Autor: Macarena Roca Directora del Centro de Estudios del Patrimonio (CEPA), Facultad de Artes Liberales, U. Adolfo Ibáñez
Columnas de Opinión: Cultura y patrimonio
Columnas de Opinión: Cultura y patrimonio D écadas escuchando que el desarrollo económico depende del capital, la tecnología o la explotación de recursos naturales. Sin embargo, la evidencia internacional muestra que los países logran desarrollarse sostenidamente invirtiendo de forma estratégica en su cultura y patrimonio. La cultura es una inversión y no un gasto, y menos uno superfluo. El caso más claro es el de Italia, donde el patrimonio es una industria económica permanente. Su turismo cultural aporta el 13% del PIB, creando empleos y dinamizando sectores como el turismo, la restauración y todos los servicios creativos asociados. Italia hace de su memoria y acervo cultural una política estatal que valora la identidad como recurso estratégico. Lo sé, es un caso paradigmático. Pero pensemos en Corea del Sur. A partir de la década de los noventa el país apostó por industrias culturales como parte de su estrategia de desarrollo económico. Los resultados de la llamada ola coreana (cine, animé, música, gastronomía) se han convertido en exportaciones de alto valor; con mención especial a la escritora Hang Kang, Premio Nobel de Literatura 2024. La UNCTAD es quien ha puesto en relieve los miles de millones de dólares en ingresos, posicionando a la cultura surcoreana en un lugar tan relevante como el que cumple su desarrollo tecnológico. La inversión pública en cultura genera empleos, cohesión social y proyección internacional. Por esto, las economías que apuestan por innovación cultural son más resilientes a las fluctuaciones del mercado y mejor insertas en el comercio internacional de servicios. La CEPAL ha señalado que en Latinoamérica el patrimonio cultural contribuye directamente al robustecimiento económico, en especial en territorios históricamente relegados o lejanos a sus capitales. La cultura es impulsora de economías locales y configura modelos de desarrollo más equitativos y duraderos al enlazar identidad, territorio y productividad. La economía o es civil, o no es economía; decían ciertos filósofos del Renacimiento que entendían al hombre como un individuo relacional y no como mano de obra.
El recorte de presupuesto socava el capital relacional e intelectual del país; y es este capital humano el que permite que la sociedad progrese a largo plazo, constituyéndose en una nación con fuerte identidad, patrimonio resguardado y vínculos sociales "glocales". No olvidemos que las discontinuidades en Cultura son observadas por otros actores.
En una sociedad hiperconectada, las decisiones internas afectan el campo de los organismos multilaterales -prensa, redes, observatorios-, que miran con preocupación este quiebre en la trayectoria de la producción cultural chilena y una tensión, de acuerdo a estándares internacionales, en la comprensión de los derechos culturales. Autor: Macarena Roca Directora del Centro de Estudios del Patrimonio (CEPA), Facultad de Artes Liberales, U. Adolfo Ibáñez. C Columna