Autor: POR LEO RIQUELME
Las pruebas de un ENTRENADOR CAMPEÓN
Las pruebas de un ENTRENADOR CAMPEÓN ESTEBAN GONZÁLEZ En medio de la euforia por el inédito campeonato nacional conseguido por Coquimbo Unido el 2 de noviembre pasado, cuando su club venció por 2-0 a Unión La Calera en casa, Esteban González Herrera se dio un tiempo para pensar en su padre. Eduardo González Novoa había fallecido el 7 de marzo del 2025 a los 72 años, en el Hospital Las Higueras de Talcahuano, dos días antes de que los coquimbanos enfrentaran a Cobresal. La tarde de ese domingo, al contrario de lo que le habían recomendado los dirigentes y sus jugadores, “Chino” González optó por estar junto a sus dirigidos. Ese fin de semana de marzo los “Piratas” ya eran punteros, aunque se trataba recién de la cuarta fecha del torneo.
“Yo sabía que mi papá quería que estuviera en Coquimbo ese día”, recordó en medio de los festejos por colgarse el título del mejor equipo, por lejos, del fútbol chileno, con un histórico 83,3% de rendimiento.
Esa decisión caló entre sus jugadores y varios confidenciaron que lo sintieron como una señal de compromiso con el grupo y el objetivo, lo que se reforzó el 30 de agosto, cuando Coquimbo seguía de líder, no aflojaba pese a los augurios de un medio que no podía creer el campañón que hacía un equipo sin títulos en su estantería. Esta vez, González decidió no acudir a la tumba de su padre cuando su club visitó Talcahuano para enfrentar a Huachipato, al que venció por 1-0. “Dijo que ni él ni nosotros podíamos bajar la guardia para cumplir el objetivo. Esa actitud demuestra su compromiso”, desclasificó a LUN el defensor Bruno Cabrera. Han pasado tres meses desde que Coquimbo Unido alzó por primera vez una copa del torneo nacional y Esteban González se encuentra en México, donde es director técnico de Gallos Blancos de Querétaro.
Aunque evita ahondar en ello, a sus 43 años, por videollamada confirma que ese título se lo dedicó a su esposa, sus hijos y especialmente a su padre, quien además nunca lo dejó jugar por un club de barrio. Como futbolista, Esteban González fue un carrilero derecho eficiente. “Entregaré mucho sacrificio y mayor esfuerzo. No daré ninguna pelota por perdida, con mucho desborde por la orilla, como ha sido mi trayectoria”, declaraba al sitio web de OHiggins cuando fue presentado como refuerzo, en junio de 2015. El de Rancagua fue el último club que defendió como jugador. Antes lo hizo en Deportes Concepción, Cobreloa, Palestino, Puerto Montt, Rangers, Ñublense, Unión Española, Universidad de Concepción, Deportes Antofagasta y Huachipato. Siempre quise ser futbolista cuenta. Oriundo del sector Laguna Redonda de Concepción, su padre nunca lo dejó fichar por ningún club de barrio, los cuales abundan en esa zona del surponiente de la capital del Biobío. Para satisfacer sus ansias, jugaba pichangas en la calle con amigos hasta que entró a una escuela de fútbol de Huachipato. En 1992, con diez años, se pasó a la vereda del frente. Lo que pasa es que 1991 fue el año del Deportes Concepción en la Copa Libertadores. Era su primera participación y fue tanto el boom que se abrieron varias escuelas de fútbol del club en la ciudad, así que para allá me fui comenta.
Me acuerdo de todos los jugadores de ese equipo: Villamil, Almada, Lee Chong, Juan Cruz, Ardiman, Marcelo Miranda, Adomaitis, Francino, Óscar Lepe Ya como jugador profesional, en 2014, mientras defendía a Huachipato compartía su carrera profesional con sus estudios de educación física en la Universidad Andrés Bello. Entonces llegó a dirigir al club Mario Salas, entrenador que estuvo a cargo de las selecciones menores de Chile y más tarde de los primeros equipos de Universidad Católica y Colo Colo. Yo estaba estudiando y la educación, la universidad, te abre nuevos horizontes y también la cabeza reflexiona. Cuando llegó Mario yo ya había tenido muchos entrenadores, pero él me abrió la cabeza futbolísticamente.
González dice que la preparación de Salas, su planificación de los entrenamientos, previsualización de los partidos y rivales, las transiciones y presiones que ordenaba le calaron tanto que decidió que ya no quería ser preparador físico. Así que habló con su esposa, acudió al Instituto Nacional del Fútbol (INAF), pidió que le convalidaran ramos y se matriculó en la carrera de entrenador profesional.
En 2016, tras terminar su contrato con OHiggins, González cuenta que había recibido ofertas de equipos del norte y del sur, pero con su familia sintió que había llegado el momento de volver a su casa en Concepción, así que con 34 años y cuatro hijos, decidió colgar los botines. Quería estar con ellos dice. El 2 de agosto de 2022, Coquimbo Unido anunció en un comunicado que su nuevo entrenador sería Fernando Díaz, cuya misión consistía en sacar al club de la zona de descenso en que se encontraba. En el penúltimo párrafo de la declaración pública se indicaba que su ayudante sería Esteban González. Él venía de cumplir ese rol junto a Óscar del Solar en Deportes Concepción, el mismo que lo hizo debutar en el profesionalismo, cuando tenía 19 años.
Al “León de Collao” González se ligó apenas se retiró y retornó a la ciudad, defendiéndolo como jugador retirado en 2017 en los partidos amistosos que jugaba el club tras ser desafiliado de la ANFP por una serie de irregularidades administrativas y económicas de la concesionaria. Llevábamos 10 mil, 15 mil personas en partidos que jugábamos contra Osorno, contra Lota explica González para graficar el arraigo popular de la institución.
Impedidos de volver al profesionalismo, los nuevos dirigentes del club social decidieron en 2018 inscribir al “Conce” en el campeonato amateur de la Tercera B y le ofrecieron que González fuera su entrenador, que recién había obtenido su título profesional. Les pidió 15 minutos para pensarlo, lo habló con su esposa y aceptó. Ese año consiguieron el ascenso a la Tercera A y en 2019 a la Segunda Profesional. Junto a dirigir al primer equipo, ideó la estructura del fútbol formativo del club. Gente que conoció ese proceso apunta que él es uno de los artífices del renacer de una de las instituciones más representativas del Biobío. Esteban González, en tanto, se lo toma con mesura. “Es que es una persona muy seria en todos los aspectos”, confidencia un exdirigido. Ese temple lo mantuvo al alero de Fernando Díaz en Coquimbo Unido, que en 2022 evitó el descenso, en 2023 clasificó a la Copa Sudamericana y en 2024 fue sublíder de la primera rueda. Tras una magra segunda parte de torneo, Díaz fue desafectado pero la dirigencia mantuvo al mando del equipo a González, lo que molestó al despedido. La interna apunta a que los encargados notaron que durante una enfermedad de Díaz los jugadores se entregaron plenamente a la propuesta de entrenamiento y de juego que comenzó a inculcarles el penquista. Esteban González evita hablar sobre ese proceso, pero sí entrega claves sobre su modelo. Yo soy muy projugador y lo entiendo porque lo fui, entonces esa experiencia la trato de traspasar, pero sí soy muy exigente sostiene.
En lo práctico, ¿qué hacían contigo que no harías de ninguna manera como entrenador? Lo que pasa es que el jugador convive mucho con el error en cancha, que controlaste mal, que hubo un accidente futbolístico, un montón de situaciones que desde afuera se ven muy fáciles. Tú les dices “pégale acá”, pero si no tuviste esa vivencia es muy difícil pedirle eso. Esa empatía yo trato de aplicarla, de ponerme de lado del jugador, de entrenar todo lo que tengo que entrenar y exigir desde ahí.
Pero hay cosas que nunca me gustaron que hicieran conmigo, como tratarte mal: el respeto va por sobre todas las cosas, yo siempre fui respetuoso con todos y ahora hago lo mismo () Y después vino la forma de entrenar del equipo, que era de jugadores que se dejaban entrenar. Uno como fue jugador sabe que hay algunos trabajos que a uno no le gustan, los haces de mala gana o le sacas la vuelta. Pero acá estos jugadores fueron competitivos siempre, la forma de entrenar fue un indicativo muy importante de lo que podíamos esperar.
Junto con aplicar esa filosofía con sus pupilos, con la llegada de 2025 y ratificado en el cargo, González decidió junto su esposa que toda la familia se radicara en Coquimbo, algo que no hacían desde 2022. Ya se nos hacía muy duro estar separados, así que dijimos que nunca más íbamos a estarlo explica. La reunión familiar coincidió con la mejor temporada profesional de González. Su Coquimbo Unido se transformó en una máquina de ganar, lo que le significó terminar la primera rueda como líder junto a Audax Italiano.
La campaña se asimilaba a la que llevaban a esa misma altura el año anterior, pero el entrenador cuenta que hubo algo que con su staff y los jugadores conversaron desde el inicio: el 2024 quedaron fuera de la Copa Sudamericana por tres goles de diferencia, entonces la meta en 2025 era entregar el arco en cero en la mayor cantidad de partidos y siempre anotar un gol más que su rival. Nosotros habíamos visto estadísticas del Napoli de Italia el año anterior, que mantuvo muchas vallas invictas y muy pocos goles en contra. Nuestro mensaje iba hacia allá comenta.
A ese enfoque pragmático, el técnico le agregó una versatilidad poco usual para el torneo local, y menos en un equipo fuera de los denominados “grandes”. Había momentos en que se replegaba, otros en que presionaba alto, había momentos en que tenía buena posesión, otras menos, entonces entendía muy bien los momentos del juego plantea. El equipo estaba tan afiatado que solamente nos mirábamos y sabíamos lo que teníamos que hacer. Con ese engranaje resultó justo que Coquimbo Unido se convirtiera por primera vez en campeón del torneo nacional y con una impresionante diferencia de 17 puntos por sobre el segundo. El éxito trajo alegrías a una ciudad como pocas veces se ve en Chile y, desde México, González no deja de agradecerlo: Hay una conexión muy grande con Coquimbo. Fueron tres años y medio, fue un lindo proceso de cosas malas por salir de resultados negativos, a vivir lo que vivimos el año pasado. Pero el cariño fue inmediato, desde el primer día. González habla a través de una videollamada desde el centro de entrenamientos del Club Querétaro, en la parte centro norte de México, cuadro por el que firmó por dos temporadas. Está sentado con el buzo de su equipo, más conocido como Gallos Blancos. Llegó a la ciudad junto a su esposa e hijas en diciembre. Querétaro es una ciudad que se parece más a Concepción que a Coquimbo, por su tamaño, aunque es el doble o el triple de gente que en Concepción, pero hay cosas similares, como el clima. Acá estamos en invierno, que es muy parecido a Concepción en septiembre.
La verdad es que estamos muy bien, conociendo la ciudad, los niños en el colegio, así que ya mucho más adaptados, pero todo ha sido muy intenso describe González insiste que en Gallos Blancos su tarea no es solo obtener buenos resultados, sino que también que armar una estructura deportiva institucional que posicione al club entre los más importantes de dicho país. Tras una pretemporada en que cerraron invictos, en cuatro fechas de la Liga MX el Querétaro marcha en el antepenúltimo puesto del torneo, con dos empates y dos derrotas. Luego de su igualdad del domingo ante el Pachuca como local, el chileno destacó que esta vez no recibieron goles, a diferencia de los tres duelos anteriores. “La presión está en ganar, obviamente, pero eso es parte de nuestro trabajo. Estamos acostumbrados a seguir trabajando y me parece que esa es la única forma”, respondió ante la prensa.
Al contrario de lo que pasa en México, en Chile Coquimbo Unido acaba de coronarse Supercampeón del futbol local y pese a que arrancó con una derrota en el torneo nacional, se alista para disputar la Copa Libertadores, el torneo de clubes más importantes del continente. ¿Cuándo decidió dar el salto a México, no consideró eso como opción para seguir? Sí, pero me tocó dirigir en Tercera B, en Tercera A, Segunda Profesional, Primera A y la verdad es que mi objetivo no era la Copa Libertadores. No, yo siento que los momentos llegan cuando tienen que llegar y siempre hubo la intención de renovación con Coquimbo, porque primero yo me sentía muy bien junto a mi familia.
Es más, cuando volvamos a Chile yo creo que vamos a vivir en Coquimbo, eso lo tenemos decidido como familia pero me gustó tanto el desafío en México () Para mí hubiese sido lo más fácil quedarme en Coquimbo, pero yo sé cómo es el fútbol y no quería irme triste o con un dolor muy grande (por un despido). Entonces preferí irme con tristeza por tomar la decisión, pero también con la alegría de haber conseguido algo histórico no solo para el club, sino que también para toda una ciudad que nos va a recordar a todos eternamente.
Pero y a su familia, ¿no le costó decidirse a partir? Fue difícil, pero insisto, lo más fácil era quedarse allá, porque ya llevábamos tres años y medio, la Supercopa, la Libertadores, cuatro torneos más, pero en mi vida ha sido todo tan rápido que no es que necesitara salir, pero sabía que era el momento para hacerlo. BULCLOBTÚFORATÉREUQ “Preferí irme con la tristeza por tomar la decisión, pero también con la alegría de haber conseguido algo histórico”. Autor: POR LEO RIQUELME. Con una carrera meteórica como entrenador, llevó a Coquimbo Unido a ganar un torneo nacional en inéditas condiciones. Instalado hoy en México, donde entrena al Club Querétaro, cuenta que siempre quiso ser futbolista y repasa su trayectoria. También explica por qué optó por no seguir dirigiendo a los coquimbanos y partir: “Para mí hubiese sido más fácil quedarme en Coquimbo, pero yo sé cómo es el fútbol”, afirma. “Preferí irme con la tristeza por tomar la decisión, pero también con la alegría de haber conseguido algo histórico”.