Autor: Fernando Cortez Gerente, Asociación de Industriales de Antofagasta
Columnas de Opinión: Aporte regional al fisco y reinversión
Columnas de Opinión: Aporte regional al fisco y reinversión ntofagasta transita un escenario histórico. Con un precio A récord del cobre y una cartera de inversiones de US$ 40.000 millones, la región se consolida como el motor económico del país Sin embargo, esta oportunidad esconde una desafiante paradoja fiscal. Durante el auge del salitre esta industria llegó a contribuir sobre el 50% de los ingresos fiscales del país, recursos que financiaron infraestructura en otras regiones, pero dejando escasos vestigios de desarrollo en el norte.
Al inicio del boom minero de los años 90, como AIA revelamos lo que la región de Antofagasta aportaba al erario nacional (impuestos y excedentes de Codelco Norte) y lo que recibía en Inversión Pública Efectiva Total, era de 8 a 1. Por cada 8 pesos que la región generaba para las arcas fiscales, el Estado devolvía solo 1 peso en inversión pública regional. Hoy, la relación entre lo que Antofagasta aporta al erario nacional y lo que recibimos en Inversión Pública Efectiva Total, lo hemos calculado en el doble; es decir, 16 a 1. Por cada 16 pesos que nuestra región entrega para financiar el desarrollo de Chile, el Estado reinvierte apenas 1 peso en nuestra región.
Que esa brecha se haya duplicado en tres décadas ayuda a comprender la inconsistencia entre nuestros Indicadores macroeconómicos robustos con nuestros indicadores sociales discordantes (familias en campamentos, pymes sin barrios industriales, déficit de médicos especialistas, resultados educativos insuficientes). Con todo, nuestro desarrollo económico ha logrado construir un estándar de vida que sobresale en ámbitos como: pobreza, ingresos, calidad y formalidad del trabajo y, especialmente, en Movilidad Social Intergeneracional.
No obstante, aun tratándose de una región en condiciones mejores o comparables al resto de las regiones, la Encuesta de Bienestar Social (2023) nos sitúa en el quinto lugar entre las regiones con menor "Percepción de Satisfacción de la Vida". Acaso este indicador devela la gran brecha de expectativas en una región que aporta 16 al gobierno central y que recibe 1 en inversión pública efectiva. Así, es comprensible la sensación de molestia en la comunidad. Pero Antofagasta no puede quedarse en la queja; la historia nos enseña que el lamento no construye hospitales ni escuelas. Debemos conquistar mayores recursos en el gobierno central, asegurando su gasto, armados de una sólida cartera de proyectos estratégicos, técnicamente respaldados y socialmente consensuados.
La hoja de ruta, gobernanza y proyectos iniciales ya existen: es la Estrategia Minera para el Bienestar de la Región de Antofagasta (EMRA). Desde allí debemos articular una cartera de proyectos de alto impacto que sea capaz de transformar los actuales desafios regionales en realidades concretas para el bienestar de nuestra comunidad. Autor: Fernando Cortez Gerente, Asociación de Industriales de Antofagasta. C Columna