Autor: Michel Junod López médico veterinario
Columnas de Opinión: Chile: una sola Nación
Columnas de Opinión: Chile: una sola Nación P arece básico un titular como este.
Sin embargo, cobra total sentido al conocer la noticia de hoy, 19 de mayo de 2026, donde un despliegue de Carabineros, la Policía de Investigaciones y el Ejército, en cumplimiento de una orden judicial, logró extraer a dos imputados por graves delitos de usurpación violenta, tráfico de drogas, porte ilegal de armas y otros ilícitos contra las personas. La comunidad involucrada, conocida en todo Chile por atentados terroristas, robo de ganado y vehículos, además de producción de cannabis, ha intentado durante años -sin éxitodeclararse territorio independiente del Estado chileno.
Lo cierto es que, con la colaboración de sectores de extrema izquierda y redes vinculadas a la Internacional Socialista, estos grupos han avanzado dejando tras de sí familias en duelo y decenas de personas desplazadas hacia otros territorios. Han promovido la instalación de autoridades propias, en espacios donde no existe democracia y donde el poder lo ejerce quien posee más armas o logra intimidar con mayor eficacia a sus vecinos. Aún permanece fresca en la memoria la resistencia armada de estos grupos, que en 2021 repelieron a balazos a las fuerzas del Estado, causando la muerte de un funcionario policial. Asimismo, el 15 de marzo de 2022 rechazaron con disparos intimidatorios la visita de autoridades del gobierno de turno. Estos hechos son sólo señales de un fenómeno que llevaba años en el sur del país.
En años anteriores vimos también a dirigentes mapuches, formados en universidades públicas y con objetivos separatistas explícitos, viajar a Colombia para recibir instrucción de las FARC y a distintos países de Centroamérica, donde organizaciones como la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) han promovido la formación de hombres y mujeres para enfrentar a los Estados nacionales y cuestionar las fronteras políticas. Estos movimientos indigenistas han tenido presencia en distintos países de América Latina.
Entre los casos más conocidos está Perú, con Sendero Luminoso, organización que comenzó en sectores rurales antes de intentar instaurar un Estado marxista-leninista; y Chiapas, en México, con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), guerrilla castro-guevarista que estableció sus primeras células en la selva lacandona durante la década de 1980. Existen también ejemplos en El Salvador, Guatemala y Honduras, donde estos procesos terminaron generando más pobreza, desorden institucional y el surgimiento de líderes violentos. Hoy, en Chile, vemos una nueva forma de enfrentar a los grupos violentistas que durante años sembraron temor en la población.
Resulta esperanzador volver a imaginar un país tranquilo y un campo donde los agricultores puedan criar animales y trabajar sus tierras con la certeza de que podrán cosechar sin pagar coimas ni "derechos de tránsito" para movilizar sus productos. Esto puede ser solo el comienzo de un camino para recuperar la tranquilidad. Autor: Michel Junod López médico veterinario. C Columna