Editorial: Obras "necesarias y urgentes"
Editorial: Obras "necesarias y urgentes" E I llamado a licitación internacional por parte del Coordinador Eléctrico Nacional, para la construcción de las subestaciones Punilla, en San Carlos, y Quinchamalí, en Chillán, que debieran estar operativas en 2030, es una respuesta a una necesidad largamente postergada. Estas son las primeras obras nuevas licitadas bajo el mecanismo de obras urgentes, -en virtud de la Ley de Transición Energética-, incorporando mejoras orientadas a agilizar los procesos de licitación y construcción.
Hay que recordar que, en julio de 2025, la Comisión Nacional de Energía (CNE) incluyó en su "Propuesta preliminar de obras necesarias y urgentes 2025" estas dos nuevas subestaciones, lo que implica, además, un cambio importante en el modo de hacer política pública, ya que la CNE acogió una propuesta regional como la de Copelec, que desde 2023 empujó técnicamente la nueva S/E Quinchamalí, dándole voz a una empresa local que conoce de cerca las carencias del sistema. Que este proyecto sea ahora considerado eficiente tanto técnica como económicamente por la CNE, revela que el Estado puede -y debeescuchar al territorio.
En una región como Ñuble, donde el desarrollo económico, la innovación productiva y la mejora en la calidad de vida dependen de una infraestructura moderna y confiable, esta licitación viene a entregar certezas a un territorio que ha visto frenado su crecimiento por falta de energía. Ñuble ha vivido un proceso sostenido de transformación. El crecimiento urbano en las comunas más pobladas, el impulso agroindustrial y su proyección logística han elevado sostenidamente la demanda energética, mientras que nuevos proyectos de generación también demandan una infraestructura más robusta. Sin embargo, la red de transmisión que sostiene este desarrollo presenta un rezago que ha puesto en jaque el dinamismo regional. Líneas operando al límite, cortes reiterados en zonas rurales y una notoria incapacidad para responder a nuevos proyectos de inversión dibujan un panorama estancado. La construcción de estas subestaciones representará un avance concreto hacia una red eléctrica más sólida. Esto no solo aliviará la sobrecarga actual, sino que permitirá atender una demanda creciente con mejores estándares. La S/E Punilla no solo beneficiará a San Carlos, que enfrenta una severa estrechez, sino que también a sectores históricamente postergados, como San Fabián, cuyos habitantes, muchas veces, han debido enfrentar un suministro deficiente. Quinchamalí, por su parte, responde a una necesidad largamente diagnosticada. Es la zona sur de Ñuble (Bulnes, Quillón, Ránquil) la que ha sufrido más severamente las consecuencias de una red saturada. La obra permitirá redistribuir cargas, liberar capacidad en la línea CharrúaChillán y, con ello, dar viabilidad a decenas de proyectos de inversión que hoy esperan factibilidad energética.
Estas obras no solucionan el problema de infraestructura de transmisión de la región por sí solas, pero junto a otras obras en ejecución, como las ampliaciones de las líneas Charrúa-Chillán y Monterrico-Cocharcas, y un acotado número de iniciativas proyectadas, la región puede mirar con más optimismo el futuro.
Sin embargo, también es necesario priorizar, aprobar y acelerar otros proyectos de transmisión clave para Nuble y particularmente para Itata, que también son necesarios y urgentes.. Estas obras no solucionan el problema de infraestructura de transmisión de la región por sí solas, pero junto a otras obras en ejecución, como las ampliaciones de las líneas Charrúa-Chillán y Monterrico-Cocharcas, y un acotado número de iniciativas proyectadas, la región puede mirar con más optimismo el futuro. Sin embargo, también es necesario priorizar, aprobar y acelerar otros proyectos de transmisión clave para Ñuble y particularmente para Itata, que también son necesarios y urgentes. EDITORIAL