Autor: Osvaldo Artaza Decano Facultad de Salud y Ciencias Sociales Universidad de Las Américas
Columnas de Opinión: Las zoonosis no piden pasaporte
Columnas de Opinión: Las zoonosis no piden pasaporte A principios de abril, el crucero MV Hondius zarpó desde Ushuaia con pasajeros de más de 20 nacionalidades. En alta mar, una pareja neerlandesa desarrolló fiebre que pronto reveló su verdadero origen: hantavirus cepa Andes.
El brote dejó al menos tres muertos y varios casos confirmados, desencadenando un operativo sanitario que incluyó evacuaciones con trajes herméticos y protocolos coordinados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Mientras tanto, en el otro extremo del mundo, otra zoonosis avanza con furia: la República Democrática del Congo y Uganda enfrentan un brote de ébola cepa Bundibugyo que acumula 88 muertos y 336 casos sospechosos. La OMS lo declaró emergencia de salud pública de importancia internacional este domingo, ante la propagación transfronteriza y las incertidumbres sobre la magnitud real del brote. Dos virus. Dos continentes. El mismo patrón: una enfermedad que salta del animal al ser humano y se propaga en un mundo sin fronteras reales. El hantavirus cepa Andes es una zoonosis endémica del sur de Chile y Argentina. Su reservorio es el ratón de cola larga, el contagio ocurre por inhalación de aerosoles con partículas virales. Produce insuficiencia respiratoria grave y tiene una letalidad promedio del 26%. Es la única cepa del mundo con transmisión comprobada entre personas. El ébola Bundibugyo comparte la lógica: su origen está en el contacto con fluidos de animales o personas infectadas. Esta es apenas la tercera vez en la historia que se detecta esta cepa concreta, para la cual no existen vacunas ni tratamientos aprobados. Ambos casos confirman que el concepto de Una Salud -que integra la salud humana, animal y ambiental como sistema indivisibleno es un eslogan académico, sino una necesidad urgente. Las zoonosis representan el 60% de las enfermedades infecciosas emergentes. Ignorar esa frontera porosa entre especies es ignorar la biología. La OMS fue indispensable en el Hondius. Lo es hoy en el Congo. El organismo requiere cooperación internacional inmediata para fortalecer la vigilancia epidemiológica y las operaciones de respuesta. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) cumple ese mismo rol en nuestra región. Debilitar estas instituciones, ya searecortando su financiamiento o cuestionando su autoridad, es apostar a que la próxima emergencia sanitaria nos encuentre solos. El Hondius fue una advertencia. El Congo es otra. La pregunta no es si habrá una próxima. Es si estaremos preparados. Autor: Osvaldo Artaza Decano Facultad de Salud y Ciencias Sociales Universidad de Las Américas. OPINIÓN