Autor: POR ANTONIA DOMEYKO
“Lamento que cuando hablamos de las familias entremos en un debate valórico porque hay realidades muy diversas que atender”
“Lamento que cuando hablamos de las familias entremos en un debate valórico porque hay realidades muy diversas que atender” ZEPÓLOSNOFLAOIGRES Siguiendo la tónica de la semana, le pregunto: ¿ quién es su jefe? No, la verdad es que yo creo que nosotros somos un gran equipo. A muchos ministros los conozco desde antes porque estuvimos trabajando juntos en la campaña. Y, como en las familias, pueden haber diferencias, es parte también de cualquier grupo humano. En tomas de decisiones que afectan a las personas, es completamente normal que hayan ciertas tensiones, pero esas tensiones trabajamos por resolverlas y por servir a los chilenos.
La ministra de Desarrollo Social y Familia, María Jesús Wulf, tiene 36 años, es socióloga y máster en sociología de la Universidad Católica, conoció por primera vez al Presidente José Antonio Kast cuando tenía 18 años, fue contemporánea y opositora a las marchas estudiantiles en 2011, fue parte del gremialismo, luego de la UDI, donde trabajó codo a codo con el actual presidente, a quien finalmente siguió en Acción Republicana. ¿Pensó en la posibilidad de ser ministra antes de que el presidente se lo pidiera? Soy una persona que piensa muy poco en los cargos o en una proyección. Siempre estoy pensando en cómo hoy día puedo aportar de la mejor manera. Entonces, cuando él empezó a hablarme sobre esta posibilidad, me sorprendió, pero también era natural, porque yo llevaba mucho tiempo trabajando en estos temas. María Jesús Wulf está sentada en la que es su oficina en La Moneda desde hace ya dos meses.
Cuenta que divide su tiempo entre La Moneda y el ministerio, ya que pocos días antes de que asumiera el Gobierno, el Presidente anunció que ella sería parte del comité político y, por ende, debía estar ahí. ¿Por qué cree que se tomó esa decisión? Lo primero es que para el Presidente la agenda social es fundamental (). Trabajamos en La Moneda, que es el espacio donde se toman muchas decisiones, porque justamente en toda decisión es fundamental que esté en el centro la política social, para dar ese énfasis.
Si bien hay muchas emergencias, como los problemas de seguridad, los problemas económicos, en realidad si uno mira hacia atrás, muchos de las dificultades que tenemos hoy día son justamente por desafíos sociales, como mejorar la educación y dar verdaderas oportunidades. La ministra toma un agua de hierbas mientras cuenta que viene de una familia de cinco hermanos, en la que ella es la cuarta. La hermana que la precede tiene nueve años más, por lo que desde niña estuvo involucrada en conversaciones de adultos. Ser un poco vieja chica en ese sentido, estar leyendo el diario. Mis hermanos se reían de que yo desde muy niña estaba, por ejemplo, viendo el precio del dólar. Me gustaba la estadística, buscaba los datos duros. Siempre muy lectora también dice. Cuenta que su padre fue marino y luego trabajó en distintas empresas, y su madre tenía una empresa de insumos médicos. Mi mamá trabajó desde que yo era chica y también teníamos conversaciones muy profundas de distintos temas. Me motivaba a no quedarme simplemente con estudiar en el colegio, sino a desarrollar intereses. Me empujó a involucrarme en muchas iniciativas que fueron marcando lo que soy hoy en día.
Estudió en el Colegio Huelén de Vitacura, donde fue parte del centro de estudiantes, y estando ahí la invitaron al IES a participar de distintos cursos de formación, donde conoció diferentes jóvenes con intereses en lo público. De hecho, en 2008 fue entrevistada por crear el movimiento “Política y Sociedad”, que buscaba formar jóvenes en su vocación de servicio público. En ese contexto, cuando estaba en cuarto medio, fue a una charla donde expuso el actual Presidente Kast; fue ahí que se conocieron. Fue un momento inspirador, de esos que te empujan a comprometerte con tu país. Luego ingresó a Sociología en la UC, se acercó al gremialismo, fue parte de la directiva y se postuló para ser consejera superior, pero perdió contra un candidato del movimiento NAU. Yo estaba en Sociología, donde las tendencias políticas eran distintas a las mías. La verdad es que nunca me sentí incómoda en ambientes donde las personas opinan distinto a mí. Sí fue en un momento donde hubo debate. Yo estaba en contra de los paros indefinidos, que nos tenían sin poder ir a clases. Esa experiencia de movilizarme, me hizo conocer a muchas personas con las que he seguido trabajando. Y creo yo que también me marcó en ser muy abierta en las distintas posiciones. Yo era compañera, por ejemplo, de Tomás Vodanovic, y claro, antes de ver posiciones políticas, veo personas, que tienen una historia, intereses, que se involucran en política desde diferentes posturas. Como estudiante universitaria hizo una práctica en la Fundación Jaime Guzmán, donde después fue directora de servicios públicos. En la práctica que hizo se encontró nuevamente con José Antonio Kast, quien luego la llamó para trabajar con él en la organización Influyamos, en la que realizaban consultas ciudadanas, entre otras cosas. Ahí trabajé estrechamente con el Presidente, tuvimos una consulta ciudadana, que fue la consulta Habla Chile, donde involucrábamos a más de 500 voluntarios. Trabajamos codo a codo por sacar adelante ese proyecto. Por esos años, Wulf fue parte de la UDI, hasta que se incorporó a Acción Republicana, donde fue subdirectora en 2022. El Presidente en su momento dijo que en la UDI no había espacio para crecer. ¿Cómo lo vivió usted? ¿ Por qué se fue? Fue obviamente un proceso de discernimiento.
Pasé desde la UDI a Acción Republicana, primero, a trabajar en un proyecto que me invitó Sebastián Figueroa y también el Presidente, porque vi que había muchos liderazgos positivos con los cuales yo había trabajado antes, y el espacio de proponer un proyecto distinto, positivo, con energía.
Por eso mismo di el paso. ¿Y en la UDI no había ese espacio? Creo que pueden haber proyectos que a algunos les hacen más sentido que a otros, para mí es muy importante el grupo humano en el servicio público, y el Presidente siempre ha sido una figura relevante en abrir espacios también a las generaciones jóvenes. Creí que podía, justamente con este espíritu de impactar y de tener un proyecto social que se focalizara en las urgencias sociales, trabajarlo desde Acción Republicana. Y así fue. Tanto la UDI como Acción Republicana tienen un sello muy cristiano con el cual usted se identifica. Siendo joven, ¿cómo vivió la crisis de la Iglesia? Yo soy católica.
Obviamente que lo viví con mucho dolor, pero creo que es importante entender que en todo grupo humano tenemos que separar el trigo de la cizaña e intentar hacer un aporte, intentar inventar el rumbo, para impactar positivamente en la vida de los demás. ¿Tuvo cuestionamientos? Fue un momento doloroso, sin duda alguna, pero creo que tengo una fe bastante firme.
En el debate de Archi del año pasado, cuenta la ministra, el Presidente le comentó que debería comenzar a usar la piocha de la bandera de Chile, y se sacó la suya y se la pasó a ella.
Ahí yo no entendía cuál era el significado de la bandera, y después me dijeron, “Significa que él te quiere en su equipo”. Unas semanas después de que salió elegido, la citó a una reunión para pedirle que fuera la ministra de Desarrollo Social y Familia. Cuenta la ministra que le dijo que lo pensara y ella se tomó un par días para tomar la decisión. Me lo pidió en un momento de Bueno, yo venía de un ritmo de trabajo intenso, hay que decirlo, con la campaña, pero tengo varios niños.
Tengo cuatro niños, y era importante tomar la decisión en conjunto con la familia porque es un proyecto familiar en el cual todos se ven afectados. ¿Qué inclinó su decisión? La verdad es que fue muy importante que mi marido me dijo: “Jesús, esto es a ti lo que te hace vibrar. Nunca he tenido dudas de que esto es lo que más te llena. Yo jamás voy a hacer un impedimento y quiero que seas feliz. Yo estoy aquí para apoyarte en este proyecto”. Eso fue fundamental, contar con el respaldo de él. ¿En qué estado encontró el ministerio? Nos encontramos con muchos desafíos. Sin duda con urgencia en la protección de la infancia. Tenemos, además, que con la nueva medición de la pobreza, un 17,3% de la población está bajo la línea de la pobreza. Tenemos urgencias también en la soledad de personas mayores.
Hay que mejorar el impacto de nuestra política social y todo eso hace que hayamos llegado con mucha energía a generar los cambios que también impactan, pero cambian la perspectiva de la vida de las personas.
Finalmente, si no tenemos oportunidades, el día a día de las personas, de todos esos rostros con los que nos encontramos, se torna muy difícil. ¿Considera que en el gobierno anterior se hicieron cargo del tema de la infancia? Las estadísticas del último año de gestión, por ejemplo, en el trabajo que realizó la Subsecretaría de la Niñez con Amparo y Justicia, lograron coordinar bien ciertas medidas de prevención en los casos de homicidios en niños, pero sin duda que existen muchísimos desafíos (). Hay más de 900 niños en nuestro país que están en residencias que por ley no debiesen estar.
Y para eso necesitamos que muchas personas abran sus hogares, que reciban a estos niños y les den un derecho de vivir en familia, porque esto le cambia la vida a un niño o a una niña. ¿Cómo ha sido el encuentro con la política? ¿ Es más duro de lo que pensaba? Las cosas que valen la pena son difíciles y requieren de debate, de discusión, pero siempre es posible salir adelante si hay un espíritu de servicio.
Y creo yo que eso es a mí lo que me mueve y lo que mueve al equipo de gobierno. ¿Qué clase de complicaciones ha enfrentado? Creo que algo que ha sido un desafío es que en este mundo de las redes sociales a veces las personas reciben muchos mensajes que son una frase corta, y lograr explicar el motivo, el sustento, el sentido de responsabilidad que existe detrás de esas decisiones. En una sociedad de la información eso sin duda es algo importante que tiene que atravesar la gestión y el trabajo que nosotros hacemos cotidianamente. Gobernar en gran parte es explicar. ¿No le parece que ahí hay una debilidad? Por ejemplo, la forma en que se comunicó el recorte de programas sociales, como la entrega del ajuar del recién nacido. Yo te diría que el Gobierno ha tomado decisiones distintas, que involucran un esfuerzo comunicacional importante y que ese esfuerzo siempre se puede ir mejorando. Nosotros como ministerio hemos hecho todos los esfuerzos por darles tranquilidad a las personas y confianza de que todo esto va a demostrar resultados y que las ponen en el centro.
Es difícil disminuir el gasto fiscal, es difícil ordenar la casa, pero yo estoy muy tranquila de que ha sido un trabajo muy acucioso, prolijo y por lo mismo, hemos reafirmado que no estamos tocando ningún beneficio social, sino cuidando los recursos de todos los ciudadanos. Esta semana anunció que habrá despidos y reordenamiento del Injuv. ¿Cómo será esa reestructuración? Bueno, decir que el principal problema del INJUV no es presupuestario, sino que es de diseño. La institución presenta una cobertura inferior al 1% de la población joven y una alta concentración de gasto en estructura.
Esto lleva a que haya una baja articulación en otras políticas públicas y el diagnóstico, decir que no es nuevo, ha sido levantado de manera transversal y ha motivado varios intentos previos de reforma que no se han logrado materializar. ¿Qué es lo que haremos? Vamos a iniciar una transformación de la institucionalidad a una mucho más técnica y el foco va a ser en generar evidencia, coordinar políticas públicas de los distintos ministerios y tener un impacto real.
En los recortes, el de su ministerio iba a ser un 3% y finalmente fue un 2,2% ¿ Esa fue una pelea que dio usted? Esa fue una conversación, un trabajo conjunto que hicimos con los tres subsecretarios del Ministerio, junto al Ministerio de Hacienda, la Dipres y que fue un trabajo muy responsable en el cual fijamos criterios y trabajamos intensamente por encontrar esos espacios de eficiencia.
Y después de ese ejercicio llegamos a esa cifra, con el resguardo de los beneficios sociales, analizando la ejecución presupuestaria de los últimos años y haciendo un trabajo fino, un trabajo de joyería de eficiencia del gasto fiscal.
Hablando de lo comunicacional, empiezan a aparecer etiquetas, como que usted es muy conservadora. ¿Le incomoda? Entiendo que a veces se hagan lecturas de las personas y entendamos a otros con distintas etiquetas, pero la verdad es que soy una persona bien abierta.
Tengo mucha diversidad de opiniones a mi alrededor, nunca me ha complicado la disidencia, al revés, lo tomo como un desafío de poder o reafirmar o profundizar en mis posiciones (). Me gustaría reflejar, más allá de lo que puedo ser yo como autoridad, es poner como protagonistas a esas madres que hoy están criando solas y no tienen apoyo o en los niños abandonados. Tantos sufrimientos que están ocultos de los que tenemos un llamado de hacernos responsables.
Una aprensión de la oposición es que no se considere a todos los tipos de familia Lamento que cuando hablamos de las familias chilenas entremos en un debate valórico, porque de verdad creo que hoy día hay realidades muy diversas a lo largo de nuestro país, por las cuales tenemos que ir con urgencia a atender desde esa misma realidad. Así es como se diseña buena política social.
Si hoy día hay una madre criando sola y no existe corresponsabilidad y requiere de apoyo, bueno, tenemos que llegar con una política adecuada y en ese sentido hay que ampliar el debate e ir en apoyo a la crianza.
Estamos dentro de los países con la tasa de natalidad más baja del mundo, son temas de fondo que tenemos que discutirlos sin caer en categorías que son muy simplistas y que nos impiden abordar las urgencias. ¿A qué categorías se refiere? Si eres una conservadora o eres una liberal o vienes a la batalla cultural.
Tenemos que sentarnos y hablar de política social como lo hemos hecho, por ejemplo, en las comisiones en el Congreso, que hablamos de poner a la infancia en el centro y todos estamos de acuerdo, a pesar de nuestras diferencias políticas.
La instalación del Gobierno ha sido bullada en la prensa, ¿Está de acuerdo con lo que dijo Arturo Squella, que el Segundo Piso tiene que tomar las riendas, a propósito de la filtración que hubo? Yo creo que los gobiernos tienen que estar abiertos a recibir distintas posiciones y es muy legítimo que Arturo Squella exprese su visión. Esto es como una familia, donde se conversa, se puede debatir; lo importante es que luego de ese debate nos podamos poner de acuerdo y avanzar en la misma dirección.
Los partidos de derecha han criticado mucho por la prensa al Gobierno por estos desencuentros. ¿Qué piensa de eso? Nuevamente, creo que es muy legítimo que existan distintas posiciones, esas diferencias no tienen que paralizar, al contrario, tienen que llevarnos a trabajar mejor, con el foco siempre puesto en el impacto positivo que queremos generar en el país.
Nunca me han preocupado las diferencias, son parte del oficio político. ¿Se ha ido un poco el foco en eso? Siempre pueden haber discusiones comunicacionales que en la prensa se exacerban en los titulares, pero yo estoy muy tranquila en que estamos trabajando en equipo por dar buenas noticias a los chilenos, que logremos resolver las emergencias de seguridad, los desafíos sociales y la reactivación económica y no me desgasto y no pierdo mi tiempo en lo que es propio del debate político, sino más bien a lo que estamos llamados, que es sacar este país adelante.
A dos meses de asumir como ministra de Desarrollo Social y Familia, cuenta su camino en la política, que comenzó en el gremialismo, luego pasó por la UDI, hasta terminar finalmente en Acción Republicana, siguiendo los pasos del actual presidente, a quien conoce desde que estaba en cuarto medio. Sobre los desafíos comunicacionales que ha enfrentado el Gobierno desde su instalación y de su foco en la infancia habla en esta entrevista. “Hay que mejorar el impacto de nuestra política social”, afirma. “Hay más de 900 niños en nuestro país que están en residencias que por ley no debiesen estar. Y para eso necesitamos que muchas personas abran sus hogares, reciban a estos niños y les den un derecho de vivir en familia”. Autor: POR ANTONIA DOMEYKO.
MARÍA JESÚS WULF: A dos meses de asumir como ministra de Desarrollo Social y Familia, cuenta su camino en la política, que comenzó en el gremialismo, luego pasó por la UDI, hasta terminar finalmente en Acción Republicana, siguiendo los pasos del actual presidente, a quien conoce desde que estaba en cuarto medio. Sobre los desafíos comunicacionales que ha enfrentado el Gobierno desde su instalación y de su foco en la infancia habla en esta entrevista. “Hay que mejorar el impacto de nuestra política social”, afirma. “Hay más de 900 niños en nuestro país que están en residencias que por ley no debiesen estar.
Y para eso necesitamos que muchas personas abran sus hogares, reciban a estos niños y les den un derecho de vivir en familia”. “Yo entiendo que a veces se hagan lecturas de las personas y entendamos a otros con distintas etiquetas, pero la verdad es que soy una persona bien abierta”, dice la ministra cuando se le comenta que la tildan de conservadora.