Autor: ROMINA ONEL La Serena
Alta prevalencia: 23 mil personas viven con depresión en la región
Alta prevalencia: 23 mil personas viven con depresión en la región En Chile, la depresión se ha consolidado como un problema de alta prevalencia en la población adulta, ya que según la décima edición del Termómetro de Salud Mental de la Asociación Chilena de Seguridad (Achs) y el Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales (2025), un 13,7% de los adultos presenta síntomas moderados o severos de depresión, lo que equivale aproximadamente a 1 de cada 7 personas en el país.
Al ser consultado por la situación regional, el subdirector de gestión asistencial del Servicio de Salud Coquimbo y psiquiatra de adultos, Sebastián Prieto-Gajardo, respondió que "en la región existe una alta prevalencia de problemas de salud mental y dentro de ellos la depresión es uno de los más frecuentes, aunque el mayor son los trastornos ansiosos". Ahondando en esto, el subdirector sostuvo que "la depresión está presente a lo largo de todo el ciclo vital, desde niños y adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores". "Actualmente, 23.000 personas se encuentran bajo control por depresión en la red, en distintos grados de severidad, incluyendo casos leves, moderados, graves, con complicaciones o asociados a otras condiciones, además de situaciones específicas como la depresión posparto", especificó. Prieto también indicó que de ese total "la mayoría corresponde a casos moderados y cerca de 20.000 se atienden en la atención primaria, donde se resuelve alrededor del 90% de las prestaciones de salud mental.
Un grupo menor se controla en el nivel secundario, correspondiente a casos graves o complejos". Según el experto, la depresión puede explicarse por la interacción de tres grandes factores, que no son excluyentes entre sí: factores biológicos; factores vinculados a eventos vitales y determinantes sociales; y existe un tercer grupo que corresponde a depresiones secundarias a enfermedades o tratamientos médicos, es decir, de origen externo o exógeno.
De acuerdo a Prieto, "ninguna de estas causas se presenta de forma aislada, ya que los factores biológicos y ambientales suelen interactuar entre sí". El subdirector también dio a conocer que la red pública ha fortalecido su respuesta en salud mental, con la depresión incorporada al sistema GES y una amplia oferta de tratamientos, incluyendo un arsenal farmacológico en expansión y estrategias basadas en evidencia, especialmente en el nivel secundario. Asimismo, destacó que la atención primaria ha avanzado hacia un modelo más integral, ajustando las intervenciones según el nivel de riesgo de cada paciente.
DIAGNÓSTICO REGIONAL En relación a este escenario, el académico del Depto. de Psicología y coordinador del Centro de Atención Psicológica y Salud Integral (CAPSI) de la USerena, Néstor González, aseguró que "contar con cerca de 23.000 personas en tratamiento por depresión refleja avances en acceso a diagnóstico y atención, impensados hace dos décadas, pero también evidencia la alta carga de esta enfermedad y la insuficiencia de recursos frente a la demanda". Respecto a las posibles causas de este tipo de fenómeno, el psicoterapeuta en trastornos del ánimo, dijo que "desde un enfoque biopsicosocial, en la depresión confluyen factores neurobiológicos, psicológicos -como dificultades en la regulación emocionaly sociales, como la precariedad económica, el aislamiento, la violencia intrafamiliar y el impacto de la pandemia". "En la región, además, influye la alta proporción de personas mayores, un grupo especialmente vulnerable", agregó.
El magíster en Psicología Social también recalcó que "la prevención eficaz no ocurre solo en el consultorio, sino también en escuelas, trabajos, comunidades y familias". Asimismo, la Psicóloga Clínica Infanto Juvenil, Daniela Pastenes Arancibia, explicó que "si bien las cifras reflejan un panorama complejo, estas deben analizarse con atención, ya que evidencian la necesidad de garantizar una atención de calidad, con la frecuencia adecuada y en condiciones que aseguren un tratamiento efectivo, algo que no siempre se cumple, por lo que se debe mejorar las condiciones de atención y replantear los modelos de intervención en salud mental". Ahondando en esto, la Diplomada en Trastornos de la Personalidad UC advirtió que "la alta demanda y la falta de profesionales generan atenciones fragmentadas y de baja frecuencia, que no constituyen un proceso terapéutico efectivo, sino intervenciones puntuales o de crisis". Por su parte, el Psicólogo Clínico Sebastián Maluenda Toro se refirió a la salud mental infanto-juvenil, alertando que "el aumento de las cifras no solo se observa en adultos, sino también en niños y adolescentes". "Esta situación no responde solo a factores individuales, sino también a condiciones sociales de mayor incertidumbre e inestabilidad, a nivel país y global, que generan presión en las familias y repercuten directamente en niños y adolescentes.
A esto se suma la exposición excesiva a tecnologías y contenidos inadecuados, así como a situaciones de riesgo o amenazas, lo que puede aumentar los síntomas y generar escenarios de ansiedad colectiva o pánico en la población juvenil", añadió. Autor: ROMINA ONEL La Serena. Especialistas destacan que las cifras reflejan avances en diagnóstico, pero también advierten que la alta demanda y falta de profesionales limitan tratamientos efectivos. SALUD BAJO PRESIÓN CEDIDA Expertos advierten que factores sociales como la incertidumbre y el aislamiento inciden en el aumento de casos.