Autor: César Barros Economista
Columnas de Opinión: El peón que se creyó alfil
Columnas de Opinión: El peón que se creyó alfil n junio de 1897, se celebraba el jubiE leo de diamantes de la reina Victoria: reina de Inglaterra, Gales y Escocia, emperatriz de la India y cabeza de una comunidad (Commonwealth) que incluía a Canadá, Australia, Nueva Zelanda y más de la mitad de África. ¿ Qué unía este tremendo poder? Eran 370 millones de súbditos, la cuarta parte de la tierra del mundo, y lo unía un poderío naval indiscutido, que cuidaba y defendía las rutas marítimas del mundo, lo que aseguraba el creciente comercio internacional y los frutos de la reciente Revolución Industrial. Pero aquello no iba a durar: al finalizar la Primera Guerra Mundial, la corona inglesa era una sombra de lo que fue en su cenit, aquel mes de junio de 1897. Un nuevo poder asomaba al mundo: los Estados Unidos de Norteamérica. Su poder no era marítimo ni militar, era económico y financiero. Tecnologías de producción masiva, mercados financieros bien regulados y una productividad asombrosa, los llevaron a triunfar en la Segunda Guerra Mundial, coronada por su dominio del poder atómico. Y así -aún en "guerra fría con la URSSse instaló la "pax americana" que tuvo su cenit con la caída del muro de Berlín el año 1989.
Sin embargo, como afirmaba Aristóteles "la naturaleza abomina del vacío", y China con más de 1.000 millones de habitantes, reformuló su economía, y copiando las tecnologías de producción masiva de Occidente, se alzó con un mercado interno tremendo y, con su masividad y bajos costos, desplazó a los EE.UU. como líder indiscutido en materias industriales.
Pero a los EE.UU. no les importó demasiado, ya que se inauguraba un nuevo paradigma del poder, más importante que el de la producción masiva de automóviles y televisores: el internet, las nuevas tecnologías de las comunicaciones, el "big data", las RRSS y la Inteligencia Artificial. Los nuevos monstruos de la economía ya no eran Ford, GM o Boeing; eran Amazon, Metha, Nvidia, etc., todos norteamericanos. Pero los chinos les compitieron, y con tremendo éxito con Huawei, Alibaba y Xiaomi. A fines del siglo XIX Alemania amenazó la primacía naval inglesa, a raíz de lo cual hubo una guerra y Alemania fue derrotada.
Y luego los EE.UU. a su vezderrotaron a la URSS en una "guerra fría" con sistemas políticos y tecnológicos superiores, y ahora no dejarán impunemente que China los derrote en el campo de la tecnología de las telecomunicaciones y del control del "big data". Es una nueva "guerra fría", donde los temas de Irán, Venezuela, e incluso Ucrania, son solo peones de un juego de ajedrez infinitamente mayor. Alrededor del año 90 AC Cayo Mario visitó al rey Mitrídates del Ponto. El rey le preguntó por qué se metía Roma en un lugar tan lejano. Cayo Mario le respondió: "todo lo que pasa en el mundo le importa a Roma". Y Chile no puede ignorar cuál es este "big game" en el cual estamos insertos. En esa guerra nada es "poco importante", y nosotros somos menos que un peón en este partido entre dos potencias que luchan por la supremacía tecnológica. Obviamente, quienes se sienten como si Santiago o Punta Arenas fueran el ombligo del mundo yerran, y esos errores se pagan. Como los pagó Mitrídates años después a manos de Pompeyo. Autor: César Barros Economista. ESPACIO ABIERTO