Codelco y coprolalia: la dupla Co-Co
Codelco y coprolalia: la dupla Co-Co “N o hay ninguna opción de devolver ni un puto peso" fue la dura, pero ingeniosa respuesta de uno de los sindicatos de Codelco ante la sugerencia de que les tocaría devolver los bonos asociados al cuestionado amañamiento del incremento de la producción durante el 2025. Con ello parafraseaban al ex presidente ejecutivo de la cuprifera, Nelson Pizarro, quien eligió ese mismo adjetivo determinativo de valor enfático para graficar que no había plata. Y vaya que lo hizo de forma memorable.
Parece no haber discusión en que los bonos fueron mal habidos, pero tienen un punto los sindicatos si es que les corresponde a los trabajadores devolver lo que recibieron a partir de la mala gestión -con dolo o no, sin duda malade la plana mayor de Codelco. Seguramente serán los tribunales los que decidirán el destino de los US$ 14 millones en bonos. Lo que sí está claro es que el desmadre en Codelco ha llegado a niveles poco tolerables incluso para la paciente clase política chilena.
Proyectos de inversión que se alargan en el tiempo. una deuda creciente y que sólo se explica por el aval implícito del Estado, costos vergonzosamente más altos que la competencia privada, una productividad paupérrima, accidentes con resultado de muerte donde se escondió información a los fiscalizadores, son sólo algunas de las perlas con las que nos hemos acostumbrado a convivir en los últimos años. El escándalo de los bonos es un ladrillo más en LA COLUMNA DE J. J. JINKS la pared de la ineficiencia y descontrol que sufre Codelco. Podemos darnos vueltas e intentar esquivar el bulto, pero todos estos problemas radican en el dueño. El Estado de Chile, como el Estado de cualquier parte, es un muy mal dueño para una empresa que compite en un mercado de alta sofisticación y que requiere ingentes inversiones año tras año.
Las asimetrías de información entre el directorio de la compañía y la administración parecen ser enormes y crecientes, lo que impide un adecuado control Por su parte, el Estado -especialmente en tiempos de estrechez fiscaldemanda como accionista recibir todo el flujo posible olvidándose de maximizar valor -¿ maximizar qué?, dicen los ministros de Hacienda -. Así es difícil, si no imposible. Ante la falta de liderazgo el espacio ha sido rápidamente llenado por los trabajadores de la empresa estatal, que como muestran sus coprolálicas declaraciones recientes han capturado a la compañía y se sienten intocables. Básicamente porque hasta aquí lo son. El problema es la propiedad, pero no estamos preparados para hablar de eso. Ni los más neoliberales cuando llegan al poder quieren comprarse un problema politico de mal pronóstico. Por eso la incorporación de capital privado a la compañía es algo que se dice en seminarios, en recintos académicos o en tuits de políticos sin poder. Nadie quiere dar la pelea que hay que dar. Y esto es una pena, pero se entiende, pese a la mala prensa de la gestión estatal un sólido 60% prefiere que Codelco siga siendo 100% estatal. A propósito de parafraseo, los chilenos parecen decir: puede ser una empresa de mierda, pero es mi empresa. Ojalá la nueva administración pueda apretar algunas tuercas, pero el problema estructural seguirá ahí. Lo conocemos y no lo queremos arreglar. Si frente a esto a usted le dan ganas de putear, por favor, adelante; es usted más que bienvenido.. El problema es la propiedad, pero no estamos preparados para hablar de eso. Ni los más neoliberales cuando llegan al poder quieren comprarse un problema político de mal pronóstico.