COLUMNAS DE OPINIÓN: Chile y las nuevas autopistas digitales del Pacífico
COLUMNAS DE OPINIÓN: Chile y las nuevas autopistas digitales del Pacífico [c) Columna uando se habla de inC fraestructura estraté¡ ca para el desarrollo de un país, tradicionalmente se piensa en carreteras, puertos o aeropuertos. Sin embargo, en el siglo XXI existe otra infraestructura menos visible, pero igualmente decisiva: la conectividad digital internacional. En este nuevo escenario, los cables submarinos de fibra óptica se han convertido en las verdaderas autopistas por donde circula la información que sostiene la economía y la vida global. Aunque muchas veces pasaninadvertidos paralaciudadanía, estossistemas transportan más del 95% del tráfico mundial de datos, constitumundial de datos, constitumundial de datos, constituChile y las yendo la base fisicasobrelacual funciona Internet a escala planetaria. No setrata de una infraestructura secundaria: es el soporte que permite desde videollamadas y servicios en la nube hasta comercio electrónico, plataformas de streaming, investigación científica y operaciones financieras internacionales. En términos técnicos, estoscables transmiten información mediante pulsos de luza través defibrasópticasinstaladas en el fondo del océano, conectando continentes mediante estaciones terrestres y repetidoras que amplifican la señal alo largo de miles de kil6:e"* tros. Bajo el mar existe, literal. nuevas auto del Pacífico mente, una red global quesostienela vida digital contemporánea. Y, en ese importante contexto, Chile comienza a ocupar una posición interesante dentro de la actualarquitectura tecnológica. Nuestro país mantiene su conectividad internacional principalmente a través de cables que lo enlazan con América del Norte y América Latina. Sinembargo, diversos proyectos buscan ampliar estas rutas digitales hacia nuevas regiones del mundo, particularmente hacia el Asia-Pacífico, lo que podría transformar al país en un nodo relevante dentro de la conectividad del Pacífico Sur.
Más allá delos detalles técnicoso delas discusiones polípistas digitales Miguel Sanhueza Olave Departamento de Electricidad, Facultad de Ingeniería UTEM ticas que a veces acompañan estos proyectos, lo verdaderamente importante es comprender el carácter estratégico deestetipo deinfraestructura. Una conectividad internacio nal robusta fortalece el desarrollo de servicios digitales, facilita la instalación de centros de datos, impulsa la inteligencia artificial y potencia áreas como la educación digital, la telemedicinao la investigación científica. Pero, sobre todo, es necesario comprender que estas decisiones deben analizarse con una mirada de largo plazo. La historia demuestra que las grandes infraestructuras nose justifican únicamente por las necesidades del presente, sino por las oportunidades del futuro. Los puertos, ferrocarriles y redes energéticas que hoy consideramos esenciales fueronensu momento proyectos queparecíanadelantadosa su tiempo. Lo mismo ocurrió con los cablessubmarinos que hoy conectan continentes. Muchos deellos fueronconcebidos como proyectos visionarios, construidos antes de que existiera una demanda evidente, pero terminaron siendo fundamentales para el desarrollo dela economía digital global. Es que, más allá delas discusiones coyunturales, la expansión de la conectividad internacional mediante fibraóptica debería entenderse como una inversión estratégica de largo plazo para el país. En la nueva economía del conocimiento, la capacidad de transmitir información es tan determinante como lo fue alguna vez la capacidad de transportar mercancías. Los datos, loscontenidos y lainnovación circulan hoy por estas redes invisibles que conectan continentes. Y en ese escenario, Chile tiene la oportunidad de ocupar un lugar relevante en la arquitectura digital del siglo XXI.
Aprovechar esa oportunidad dependerádelacapacidad del país para comprender quelas grandes decisiones de infraestructura no solo respondena las necesidades del presente, sino también a la visión de futuro que una sociedad es capaz de construir. es es.