CARTAS: UN MAL IMPOSTOR
CARTAS: UN MAL IMPOSTOR Señor Director: Bien es conocida la figura de Rodrigo Rojas Vade.
Si nos remontamos al año 2019, se manifestaba manifestaba como un mártir para conseguir una salud pública y digna; sin embargo, para 2021 y bajo presión mediática, su falso diagnóstico de cáncer salió a la luz, siendo finalmente condenado por estafa al montar una puesta en escena para recolectar dinero.
Hoy el escenario se repite con un matiz de diferencia: un “presunto secuestro”. Tras ser encontrado encontrado maniatado, rociado en bencina y con consignas políticas en su cuerpo, lo que inicialmente se presentó como un violento atentado, ha dado un giro de 180 grados.
La investigación sugiere que las lesiones fueron provocadas por una sobredosis, los amarres coinciden con el mismo material material encontrado en su propia mochila, los marcadores no tienen huellas digitales de terceros, no fue bencina sino diluyente. Es cuestión de tiempo para que la justicia desvele una verdad que, a todas luces, ya es evidente. Lo que Rojas Vade demuestra es una combinación de victimismo instrumental para moldear la opinión pública a su favor, conducta propia de un agitador ideologizado. Cabe resaltar un “mal de impostor”; si fingir un cáncer no supuso para él un límite ético ni moral, mucho menos lo sería sería simular un crimen en medio de nuestra actual crisis de seguridad. Cynthia Campos Gómez Fundación para el progreso. - - -