El viaje redentor DE WILL SMITH
El viaje redentor DE WILL SMITH Dentro de una carpa en la Antártica, unos cientos de kilómetros antes de llegar en esquí al Polo Sur, el célebre actor Will Smith asegura que él también ha estado en el centro de una tormenta. No se refiere precisamente al viento blanco, o a las condiciones meteorológicas adversas que le tocaron durante su reciente travesía que realizó en el continente blanco. “He estado en tormentas realmente grandes desde hace un par años.
La gente siente que va a ser destruida por ella”. Aunque no lo dice explícitamente, uno no puede sino acordarse de la famosa cachetada que le dio en vivo y en directo al presentador Chris Rock durante la ceremonia de los Oscar en 2022, y que puso en vilo su carrera como actor (situación que hace poco sumó un nuevo problema, por la demanda que un violinista de su gira interpuso en su contra por acoso sexual, despido injustificado y represalias, cargos que el actor rechazó a través de su abogado, y que actualmente están trámite en el sistema judicial de California). A su lado, en la misma carpa, el explorador y exrugbista galés Richard Parks, que ha hecho decenas de expediciones en la Antártica y fue su guía en esta aventura, le responde. “En esos momentos es cuando descubrimos quiénes somos.
Y la clave es seguir adelante”. Todo esto es una de las escenas de De Polo a Polo con Will Smith, una nueva serie documental de National Geographic que acaba de estrenarse en el canal Disney+, y que cuenta su travesía de 100 días, en la que cruzó los siete continentes, y se movió desde el Polo Sur al Polo Norte, con el objetivo de encontrar respuestas a las grandes preguntas de la vida.
Contado en siete capítulos, el desafío lo lleva no solo a esquiar hasta el extremo sur del mundo, sino también a bucear en las gélidas aguas de la otra punta del planeta para extraer una muestra de fitoplancton junto a científicos, bajar hasta una profunda caverna en el Amazonas para extraer el veneno de una tarántula o subir una cumbre en los Himalaya, en Bután, para entender el verdadero sentido de la felicidad.
En su periplo, que se muestra con escenas cinematográficas y cuya producción duró 5 años, Will Smith no va solo: en cada una de sus escalas lo acompañan guías, exploradores y científicos especialistas en el estudio de esas zonas, por lo que al final, más que un viaje “de redención”, su aventura termina siendo una forma de conocer algunos de los lugares más salvajes del planeta, y lo que se está haciendo en algunos casos para entenderlos y protegerlos.
De hecho, en el primer capítulo, que cuenta precisamente su viaje en esquíes hasta el Polo Sur, Smith va con Richard Parks hasta una aislada estación polar donde se encuentran con científicos brasileños que estudian los efectos del cambio climático y la historia de la Tierra a través de las señales que quedan impregnadas en el hielo. Por cierto, en su estilo característico, Smith va constantemente bromeando sobre las situaciones complicadas que a veces les toca enfrentar. “¿Sabes cómo se reconoce a Will Smith en la Antártica? pregunta con picardía el actor a Parks cuando van esquiando por una extensa planicie blanca.
Por las huellas frescas que va dejando en la nieve”. En su camino hacia la aislada estación científica, Smith y Parks deben experimentar la rudeza del clima antártico, subir por solitarias laderas nevadas e incluso soportar tormentas reales de mal tiempo.
“El aislamiento que brinda la Antártica te desafía a hacer introspección y a conectarte contigo mismo de una manera que CIHPARGOEGLANOITAN : SOTOF no ocurre en muchos otros lugares”, nos dice el explorador Richard Parks, ahora desde su casa en Gales, mientras conversamos sobre este documental.
Parks habla con conocimiento: no solo posee un récord Guiness por mayor cantidad de kilómetros esquiados en solitario, sin apoyo y sin asistencia en la Antártica (lo logró en 2020), sino que él mismo cuenta en la serie mientras Will Smith lo mira con los ojos llorosos que este tipo de expediciones extremas lo ha ayudado a salir de una profunda depresión, luego de que una lesión en el hombro lo obligara a dejar el rugby (era jugador profesional) y que incluso llegara a pensar en el suicidio.
“No puedo imaginar cómo es la vida de Will, con ese escrutinio constante y esa necesidad de atención, pero la hostilidad y el aislamiento de la Antártica, la absoluta insignificancia de los seres humanos frente a la madre naturaleza, hacen que te quedes con una imagen bastante auténtica de tu yo más profundo.
Por eso, para mí, tener la oportunidad de compartir esa experiencia con alguien como Will, quien muy probablemente nunca habría experimentado el aislamiento de la Antártica y probablemente nunca lo volverá a hacer, fue un verdadero privilegio”. DE POLO A POLO: Según Parks, cuando se enteró de que sería el guía de una estrella de Hollywood como Will Smith a quien conocía de niño por series icónicas como El Príncipe del Rap en Bel Air durante una expedición de varios días en la Antártica, se puso muy nervioso. “Estaba aterrorizado, seamos sinceros.
Estaba muy consciente de mi responsabilidad de mantener a Will a salvo y de trabajar con el equipo de producción para crear un entorno en el que pudiera experimentar este continente de forma auténtica”, dice Parks. “Pero él es un ser humano normal, como tú o como yo.
Así que en cuanto conocí al hombre, me quedó muy claro de que era una persona real y que esto significaba algo profundo e importante para él”. Los misterios de la selva En el inicio de la serie, el propio Will Smith explica que la verdadera motivación de este viaje de polo a polo provino de uno de sus mentores, el doctor Allen Counter, profesor de neurología en la Escuela de Medicina de Harvard y creador de la Fundación de Harvard para Relaciones Interculturales y Raciales, que falleció en 2017.
Smith se refiere a él como el “Indiana Jones negro” y cita una de sus frases más célebres: “La respuesta a todo lo que es importante se encuentra en los confines de este mundo”. Según cuenta Smith en la serie, Counter lo invitó varias veces a distintas expediciones, pero nunca pudo ir. Así que ahora, para él esta travesía de 100 días fue una forma de entender finalmente qué era lo que su mentor tanto quería que descubriera. Y eso, asegura, lo encontró precisamente en estos lugares salvajes que se muestran en la serie.
El segundo y tercer capítulo de De Polo a Polo documentan su recorrido por el Amazonas ecuatoriano. donde, junto al científico australiano Bryan Fry y la montañista ecuatoriana Carla Pérez, baja en rappel hacia una caverna con el objetivo de encontrar nuevas especies animales, como una tarántula a la cual le extraen su veneno, que según explica Fry podría servir para curar enfermedades. Por más que fuera un show para la televisión, el descenso y la exploración no estuvieron exentas de dificultades. “Cuando estábamos en la caverna, una lluvia fuertísima, como si fuera una ducha abierta, empezó a subir el nivel del agua e inmediatamente nos llegó a las rodillas, luego a la cintura.
Ahí yo me dije: Voy a morir ahogada en la caverna”, cuenta desde Quito Carla Pérez, que fue la guía local de Smith en el Amazonas, y que también tiene una destacadísima carrera propia: es la primera mujer de las Américas en subir el K2 sin oxígeno suplementario, entre otros logros. Finalmente, el equipo salió ileso de la caverna, pero la experiencia, aunque no se muestra en el documental, sin duda fue potente para todos. “Estar en la selva implica un montón de riesgos, sobre todo cuando no conoces como lidiar o sobrevivir allí”, explica Pérez.
“Siempre va existir el riesgo de que te pique algún animal, o que te muerda, o que simplemente seas alérgico a algo”. La guía también comenta sobre la relación cercana que pudo establecer con el actor durante las grabaciones. “Desde el inicio tuvimos un contacto muy directo, humano y sincero. Él en realidad es una persona súper divertida, súper chistosa, tal como el papel que siempre suele jugar (en sus películas)”, dice Pérez.
“No me esperaba que fuese una persona siempre tan pendiente de que los demás estuviesen bien, cómodos, que hubiesen comido... Eso es algo que yo aprecio mucho de las personas tan famosas o que tienen muchísimo dinero, que generalmente viven en su mundillo y se olvidan de quien está al lado.
Como todo ser humano, él tenía sus momentos más retraídos: cuando llegó al Ecuador yo lo sentí un poco apagado, pero luego de estar en la selva, ver a los niños que se lanzaban al agua, como que se dejó contagiar por esa forma de conectar con la naturaleza y simplemente ser feliz por estar vivo”. Después de explorar las profundidades de la selva, Will Smith y el resto del equipo navegan en canoa hasta la aldea de los waoranis, una aislada tribu amazónica que, pese a la transculturización, todavía mantiene algunas de sus tradiciones, como el vestuario, sus viviendas y una lengua propia, además de técnicas ancestrales como la extracción del curare, una neurotoxina que encuentra en las plantas y que ellos utilizan como veneno para sus flechas de caza.
Junto a miembros de la tribu, Smith va en busca de una anaconda y no solo la encuentran, sino que descubren más tarde que se trata de una nueva especie de anaconda verde gigante, Eunectes akiyama. El hallazgo fue publicado por la revista científica Diversity.
Además, invitados por el líder waorani, el grupo tiene la posibilidad de compartir varios días con la comunidad y también de conocer de cerca uno de los mayores problemas que los aquejan: la destrucción de la selva debido a perforaciones petroleras.
“Estas personas están en búsqueda de que el mundo sepa qué está pasando con el nivel de contaminación que tienen los ríos, por ende los animales y su alimento, y ellos mismos empiezan a recibir cantidades de tóxicos que los hacen pedazos”, dice Carla Pérez. “Entonces, que esto salga en Disney y que Will lo comparta con el mundo, permite que más personas tengan conciencia y puedan ver y entender qué es lo que realmente está sucediendo.
A través de los waoranis, muchos otros pueblos indígenas de Latinoamérica, que han sido callados por muchísimos años, tienen la oportunidad, tal vez pequeña, pero aun así es una oportunidad, de ser escuchados más allá de las fronteras, inclusive aquí en Ecuador. Eso es lo que más me interesa que se logre con esta serie: que se comparta el mensaje de tener más conciencia sobre lo que estamos haciendo con nuestra selva y con nuestros pueblos. Con eso, tal vez habrá gente que tiene cierto poder, o ciertas habilidades, y que podrán ayudar a que las cosas cambien”. D. En poco tiempo, el actor Will Smith pasó de pegarle una cachetada a Chris Rock en los premios Oscar a viajar del Polo Sur al Polo Norte para explorar los lugares más salvajes del planeta. Una travesía de 100 días que está contada en una nueva serie documental, y que estuvo guiada por destacados aventureros, quienes aquí comentan detalles de la experiencia. POR Sebastián Montalva Wainer. TERRENO. Con niños waorani en el Amazonas ecuatoriano, junto a la montañista Carla Pérez y el biólogo Bryan Fry. Allí descubrieron una nueva especie de anaconda. SELVA. Will Smith también exploró una caverna en el Amazonas. LÍMITE. Will Smith en el Polo Sur. “La respuesta a todo lo que es importante se encuentra en los confines de este mundo”, dice el actor citando a su mentor, el doctor Allen Counter. EXTREMO. El actor buceó en el Polo Norte con científicos que estudian el cambio climático. La serie está en el canal Disney+. CORDADA. Junto al atleta polar Richard Parks (de rojo), su guía en la Antártica.