN FLOTANTE Autor: JOSÉ TOMÁS TENORIO LABRA Corresponsal en España.
Atraen a millones de personas: Las Fallas de Valencia, la Semana Santa y la Feria de Sevilla, y San Fermín en Pamplona están entre las festividades que generan debate por el colapso que provocan en ciudades, ante la llegada masiva de turistas. POBLACIÓN FLOTANTE LAS FALLAS de Valencia reúnen a miles de personas que acuden atraídas por enormes figuras de celebridades.