Autor: JAIME ANTÚNEZ ALDUNATE
La lógica de “paga moya”
La lógica de “paga moya” Señor Director: Fui estudiante universitario en los 80 y mi familia no tenía el dinero para pagar la universidad. Por lo mismo fui deudor del Crédito Fiscal Universitario, y durante mis primeros 10 años, casado y trabajando, pagué el cien por ciento de mi deuda. Nunca nadie ofreció condonar. La lógica de “paga Moya” es mala y es una buena señal que se cobrara al que puede pagar.
Señor Director: En un tiempo donde prevalecía incontestablemente más cultura que hoy (al menos en importantes capitales latinoamericanas, Europa y Estados Unidos, que conocíamos con más familiaridad que el Lejano Oriente) cultura, lo que se dice cultura, no lo que con facilismo se apoda hoy como tendencias de género y otras especies raras tocó en Chile la campaña presidencial de 1958.
Durante ella, don Jorge Alessandri, a la postre triunfador, alterados sus nervios por cierta abundante verborrea culterana, acuñó para sus huestes el lema “¡ Alessandri, hechos y no palabras!”. Con todos los problemas que se quieran recordar, algunos técnicos, otros filosóficos (empero, de la magnitud, estos, de lo que aún sobrevivía en los años 60), el suyo fue un gran gobierno.
No puede dejar de llamar la atención y a la vez aburrir la sosa y obsesiva insistencia con que algunos quieren encausar al recién inaugurado gobierno del Presidente José Antonio Kast con objeciones “culturales”, de aquellas que saltaron al nombre de tales con Antonio Gramsci, si bien querían entonces decir otra cosa, más cercana todavía a la verdadera filosofía y a la sociología que a la publicidad y el periodismo.
Puede ser un ejercicio interior interesante, para quien logre visitar el Kremlin en Moscú, despejar la mente de todo esto sentándose un momento a pensar, en el mismo salón en que Lenin discutía con Gramsci en los años 20, qué especie de Kulturkampf envolvían aquellas palabras, en contraste con la sosaina que se nos repite semana a semana. Señor Director: Se agradece la cobertura de “El Mercurio” a las evaluaciones Dipres 2026 de los programas Plan Calles sin Violencia y Plan contra el Crimen Organizado, ambos calificados con bajo desempeño. Los informes evidencian deficiencias tanto en su diseño como en su implementación. Más allá de estos casos, cabe valorar el rol de la Dirección de Presupuestos en evaluación y transparencia fiscal. No es menor que un órgano del Ejecutivo evalúe programas del propio gobierno y haga públicos sus resultados. Ese estándar es un activo institucional que debe resguardarse. El problema, sin embargo, no es solo evaluar, sino qué se hace con esa evidencia. La discusión sobre una institucionalidad para la calidad de las políticas públicas lleva años, y actualmente hay un proyecto de ley estancado después del primer trámite constitucional. Como planteamos en un estudio elaborado por el Centro de Políticas Públicas 2024, el desafío no necesariamente es producir más evaluaciones, sino asegurar que estas incidan efectivamente en decisiones de política pública. Hoy ese vínculo sigue siendo débil. Programas mal evaluados no llegan a corregirse, rediseñarse o simplemente terminarse. De esta forma, la evidencia pierde capacidad de orientar el gasto público. Sin consecuencias claras, la evaluación se vuelve un ejercicio meramente informativo. Avanzar hacia evaluaciones autónomas, públicas y con efectos definidos no es un detalle técnico: es una condición básica para mejorar la calidad del gasto y la credibilidad del Estado.
Señor Director: En el debate tributario chileno suele predominar una mirada estática que tiende a sobredimensionar el costo fiscal de reducir el impuesto de primera categoría (con errores en su cálculo), sin considerar adecuadamente, además, sus efectos sobre la inversión y el crecimiento.
Una estimación simple muestra que bajar la tasa desde 27% a 23% reduciría la recaudación de este impuesto desde 3,2% del PIB a 2,73%, mientras que una baja a 10% la llevaría a 1,19%. Sin embargo, esta mirada omite que una parte relevante de esa menor recaudación se recupera posteriormente a través del Global Complementario, cuando se distribuyen utilidades. Más importante aún, al incorporar los efectos económicos, el análisis cambia sustantivamente. Una menor tasa eleva los flujos después de impuestos, mejora el valor presente neto de los proyectos y aumenta significativamente el número de inversiones viables.
Simulaciones razonables muestran que los proyectos rentables podrían aumentar en torno a un 20% con una tasa de 23% y hasta cerca de un 70% con una tasa de 10%. A esto se suma un fuerte aumento en las utilidades retenidas, que pueden crecer entre un 30% y más de un 100%, fortaleciendo el ahorro interno y la capacidad de financiar nuevas inversiones. En consecuencia, el verdadero debate no es solo cuánto se deja de recaudar hoy, sino cuánto más puede crecer la economía mañana. Incluso aumentos moderados del crecimiento del orden de 0,5% anual podrían compensar en pocos años la menor recaudación inicial. Chile no necesita elegir entre recaudar más o crecer más. Necesita entender que, bien diseñadas, las reformas pueden lograr ambas cosas.
Señor Director: El ministro de Cultura, en entrevista concedida a Artes y Letras, de “El Mercurio”, expresa que por “sobre todo”, su Ministerio debe servir a “quienes consumen cultura”. La voz “consumir”, tratándose de cultura o de bienes culturales es total y peligrosamente inapropiada.
Como lo es, también, respecto de la educación (considerada por algunos como “un bien de consumo”) y, en general, respecto de todos aquellos valores que representan bienes intangibles mediante los cuales las personas fundamentan el mayor desarrollo de su crecimiento humano espiritual e intelectual.
Decir “consumir” bienes culturales o de educación (aun para el Diccionario de nuestra Lengua) constituye un enunciado materialista, profundamente refractario con el significado trascendente de toda noción de cultura y, desde luego, del legado histórico de nuestro patrimonio cultural tangible e intangible. Cuando se asiste a una biblioteca, no se consumen libros; cuando a una exposición de arte visual, no se consumen las obras exhibidas; cuando se oye música, no se consumen los conciertos o canciones. Cuando se ama algo o a alguien, no consumimos amor.
En la misma edición de Artes y Letras, María Teresa Cárdenas publica una brillante columna “Maldito idioma” que respetuosamente se sugiere leer y meditar a quienes se encuentran actualmente a cargo del desarrollo cultural de los chilenos.
Señor Director: Días atrás Jessie Buckley conmovió a miles al dedicar su Oscar a mejor actriz al “hermoso caos que es el corazón de una madre”, afirmando que el reconocimiento es también para el papel fundamental que desempeñan las mamás en el mundo. Puso en palabras una experiencia compartida y profundamente real, que no se ha logrado abordar como se merece. Ser madre hoy en día es una misión muy difícil, hay escasas redes de apoyo y un equilibrio muy precario entre la realización personal, el desarrollo profesional y la crianza.
En Chile, criar cuesta en promedio más de $595 mil al mes (más que el sueldo mínimo), 85% de los hogares con un solo cuidador están encabezados por mujeres y la desocupación les sigue afectando más a ellas.
Esto se condice con una noticia publicada en este medio, que alerta de una crisis de natalidad sin precedentes en nuestro país: en 2025 hubo 146 mil nacimientos, la cifra más baja desde que hay registros.
No estamos solo frente a una generación que no quiere tener hijos, sino a una sociedad que no está haciendo viable tenerlos, y el impacto es estructural, generando envejecimiento acelerado y presión creciente sobre los sistemas sociales. Esto es algo que más temprano que tarde afectará a toda la población. Es por eso que apoyar a quienes cuidan no es solo una cuestión individual, es una prioridad para el país. Las capacidades están lo vemos en las más de 2.500 mujeres que han pasado por nuestro programa Conversemos Mamá, pero aún enfrentan barreras que no pueden resolver solas. Acompañar a las madres con redes reales, con confianza, tiempo, y con las condiciones necesarias no es retórica: es una inversión estratégica para el futuro del país. FERNANDA ORELLANA Directora de Infancia de Fundación Luksic Señor Director: La decisión del Gobierno de declarar una alerta sanitaria oncológica en sus primeros 90 días de gestión es, sin duda, un paso necesario e impostergable. Si como país somos capaces de movilizar recursos extraordinarios para contener brotes de virus o enfermedades estacionales, con mayor razón debemos hacerlo frente al cáncer. Las cifras hablan por sí solas: a diciembre de 2025, casi 20 mil personas esperan por una atención GES oncológica que, por ley, debería ser inmediata. Cinco patologías cervicouterino, colorrectal, mama, gástrico y próstata concentran más del 82% de los retrasos. En enfermedades donde el tiempo es un factor determinante, las demoras pueden marcar la diferencia entre un tratamiento oportuno y uno tardío. Desde el mundo médico, creemos en el valor de las redes públicas y privadas trabajando de manera complementaria para enfrentar este desafío.
La experiencia demuestra que la capacidad instalada existe y está operativa: solo como segundo prestador GES, más de 2.500 pacientes Fonasa en lista de espera recibieron la atención que necesitaban en nuestros centros a lo largo de Chile. Esta colaboración no solo amplía la capacidad instalada; también permite usar de manera eficiente los recursos disponibles, algo esencial para cualquier política pública sostenible. Hoy, más que nunca, ambos sectores deben trabajar unidos y disponibles para apoyar a los pacientes con cáncer, desde el diagnóstico oportuno hasta la resolución de los tratamientos complejos. Solo con una gestión participativa y colaborativa real podremos avanzar en saldar la deuda que mantiene en espera a miles de personas enfermas en nuestro país. Señor Director: Patricio Vilches, profesor de educación general, ganó el Global Teacher Prize Chile y recorre varios países, invitado por su galardón.
A pesar de haber recibido innumerables ofertas de trabajo, vuelve a su escuela rural donde es director, inspector y transportista de los niños. ¡Qué ejemplo de abnegación y amor por sus alumnos de Cabildo, donde es el único docente! Y sigue luchando por la educación rural. Un ejemplo de vida y solo tiene 42 años.
MURIEL LARRONDO PERRY cartasaldirector@mercurio.cl Usted puede comentar lo publicado en nuestro blog: http//www.elmercurio.com/blogs Las cartas enviadas a esta sección deben ser cortas, no exceder de un máximo de 350 palabras y consignar la individualización completa del remitente, incluyendo su número telefónico. El diario no puede verificar la identidad del autor y reproduce la indicada por este. La Dirección se reserva el derecho de seleccionar, extractar, resumir y titular las cartas, sustrayéndose a cualquier debate con sus corresponsales. No se devuelven las cartas que no son publicadas. Hechos, no palabras Evaluaciones autónomas JOHN DYER ¿ Y la familia? LUIS VALENTÍN FERRADA V. Emergencia oncológica Profesor rural DRA. CLAUDIA GAMARGO GÁRATE Directora médica del Instituto del Cáncer RedSalud Autor: JAIME ANTÚNEZ ALDUNATE. Hechos, no palabras Evaluaciones autónomas JOHN DYER ¿ Y la familia? LUIS VALENTÍN FERRADA V. Emergencia oncológica Profesor rural DRA. CLAUDIA GAMARGO GÁRATE Directora médica del Instituto del Cáncer RedSalud