COLUMNAS DE OPINIÓN: el caso de Julia huñil y las deudas del Estado
COLUMNAS DE OPINIÓN: el caso de Julia huñil y las deudas del Estado 1 j Dirección General de Derechos Humanos, Equidad de Género e Inclusión de la Universidad de/Alba ando la violencia se vuelve invisible: el caso de Julia Chuñil y las deudas del Estado E caso de Julia Chuñil interpela a la sociedad chilena desde Lina oomplejidad que no puede ser reducida a una lectura mente policial o judicial. Su análisis exige una mirada ural que permita comprender la convergencia de diversas de violencia que, al no ser debidamente reconocidas, ducen escenarios de desprotección, revictimización y una ciente desconfianza en las instituciones. Uno de los aspectos más invisibilizados de este caso dice -n la violencia que Julia habría experimentado en el itrafamiliar.
La violencia ejercida contra las mujeres de sus propias familias continúa siendo una de las es más naturalizadas de la desigualdad de género, mente cuando afecta a mujeres mayores y en contextos Estas violencias suelen quedar relegadas al ámbito de o”, dificultando su reconocimiento social y su abordaje l oportuno. una perspectiva de género, resulta fundamental r que la violencia intrafamiliar no se limita a agresiones visibles. Incluye también dinámicas persistentes de despojo, maltrato psicológico, abandono y dependencia que afectan gravemente la autonomía y la dignidad mujeres. Cuando estas situaciones se desarrollan en “ rurales, donde el acceso a redes de apoyo, servicios ,... s y mecanismos de denuncia es limitado, la vulnerabilidad rofundiza. En el caso de las mujeres mayores, esta realidad adquiere 3cterísticas aún más complejas. A la desigualdad de o se suma el edadismo, la dependencia económica y la [i ción social, configurando escenarios de alta exposición yioIencia.
La evidencia demuestra que muchas mujeres en ondiciones no denuncian, no por falta de gravedad de hechos, sino por miedo, aislamiento o desconfianza en la idad del Estado para protegerlas efectivamente. bien Julia Chuñil fue identificada pordiversas organizaciones erechos humanos, colectivos territoriales y actores de la ad civil como defensora del territorio y del bosque nativo, aractenzación ha sido objeto de debate en el ámbito itucional. No obstante, centrar el análisis exclusivamente en a dimensión, sea afirmada o cuestionada, implica el riesgo de sibilizar un contexto de violencia cotidiana y persistente que ulta clave para comprender su situación vital. Las trayectorias las mujeres no pueden ser fragmentadas: las violencias perponen, se refuerzan y se sostienen mutuamente, s1iecialmente cuando confluyen factores de género, edad, ruralidad y dependencia familiar.
A este escenario se suma un elemento particularmente preocupante desde el punto de vista institucional: la forma en el debate público ha sido tensionado por declaraciones de políticos que validan hipótesis investigativas o sugieren responsabilidades antes de que los tribunales se pronuncien. En Estado de Derecho, la presunción de inocencia y la autonomía sistema judicial no son formalidades, sino garantías esenciales para la vigencia de los derechos humanos y la confianza pública las instituciones. Cuando el poder político adelanta juicios, se instala un clima de polarización y desconfianza que debilita la legitimidad institucional expone a personas y comunidades a la estigmatización pública. Lejos de contribuir a la verdad y la justicia, estas prácticas la confianza ciudadana y profundizan las fracturas existentes.
Desde una perspectiva de derechos humanos, el Estado la obligación de garantizar investigaciones imparciales, y libres de presiones políticas, especialmente en casos vesados por violencia de género y vulnerabilidad estructural. ismo, tiene el deber de prevenir, detectar y abordar la ncia intrafamiliar, reconociéndola como un problema público como un asunto pvado. Las universidades, como espacios de pensamiento crítico y mpromiso social, no pueden permanecer indiferentes frente a s realidades.
Tenemos la responsabilidad de contribuir a una ensión integral de la violencia de género, de cuestionar las cas que la normalizan y de exigir al Estado respuestas que a la altura de los estándares de derechos humanos.
El caso de Julia Chuñil nos enfrenta, en definitiva, a una exión necesaria sobre el fortalecimiento del Estado de echo y la confianza ciudadana en las instituciones, así como e nuestra capacidad colectiva para proteger a las mujeres da su diversidad. Nombrar la violencia intrafamiliar y la contra mujeres mayores no es anticipar culpabilidades, asumir una obligación ética con la dignidad humana y con una convivencia democrática basada en el respeto irrestricto de derechos humanos. Opinión Francisca G u aj ardo. - -