Editorial: MINERALES CRÍTICOS Y ESTRATEGIA PAÍS
Editorial: MINERALES CRÍTICOS Y ESTRATEGIA PAÍS E n el segundo día de la administración del Presidente José Antonio Kast, Chile suscribió con Estados Unidos una declaración de intenciones para iniciar consultas sobre cooperación bilateral en minerales críticos.
Más allá de su carácter preliminar, la señal sitúa formalmente al país dentro de la agenda geopolítica que Washington ha construido en torno a estos recursos, estratégicos para la seguridad nacional, la defensa y las tecnologías avanzadas. Para una economía minera como la chilena, participar en esta conversación resulta no solo natural, sino necesario.
Sin embargo, hacerlo exige establecer límites que resguarden la autonomía de la política minera y comercial del país y refuerza la necesidad de contar con mecanismos institucionales, como un sistema de investment screening, que permitan evaluar proyectos en sectores estratégicos bajo criterios de seguridad económica y geopolítica. Los minerales críticos -entre ellos cobre, litio, cobalto y tierras rarasse han convertido en insumos esenciales para la transición energética, la industria tecnológica y los sistemas de defensa. Su producción y procesamiento hoy están altamente concentrados en China, lo que ha llevado a EEUU a buscar nuevas fuentes de suministro. Y en este escenario, Chile aparece inevitablemente en el radar. Buscando asegurar este suministro, Washington ha combinado estrategias.
Por un lado, impulsa la reapertura de proyectos en su propio territorio y, por otro, ha firmado memorándums de entendimiento con diversos países para asegurar acceso a la cadena de suministro y reducir su dependencia de China. Estos acuerdos incluyen desde financiamiento de proyectos hasta participación accionaria minoritaria en empresas estratégicas, en algunos casos incluso a través del Pentágono. Para Chile, un acuerdo de cooperación puede traducirse en nuevas inversiones y proyectosque agreguen valor a la producción nacional, en particular en iniciativas vinculadas a fundición y refinación de cobre o desarrollo de tierras raras. Pero esas oportunidades también plantean desafíos. Cada mineral tiene dinámicas de mercado distintas y exige estrategias diferenciadas. En el caso de las tierras raras, por ejemplo, es deseable contar con marcos regulatorios, dada la posición dominante de China. En litio, en cambio, el principal mercado del país es Asia y, particularmente, China, por lo que cualquier acuerdo debe cuidar tal equilibrio. Asimismo, participaciones accionarias o mecanismos como el golden share, que permitiría a socios estratégicos influir en decisiones corporativas, deben incluir consideraciones geopolíticas. Chile ha construido su estrategia minera sobre la apertura y la diversificación de mercados, por lo que instrumentos de este tipo exigen una evaluación cuidadosa. El país mantiene una relación económica profunda con China, su principal socio comercial y esa realidad obliga a manejar estos acuerdos con prudencia y equilibrio. Participar en la conversación es indispensable, pero alinearse sin condiciones sería un error.
Avanzar en un mecanismo de revisión de inversiones en sectores estratégicos se vuelve cada vez más relevante, pues permitiría contar con criterios de seguridad económica y geopolítica, dotando al país de herramientas institucionales para navegar en un escenario internacional cada vez más complejo. Las oportunidades de inversión que surjan de estos acuerdos deben evaluarse bajo criterios de seguridad económica.. EDITORIAL Las oportunidades de inversión que surjan de estos acuerdos deben evaluarse bajo criterios de seguridad económica.