Editorial: El desafío de transformar los anuncios en resultados
Editorial: El desafío de transformar los anuncios en resultados La primera Cuenta Pública del presidente José Antonio Kast dejó una señal inequívoca respecto del rumbo que busca imprimir a su administración: seguridad, crecimiento económico y fortalecimiento institucional.
Más que un balance de gestión -comprensible considerando que apenas han transcurrido poco más de ochenta días desde el inicio de su mandato-, el mensaje presidencial se configuró como una declaración de principios y una hoja de ruta para los próximos años. El mandatario estructuró su discurso sobre la base de una idea recurrente: Chile enfrenta una triple emergencia en materia de seguridad, economía y ámbito social. Desde esa premisa justificó una agenda que apuesta por recuperar el orden público, reactivar la inversión y modernizar el Estado. Se trata de prioridades que conectan con preocupaciones reales de la ciudadanía y que, sin duda, marcarán el debate político durante este período. La seguridad ocupó un lugar central. Kast anunció nuevas facultades para las policías, endurecimiento de sanciones, fortalecimiento del control fronterizo y una ofensiva contra el crimen organizado. En el plano económico, el Presidente insistió en que el crecimiento debe volver a ser una prioridad nacional.
La reducción del desempleo, la agilización de inversiones, la simplificación de permisos y el ordenamiento fiscal aparecen como los pilares de una estrategia que busca recuperar la confianza de los mercados y estimular la actividad productiva. La apuesta es ambiciosa: alcanzar un crecimiento del 4% y generar cientos de miles de empleos. Sin embargo, el desafío no será menor en un escenario internacional incierto y con una economía que aún arrastra signos de desaceleración. En materia social, la Cuenta Pública mostró una combinación entre apoyo a las familias, medidas para reducir listas de espera en salud, impulso a la vivienda y preocupación por la baja natalidad.
El énfasis en el fortalecimiento de la familia como eje articulador de las políticas públicas constituye uno de los sellos distintivos de esta administración y refleja una visión de sociedad que el Gobierno buscará instalar en el debate nacional. No obstante, toda hoja de ruta requiere algo más que anuncios. La experiencia demuestra que los ciudadanos evalúan a los gobiernos por sus resultados y no por sus diagnósticos. Por tanto, la seguridad deberá traducirse en una disminución efectiva de la delincuencia; el crecimiento, en empleos de calidad; y las reformas institucionales, en un Estado más eficiente y transparente.
Ahora comienza la etapa más compleja, transformar las definiciones de esta jornada, en avances concretos, porque el éxito de todo Gobierno se mide, más allá de la retórica, por su capacidad para convertir las promesas en soluciones reales para las personas; esto último es el real desafío..