La tensa vigilia de los damnificados, al cuidado de los enseres que el fuego no destruyó
La tensa vigilia de los damnificados, al cuidado de los enseres que el fuego no destruyó La familia Rodríguez pernocta en un refugio improvisado tras el incendio que arrasó su terreno, para evitar tomas. Al terminar el flujo diario de voluntarios y ayuda, las familias permanecen en carpas resguardando sus terrenos. Patrullajes militares, escasa iluminación y gestos solidarios aislados marcan las noches en un sector devastado por el incendio. Cuando el sol se esconde en Punta de Parra, comuna de Tomé (Biobío), el paisaje cambia por completo.
El constante movimiento de jóvenes voluntarios, cuadrillas de limpieza y vehículos con auxilio humanitario desaparece, dando paso a un escenario de silencio, escombros, carpas improvisadas y familias que permanecen en vigilia para proteger lo poco que quedó tras el siniestro. Durante la noche, la ayuda se vuelve esporádica. Algunas personas llegan con café caliente, comida o abrigo. Otros vecinos y voluntarios, tras extensas jornadas laborales, se acercan hasta la cancha del sector para buscar ropa y artículos básicos, ya que muchos perdieron todo. Prefieren hacerlo en horarios nocturnos, cuando hay menos gente y mayor tranquilidad. En paralelo, el patrullaje de personal de la Armada, Carabineros y efectivos militares se intensifica producto del toque de queda.
Las luces de los vehículos r e c o r r e n l e n t a mente calles aún sin alumbrado público, entregando una sensación de resguardo en un ambiente marcado por el temor a robos y tomas.
De hecho, durante las últimas horas fueron detenidas 8 personas, acusadas de robarles a los damnificados en otros sectores, según el delegado presidencial Eduardo Pacheco. "Aquí vivíamos tres familias: mi esposa, mi hijo, mi suegra y mi cuñado. Hoy no queda nada", relata. Pese a la pérdida total, destaca el apoyo recibido. "Se agradecen la ayuda y el trabajo de los jóvenes que vinieron a limpiar. Eso reconforta". Novoa asegura que decidió permanecer en el lugar para evitar robos. "Si uno se va, lo poco que llega puede desaparecer.
Por eso nos quedamos, para cuidar el terreno y lo que vaya llegando". Afectado por una colitis ulcerosa que le impide trabajar con normalidad, sostiene que la principal urgencia es cerrar el perímetro. "Lo más urgente es malla y polines para cercar. Sin terreno, no hay hogar". Recuerda que el incendio ocurrió el mismo día de su cumpleaños. "Perdí todo. Tuvimos que salir caminando entre el fuego, el calor y el humo. Fue desesperante". A pocos metros, Manuel Veroiza (63) recorre lo que queda de su vivienda. "Esto parece zona de guerra. El 80% quedó bajo las brasas", señala. Vecino desde siempre del sector, afirma que nunca había visto una destrucción similar. "Y por eso nos quedamos de noche. Llegan a buscar cobre, balones de gas, herramientas. Si uno no está, se lo roban". En medio del silencio nocturno, también aparecen gestos solidarios.
Juan Lucero, oriundo de La Florida y proveniente de Puente Alto, llegó tras más de 13 horas de viaje junto a un amigo para entregar ayuda. "Recorrimos varias zonas afectadas y vinimos donde nos dijeron que había menos apoyo. Entregamos todo y regresamos, pero había que venir". Así transcurren las noches en Punta de Parra: entre la oscuridad, la vigilancia permanente y la incertidumbre. Mientras lentamente se restablecen algunos servicios, las familias esperan apoyo estatal y soluciones concretas para iniciar la reconstrucción, conscientes de que será un proceso largo.
Dolor y esperanza en Punta de Parra (Tomé): La tensa vigilia de los damnificados, al cuidado de los enseres que el fuego no destruyó FELIPE IGNACIO GONZÁLEZ FELIPE IGNACIO GONZÁLEZ Vecinos damnificados acuden de noche por ropa y ayuda, tras trabajar de día en la limpieza de terrenos. FELIPE IGNACIO GONZÁLEZ Tras la jornada de retiro de escombros, la familia Novoa permanece en su terreno para impedir robos. FELIPE IGNACIO GONZÁLEZ Un carro de comida, instalado en la cancha de Punta de Parra, llega en la noche para regalar café y alimentos, gracias a la iniciativa de un particular.
FELIPE IGNACIO GONZÁLEZ "Esto parece zona de guerra" Entre las carpas instaladas sobre terrenos arrasados, Sergio Novoa (60) observa el lugar donde hasta hace pocos días se l e v a n t a b a n t r e s v i v i e n d a s. Junto a Lirquén (Penco), este poblado de la comuna de Tomé ha sido uno de los más golpeados por los incendios. Se estima que cerca del 80% de la localidad resultó destruido. Hoy, sus habitantes pasan las jornadas a la intemperie..