Autor: Patricio Ramírez R., coordinador Observatorio Económico Social Universidad de La Frontera
Columnas de Opinión: Mujer, empleo y pobreza
Columnas de Opinión: Mujer, empleo y pobreza I empleo (o desempleo) y la pobreza están intrinFscamente relacionados, que duda cabe.
A menor empleo, las personas y las familias tienen menos ingresos y se les dificulta más satisfacer sus necesidades básicas, por lo que habrá mayor probabilidad de pertenecer a la categoría de pobre por insuficiencia de ingresos, más aun cuando el ingreso del trabajo es relevante dentro del ingreso total del hogar. Para 2017, según CASEN, el ingreso del trabajo representaba el 84,9% del ingreso autónomo de los hogares, una importancia sideral. De aqui entonces la gran preocupación y desafio que revisten las actuales cifras de empleo femenino en Chile.
Más de 450 mil mujeres desempleadas con una tasa de desocupación que supera el 10% y una creación de empleo que se ha desacelerado significativamente constituyen una amenaza real y latente no solo para el mercado laboral, sino para los niveles de pobreza en nuestro pais, donde las mujeres históricamente han registrado una mayor incidencia. Según CASEN 2017, la tasa de participación y ocupación laboral femenina era de 48,9% y 44,6% respectivamente. Sin embargo, esta relación desempleo-pobreza queda expuesta al desagregar los datos por niveles de ingreso. Las mujeres pertenecientes al decil I de ingreso autónomo per cápita del hogar (10% de hogares de menores ingresos) registraban apenas una participación y ocupación de 26,7% y 19,0% respectivamente. Para el decil 10, en cambio, el registro fue de 72,1% y 70,1% respectivamente.
Misma tendencia para el desempleo, ya que si bien la tasa de desocupación femenina para 2017 fue de 8,8%; las mujeres del decil I de ingreso autónomo per cápita del hogar, registraron una desocupación de 28,9% ; mientras que las del decil 10 marcaron 2,8%. Luego, una situación laboral desfavorable (menor participación y ocupación, mayor desocupación) están relacionadas directamente con menores ingresos del hogar y una mayor prevalencia de pobreza. Romper este círculo vicioso desempleo-pobreza ha sido siempre una tarea compleja para la economia y las políticas públicas.
El actual escenario de la mujer en el mercado del trabajo no hace otra cosa que agregar dificultad a este desafio, y donde adicionalmente, la delicada situación fiscal pone todavía más cuesta arriba la misión considerando que hay menos holgura para politicas expansivas utilizadas tipicamente para combatir la pobreza como el uso de transferencias.
La reactivación del mercado laboral no es solo una exigencia económica ni de justicia social, sino una condicion indispensable para el desarrollo sostenible y equitativo del pais, que requiere esfuerzos integrales y adicionales dado el actual escenario. C Columna Según CASEN 2017, la tasa de participación y ocupación laboral femenina era de 48,9% y 44,6% respectivamente. Sin embargo, esta relación desempleo-pobreza queda expuesta al desagregar los datos por niveles de ingreso.. Según CASEN 2017, la tasa de participación y ocupación laboral femenina era de 48,9% y 44,6% respectivamente. Sin embargo, esta relación desempleo-pobreza queda expuesta al desagregar los datos por niveles de ingreso.