Editorial: Cáncer de piel: una alerta que no podemos ignorar
Editorial: Cáncer de piel: una alerta que no podemos ignorar Treinta y cinco muertes en un año no son un dato más en la estadística sanitaria regional. Son familias afectadas, diagnósticos tardíos y una realidad que interpela directamente a una región donde el sol es parte de la identidad, del turismo y también del trabajo cotidiano. La Región de Coquimbo registra históricamente altos índices de radiación ultravioleta. Agricultores, pescadores, trabajadores de la construcción y miles de personas expuestas a la intemperie enfrentan un riesgo permanente. A ello se suma una cultura que, por años, normalizó la exposición sin protección adecuada, especialmente en temporada estival. El cáncer de piel, particularmente el melanoma, puede ser altamente agresivo si no se detecta a tiempo. Sin embargo, es también uno de los tipos de cáncer más prevenibles. Uso constante de bloqueador, ropa adecuada, evitar la exposición en horarios críticos y controles dermatológicos periódicos son medidas simples, pero decisivas. Las cifras preliminares conocidas no deben quedar solo en la preocupación momentánea. Requieren campañas sostenidas, refuerzo en atención primaria, educación escolar y acceso oportuno a especialistas. La prevención no puede limitarse al verano ni a mensajes aislados. El desafío es cultural y sanitario. Vivir bajo uno de los cielos más despejados del país no puede transformarse en una condena silenciosa.
La protección frente al sol debe asumirse como una responsabilidad colectiva, antes de que las cifras sigan creciendo.. Las cifras preliminares que dan cuenta de 35 fallecimientos por cáncer de piel en la Región de Coquimbo durante 2025 deben encender una señal de alerta. La alta radiación y la exposición prolongada al sol exigen mayor prevención y detección oportuna. EDITORIAL