Columnas de Opinión: La salud de Trump
Columnas de Opinión: La salud de Trump REFLEXIONES No hay registro parecido: ningún mandatario elegido democráticamente -y, probablemente, la mayoría de los que nose había atrevido a tanto. Pero el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sílo hizo: subió a su red Truth Social una imagen suya retratado como si fuera Jesús mientras atiende a un enfermo. La borró prontamente, aunqueya había recorrido el orbe cibernético de extremo a extremo.
No es la primera vez: usuario consumado de las redes sociales, en febrero puso en circulación una ofensiva caricatura en la cual Barak Obama y su esposa aparecían como monos, una imagen habitual de los racistas en EE.UU. Con ayuda de algunos fanáticos, Trump ha hecho gala permanente de su carácter megalomaníaco. Está previsto que su rostro aparecerá en las nuevas monedas de un dólar. No le importa contravenir una ley de 1866 que establece que ese honor está reservado a personas difuntas. No es todo. A fines de año, cuando está prevista la cumbre del Grupo de los 20 en Miami, serán recibidos por una enorme estatua dorada con la efigie de Trumpen Mar-a-Lago.
Un grupo de entusiastas de las criptomonedas acordó financiarla bautizando el proyecto como "Don Colossus". Agréguese a la lista: la destrucción completa de un ala de la Casa Blanca para construir un salón de bailey un bunker subterráneo; el Arco de Triunfo más alto del mundo, proyectado para la capital norteamericana; la suma del nombre de Trump al Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas. Ya se sabía de la existencia de una Trump Tower en Nueva York. Ahora hay cinco más en India y Turquía y otra en construcción en Filipinas. Una docena de campos de golf lleva su nombre, dentro y fuera de su país. Y, por supuesto, numerosas empresas también lo tienen. Hasta ahora, cuando está peleando con los católicos por personificar a Jesucristo y la consiguiente colisión con el papa León XIV (que, como sabemos, nació en Estados Unidos) estos excesos parecían no molestar mucho. Pero, a la situación que está cambiando velozmente, se agregó un incómodo ingrediente: el debate público sobre su salud mental. Uno de los primeros en insinuarlo fue el expresidente Obama. Criticó la degradación del discurso político y el "show bufonesco" de Trump en las redes sociales. La discusión recién empieza. Más que una protesta por estos excesos de personalismo, se apunta a un problema mental que se visibiliza claramente en la incoherencia de algunas decisiones. Según recordó The New York Times, fue este mismo problema el que se usó en la última campaña presidencial contra Joe Biden.
Comentó el diario: “Más de un año después de que Trump asumiera su mandato, las encuestas sugieren que el pueblo estadounidense no solo está cada vez más descontento con su gestión, sino que también le preocupa cada vez más su capacidad mental.
La inquietud no alcanza los niveles que existían con Biden, quien tenía 81 años cuando se retiró de la contienda, pero está creciendo como un problema para Trump, de 79 años". Una encuesta de Reuters-Ipsos ha revelado que el 61 por ciento de los estadounidenses coincide en que Trump se ha vuelto "errático con la edad". Incluso el 30 por ciento de los republicanos comparte esa opinión. Es fácil de comprender, después de que Trump suspendió por diez días el bloqueo de Ormuz, por qué los iraníes no creen estar perdiendo la guerra.. Por Abraham Santibáñez, Premio Nacional de Periodismo.