Autor: Por Shelmmy Carvajal y Catalina Aliste
La epidemia de los jardines infantiles vacíos
La epidemia de los jardines infantiles vacíos E n 2006, Patricia Sepúlveda (56) inauguró el jardín infantil Macarena II en Ñuñoa. El éxito de su primer jardín en Alonso de Ercilla, dentro de la misma comuna, la empujó a crear una nueva sucursal, y el buen pronóstico se repitió.
Por casi 10 años mantuvo una gran asistencia de niños, incluso con listas de espera en todos los niveles. "Creamos un proyecto que me apasionaba, educar a niños y ver a las generaciones pasar era un orgullo tremendo. Podíamos ver cómo las familias nos elegían para educar y cuidar a sus hijos", recuerda Sepúlveda. Así, sorteó los vaivenes de la economía y se mantuvo con prosperidad hasta que en 2020 la pandemia forzó el confinamiento. Con las restricciones llegó el cierre de cientos de establecimientos que no se pudieron sostener económicamente. La educadora de párvulos resistió hasta 2022, cuando las autoridades permitieron la reapertura de los servicios: "Lo pasé pésimo en el periodo de pandemia y traté de ser positiva.
Yo siempre decía 'esto se va arreglar después de la pandemia', un año o dos y todo va a volver a ser como antes, pero no ocurrió“. La asistencia de los niños no repuntó, y si antes de la pandemia tenía 60 niños, contabilizando todos los niveles, en 2024 apenas se mantenía en 20 inscritos. Esta situación no solo se extiende a jardines particulares.
El informe de Caracterización de la Educación Parvularia, que mide el comportamiento de los establecimientos que pertenecen a la Junji, Integra y particulares registrados en el Mineduc se estima que hay cerca de 1.500 jardines privados que no están en los registros-, evidenció que a nivel nacional los inscritos en 2025 fueron 678.912, lo que significa una caída de casi 138 mil en comparación con 2019. Entre 2024 y 2025, las inscripciones disminuyeron un 4,5%. En la Región Metropolitana la baja ha sido drástica: si en 2019 las matrículas alcanzaban 302.768, en 2025 se redujeron a 244.192.
Es decir, una baja del 19,34%. Eso sí, desde la Subsecretaría de Educación Parvularia precisan que "la baja matrícula va acompañada de un incremento progresivo de la cobertura que, en 2025, alcanzó un 61,8%, superando el 60,9% del año anterior.
Esto se explica principalmente por la reducción de la población de niños y niñas de cero a cinco años, lo que es consistente con las tendencias demográfi cas". Efectivamente, la caída de matrícula se da en medio de una crisis de natalidad que, acorde a diferentes estudios, se agudizará con los años. El Censo 2024 señaló una tasa de fecundidad de 1,06 hijos por mujer, una de las más bajas del mundo y muy por debajo del nivel de reemplazo de 2,1. La Región Metropolitana está por debajo del promedio nacional con 0,92. Las estimaciones de 2025 sólo empeoraron la situación. El año pasado la tasa de fecundidad nacional se estimó en 0,97 hijos por mujer, según el INE. A este factor se suman los altos costos de la vida para las familias chilenas. En noviembre de 2025, la canasta básica volvió a tener un aumento mensual. Según el informe del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, esto marcó una variación acumulada del 3,3% durante el año anterior.
Por lo mismo, la directora de la fundación Elige Educar, Victoria Cabezas, relata que la baja matrícula responde a una situación multicausal que no solo se explica por la disminución de nacimientos y, por consiguiente, una menor población infantil. "Yo diría que lo primero es la desvalorización de este nivel de educación, porque es importante que la sociedad valore la relevancia de la educación parvularia. Igual tiene que ver con que los padres prefieren otras alternativas que compatibilizan con los horarios de trabajo y su capacidad económica", señala.
Además, al igual que otras sostenedoras, Sepúlveda también apunta a que los colegios están ampliando el rango de escolaridad a niños desde los tres años en los llamados Playgroup, atrayendo a público que antes ocupaban los jardines infantiles. Y agrega: "El bajón es absoluto y yo creo que esto ya no se recuperó. Cada año hay menos niños, y los que hay se van a los colegios para asegurar un cupo a futuro. Tenemos un grupo de sostenedoras y a todas nos está pasando lo mismo.
O sea, no es que haya una que tenga el jardín lleno como lo tenía antes de la pandemia: todas estamos sobreviviendo". Jardines mastodontes Con las cifras de natalidad actuales, el INE estima que a partir de 2028 el número de defunciones superará al de nacimientos. Este cambio demográfico ya comenzó a impactar áreas de servicios como la salud. Es más: se ha tenido que reducir el número de camas destinadas para maternidad. Por ejemplo, el Hospital Militar de Santiago cerró su unidad de maternidad y neonatología. En el sector privado, desde 2021 que RedSalud ha terminado con sus áreas de maternidad en Vitacura, Valparaíso, Magallanes y Temuco.
Para Martina Yopo, socióloga experta en natalidad, el envejecimiento de la población es una tendencia que se ha intensificado desde 2010 y profundiza que "no hay un fenómeno único que explique por qué las mujeres están teniendo menos hijos. Es un conjunto de factores. El primero es el aumento de la autonomía y flexibilización de los mandatos al género y la familia. Estas explicaciones son importantes, pero no suficientes. Investigaciones recientes que hemos realizado muestran que hoy en Chile es difícil tener hijos. Hay un conjunto de condiciones estructurales que hacen difícil la parentalidad". Entre esos factores está el poder económico de las familias.
En un informe publicado en diciembre del mismo año por la consultora Ipsos se señaló que un 45% de los hogares chilenos no logra llegar a fin de mes con sus ingresos y un 32% deja de pagar las cuentas o acude a préstamos. Para las mujeres el escenario es más complejo. El desempleo femenino supera el promedio nacional, pese a que ha tenido una leve mejora.
La académica sostiene que la baja fecundidad tiene un impacto directo en el crecimiento del país y en los servicios de salud y educación, que son los primeros en evidenciar los síntomas de la baja de nacimientos. Y agrega: "Todo nuestro sistema está basado en el principio de recambio generacional. Es decir, va a haber nuevas generaciones que reemplacen a las anteriores, que van egresando del sistema educativo, van envejeciendo y posteriormente falleciendo. Ese es un principio que con bajos niveles de fecundidad está en entredicho". Cuando nacen menos niños no solo envejece la población, sino que hay todo un mercado que entra en alerta. El primer sector en dar cuenta de que hay menos niños son las empresas relacionadas con los servicios para las infancias.
El doctor en Economía y director del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la Universidad de Chile, Juan Pablo Valenzuela, indica que el "el efecto de inmediato lo resienten todos los requerimientos y la compra de bienes vinculados a los niños más pequeños, y va a ir año tras año trasladándose a grupos etarios más grandes". Patricia Sepúlveda fue una de las personas que vieron en su jardín los efectos de la baja inscripción de niños. En 2024 tuvo que comenzar a recortar personal debido a la poca cantidad de menores inscritos. La sostenedora cuenta que "no podía te Autor: Por Shelmmy Carvajal y Catalina Aliste. La educación preescolar está enfrentando una crisis severa.
Las bajas tasas de natalidad, el costo de la vida y el poco valor que algunos padres ven en la enseñanza de educación parvularia están teniendo como consecuencia la baja de matrículas y el cierre de jardines. Como dice una sostenedora, "todas estamos sobreviviendo". La epidemia de los jardines infantiles vacíos V ner a todo el personal para niveles con tan pocos niños. Había salas en las que teníamos menos de 10 niños.
Evidentemente, veía que la cosa no iba a mejorar, no tenía cómo cubrir lo que eran los sueldos y el arriendo, que era una casa con un valor de tres millones". La Fundación Brazos Abiertos, que administra 11 jardines en ocho comunas de la RM, también ha visto menos niños, especialmente en sala cuna y los niveles para niños de tres a cuatro años. En La Granja, donde tienen capacidad para 18 niños, este año solo han recibido tres postulaciones. Antes siempre llenaban todas sus plazas.
Carolina Raglianti, directora ejecutiva de la organización, relata que han tenido una baja en la matrícula sustancialmente mayor a la que habían tenido en 2022, por lo mismo, han debido cerrar niveles. "Este año se notó muchísimo.
O sea, todos los años en marzo alcanzábamos a tener una cobertura en matrícula de un 96%. Hoy día estamos en un 83% en todos los jardines: incluyendo los que tengo llenos, versus los que no tengo tan llenos", ejemplifica. Aunque recalca que en otras zonas, como Lampa, ha repuntado la demanda. Por eso es que considera que hay comunas que son la excepción a la baja matrícula debido a particularidades, por ejemplo, un alto crecimiento urbano. La organización sostiene que la baja también está relacionada con la zona y los horarios, que muchas veces no compatibilizan con los trabajos de los tutores.
Por ende, prefieren acudir a guarderías informales que comienzan su jornada a las 7.00 y con precios más bajos, considerando que las mensualidades de los jardines particulares certificados por una jornada completa -entre 8.30 y 19.00 fluctúan entre los $ 320.000 y los $ 450.0000.
Integra, Junji y la Subsecretaría de Educación Parvularia no respondieron a este medio con el desglose de las comunas más afectadas por la baja matrícula; tampoco existe un registro disponible de establecimientos públicos que han cerrado.
Sin embargo, Lidia Mancisidor, presidenta del Sindicato Nacional de Funcionarias de la Fundación Integra, dice que ha bajado considerablemente la inscripción de niños. "La baja natalidad cada año va a agudizar el funcionamiento de los jardines a su capacidad completa. Por eso, creemos que hay que optimizar los recursos. Hay jardines inmensos, los llamamos jardines mastodontes, que son jardines que están vacíos. En los últimos tres años Integra ha cerrado cerca de 50 jardines producto de que no hay matrícula, por temas de infraestructura y regulaciones. No se hizo focalización.
Cuando hay tres jardines en una cuadra y se suma a que hay menos matrícula, esos van a ir quedando vacíos". La contradicción de Santiago Oriente Pese a los recortes de personal, el jardín infantil Macarena no logró salir a flote. En mayo de 2024, Sepúlveda tomó la decisión de cerrar el recinto que mantuvo en pie durante casi 20 años.
Al mes siguiente convocó a una reunión a los apoderados y les comunicó que en diciembre dejarían de funcionar. "Les dije que había una posibilidad de hacer una fusión con el otro jardín que administro, que también está con baja matrícula, entonces nos servían esos cupos". "La casa la entregué en el 2025. Fue súper doloroso, porque hay lazos que se crean. Nosotros teníamos niños que venían siendo el tercer hermano que estaba en el jardín. En el acto de fin de año las lágrimas eran terribles, tanto del personal como de los apoderados. Había frustración de haber hecho algo mal, pero yo les decía a las funcionarias que todas mis colegas tenían esta dificultad de matrículas y yo no pude seguir sosteniéndolo", manifiesta Sepúlveda. Las carreras de Pedagogía en Párvulos también se han visto afectadas por la proyección de la natalidad. Marcela D'Achiardi -directora de carrera de Educación Parvularia de la Universidad Andrés Belloindica que en 2025 recibieron apenas 23 matriculados y este año la cifra descendió a 12. Proyecta que "la educación desde las universidades debe ir diversificando la oferta.
No nos podemos quedar formando una educadora solo para el aula, esta tiene que ver más allá y ver dónde es necesaria su presencia". En la vereda opuesta, el presidente de la Federación de Instituciones de Educación Privada, Pedro Díaz, pese a reconocer una baja de matrícula transversal, que ha afectado incluso a colegios particulares subvencionados que recurren al marketing para captar matrículas y recibir el subsidio estatal, también precisa que mientras la mayoría de los jardines subsiste con pocos niños, en la zona oriente hay un puñado de recintos con listas de espera. Pero ese no era el caso del jardín Macarena. En la casa de la esquina de Simón Bolívar con Manuel de Salas, donde por casi 20 años hubo aulas, dibujos y juegos infantiles, ya no se cuidan niños. Hoy, en cambio, funciona algo distinto: una cafetería temática. ® "El bajón es absoluto y yo creo que esto ya no se recuperó. Cada año hay menos niños, y los que hay se van a los colegios para asegurar un cupo a futuro.
Tenemos un grupo de sostenedoras y a todas nos está pasando lo mismo". Patricia Sepúlveda, sostenedora del jardín infantil Macarena Autor: Por Shelmmy Carvajal y Catalina Aliste. "El bajón es absoluto y yo creo que esto ya no se recuperó. Cada año hay menos niños, y los que hay se van a los colegios para asegurar un cupo a futuro. Tenemos un grupo de sostenedoras y a todas nos está pasando lo mismo". Patricia Sepúlveda, sostenedora del jardín infantil Macarena