Autor: Luis Toledo Mora, periodista y máster en Protección Civil y Gestión de Emergencias
Columnas de Opinión: Volcán Calbuco: de la ceniza a la resiliencia
Columnas de Opinión: Volcán Calbuco: de la ceniza a la resiliencia H an pasado 11 años desde la erupción del volcán Calbuco, ese 22 de abril de 2015 en que la naturaleza nos recordó con fuerza la fragilidad de nuestras certezas. La columna eruptiva alcanzó más de 15 kilómetros, oscureció el cielo esa tarde de otoño y obligó a evacuar a familias en Ensenada, Ralún, Correntoso, Lago Chapo y Río Blanco, entre otras localidades. La ceniza cubrió techos, caminos y praderas, y el miedo se mezcló con la incertidumbre. Fue un momento complejo, pero desde entonces se comenzó a hablar con más fuerza de resiliencia.
La resiliencia, como la define la Comisión Nacional para la Resiliencia frente a Desastres (Creden), es la capacidad de anticiparse, resistir, adaptarse y recuperarse de los efectos de una amenaza natural, preservando la identidad y las funciones básicas de la sociedad. No se trata sólo de reconstruir lo perdido, sino de aprender de la experiencia y transformar la vulnerabilidad en oportunidad. El Calbuco nos enseñó que la preparación ciudadana es vital. Las evacuaciones rápidas, los puntos de encuentro seguros y la coordinación entre Sernageomin, Bomberos, Carabineros y Onemi junto a las instituciones de la Defensa Nacional fueron claves para evitar una tragedia. Hoy, con Senapred y el fortalecimiento de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica (RNVV), contamos con más herramientas. Pero la resiliencia no se mide sólo en protocolos: se mide en confianza, en cultura de prevención y en la capacidad de organizarse. Chile es uno de los países más expuestos a desastres socionaturales: terremotos, tsunamis, inundaciones, incendios forestales y erupciones forman parte de nuestra geografía e historia. Entre 1980 y 2011, las pérdidas anuales por desastres se acercaron al 1,2% del PIB. Esa condición, lejos de ser sólo una condena, puede convertirse en una ventaja estratégica: un laboratorio natural para la investigación e innovación en gestión de riesgos. La resiliencia, entonces, no es un concepto abstracto. Es inversión en ciencia y tecnología, es educación ciudadana, es planificación urbana e infraestructura que considere las amenazas. Es un cambio cultural profundo: asumir que convivimos con la naturaleza y que debemos respetarla, anticiparnos a sus ciclos y aprender a vivir con ellos. A 11 años del Calbuco, la memoria de la erupción sigue viva en quienes respondieron a sus efectos. Pero más que un recuerdo, debe ser un motor de acción. Chile tiene la oportunidad de transformar su vulnerabilidad en fortaleza, de convertir la resiliencia en un sello nacional que nos distinga en el mundo. La pregunta no es si habrá otro desastre, porque lo habrá. La pregunta es si estaremos preparados para que, cuando ocurra, se convierta en aprendizaje y la emergencia en oportunidad. Autor: Luis Toledo Mora, periodista y máster en Protección Civil y Gestión de Emergencias. C Columna