La vida y vocación de los brigadistas forestales
La vida y vocación de los brigadistas forestales apito cuídate, papito te necesitamos aquí, recuerda Rodrigo Palavecino (44) que le dicen sus hijos cada temporada. "Entonces, uno P está trabajando con la mayor seguridad para poder volver a la casa sano y salvo", dice. Rodrigo es motosierrista de la brigada helitransportada H7. Tiene 20 temporadas en el cuerpo, pero pese al conocimiento y la experiencia adquirida, sabe que enfrentar un incendio forestal siempre reviste peligro.
Por lo mismo, en cada misión se encomienda también a Dios para que todo salga bien y puedan volver todos a la base "Cada una de las misiones son de riesgo porque tenemos que el comportamiento del fuego es súper extremo con las condiciones atmosféricas, el calor que está haciendo, a veces la topografía nos produce algún tipo de riesgo, pero con la experiencia que nosotros tenemos ya estamos sabiendo evaluar el incendio y poder, en algunas de las situaciones, combatirlo y otras veces retirarnos y darle un poquito de soga, que le llamamos nosotros, para que posteriormente nos de alguna ventana, la oportunidad de poder atacarlo con nuestros recursos", explica. El riesgo siempre está. El Maule ha sabido de ello con la muerte de brigadistas de CONAF y de empresas privadas, combatiendo siniestros.
Rodrigo señala que cuando vuelven de los incendios, lo hacen con la tranquilidad de haber hecho el mejor esfuerzo para enfrentar y controlar la emergencia. "Conformidad en que no se quemaron bienes, personas, los brigadistas volvimos todos sanos y salvos y que la comunidad esté en riesgo es lo que nos preocupa diariamente", dice. Explica que es bueno tener experiencia y temple para abordar las distintas situaciones y también para tratar con los vecinos que están sufriendo con los incendios.
Rodrigo llegó a ser brigadista luego que muy joven participara en un curso de capacitación junto a su esposa y una hermana, en la unidad Maqui 6, en el cerro La Virgen. "Me gustó la experiencia y me dieron la oportunidad a la temporada siguiente de entrar a la unidad H7", dijo, precisando que su señora ya no está en las brigadas. Si bien la labor de brigadista es remunerada, Rodrigo comenta que de todas maneras se debe tener vocación de servicio hacia la comunidad, los bienes forestales, la fauna y flora. Comenta que el día a día en la base es como estar en familia. Si no hay una emergencia, están compartiendo en algunos pasatiempos como jugando a las cartas, también viendo videos, repasando algunos temas sobre la labor que desarrollan. Antes de terminar la conversación con Diario Talca, Rodrigo Palavecino comparte un mensaje con la comunidad. "Estamos apoyando en cada una de las situaciones de riesgo que tenga la comunidad.
Hoy día tenemos más comp CHILE recursos, hay más aeronaves, hay más brigadistas forestales, tenemos más skidders, camiones aljibes que están ahí a disposición de la comunidad", dice, pero al mismo tiempo, llama a tomar conciencia y no encender fuego. Como se sabe, en casi el 100% de los incendios forestales, está la mano del ser humano detrás. Juventud En las filas de la brigada helitransportada también hay savia nueva. Katherine Canales (21), tiene cuatro temporadas a su haber. Es de Longaví, pero los últimos años los ha estado viviendo en Talca. Su motivación para ser brigadista pasa por haber visto desde muy pequeña como el país sufría con los incendios forestales. "Y decidí entrar a ser brigadista y ayudar a la gente. Y ahora involucré a mi mamá, que también se metió y es brigadista y también es mi compañera", dice con orgullo. En cada salida se abraza con su madre TV Aquí la noticia en DIARIO TALCA TV y ambas se desean que todo salga bien y regresen sanas y salvas. Coincide con Rodrigo en que la brigada es como una familia. Cuando no hay que salir a atender alguna emergencia, "jugamos ping-pong, vemos películas. También tenemos un gimnasio y ahí hacemos ejercicios", señala. Y en la misión, el trabajo colaborativo se nota de inmediato, así como también el cuidarse mutuamente.
Comenta que cada incendio representa un riesgo, "porque uno siempre tiene que estar pendiente de todo lo que pasa alrededor, por el comportamiento del fuego, confiar en los compañeros y jefatura y estar siempre atento". Recuerda que uno de los incendios más importantes que le ha tocado enfrentar es uno de San Javier, hace unos 3 o 4 años, donde se destruyeron varias hectáreas de vegetación y bosque y además le tocó ver a animales quemados.
Asimismo, reconoce que en todo momento sienten el cariño de la comunidad, de los vecinos afectados con los siniestros. "Dan las gracias, siempre están con la disponibilidad de darnos agua", dijo, enfatizando que sienten que son valorados. Katherine llama a la comunidad a realizar tareas de cortafuegos en sus propiedades, limpieza de material combustible y no encender fuego y "si reciben la alerta de evacuación, no esperen a que llegue el fuego. Salgan", dice.
Los testimonios de Rodrigo y Katherine cobran especial importancia en los días que corren, con los mega incendios de Ñuble y Biobío, y con la posibilidad latente de repetir en el Maule un siniestro como el de 2017 que arrasó con el poblado de Santa Olga en Constitución. Rodrigo y Katherine son parte de los 300 brigadistas que tiene CONAF en la región para la temporada. Todos enfocados en atender de manera oportuna y eficaz la emergencia, sabiendo que -como se dice en la jerga de la prevención y combateel mejor incendio es el que no se produce. Rodrigo Palavecino (44) y Katherine Canales (21) conversan con Diario Talca, develando como es la labor que desempeñan y en la que arriesgan la vida en cada misión. Patricio Moraga Vallejos. Fotografías y video Luis Casanova Valdés Rodrigo Palavecino (44) y Katherine Canales (21) conversan con Diario Talca, develando como es la labor que desempeñan y en la que arriesgan la vida en cada misión