Editorial: Entre la deuda histórica y el "más vale tarde que nunca"
Editorial: Entre la deuda histórica y el "más vale tarde que nunca" El reciente arribo del presidente Gabriel Boric a la Región de Aysén, en lo que constituye una de sus últimas giras territoriales, pone de manifiesto una realidad agridulce para los habitantes de la zona austral. Por un lado, la concreción de hitos largamente esperados; por otro, la sombra de una burocracia estatal que parece moverse a un ritmo ajeno a las urgencias de la ciudadanía.
Ante la inauguración de obras que tardaron décadas en materializarse, surge la interrogante inevitable que hoy recorre las calles de Chile Chico y Balmaceda: ¿ más vale tarde que nunca ?. El mandatario ha sido enfático al declarar que "las obras de Estado no son competencia entre políticos", subrayando el carácter transicional de la inversión pública. Es un gesto republicano reconocer que proyectos como la conexión vial entre Río Tranquilo y el Lago Brown, o el Hospital de Dr. Leopoldo Ortega, se iniciaron en administraciones anteriores, incluyendo la del fallecido expresidente Sebastián Piñera. Sin embargo, esta visión de continuidad no logra disipar el malestar por la extensa demora en la ejecución. El caso del Hospital de Chile Chico es emblemático y, a la vez, vergonzoso: 16 años y cuatro gobiernos pasaron desde su ingreso al plan de inversiones hasta su corte de cinta. Como bien ha señalado la diputada electa Alejandra Valdebenito, no es normal que el Estado tarde más de una década en levantar infraestructura hospitalaria clave. Esta "permisología" y falta de decisión política terminan perjudicando directamente a las personas, quienes durante generaciones han debido enfrentar la precariedad en el acceso a la salud. En este contexto, la visita de Boric es vista por algunos, como un acto protocolar de una administración con "poca presencia en los territorios" y que llega a cumplir compromisos de manera tardía. Bajo esta premisa, el desafío para el presidente electo José Antonio Kast es monumental. El próximo gobierno deberá comprometerse no solo con la continuidad de las obras, sino con una reforma profunda a la capacidad de ejecución del Estado.
Nuestra región no puede seguir esperando otros 16 años por un nuevo Hospital Regional en Coyhaique o por la reparación urgente de infraestructuras críticas como el puente Presidente Ibáñez, cuya emergencia actual en la comuna de Aysén ni siquiera fue considerada en la agenda de la presente gira presidencial. El compromiso del futuro mandatario debe centrarse en "democratizar el territorio", una frase que Boric utilizó para justificar inversiones en zonas con baja densidad poblacional, pero que debe traducirse en acciones concretas y plazos razonables.
No se trata solo de inaugurar lo que otros empezaron, sino de asegurar que las nuevas necesidades, como el Centro de Diálisis para Chile Chico solicitado por el alcalde Ariel Keim, no se conviertan en otra lucha de dos décadas..