Autor: Ricardo Rodríguez Rivas
Sin asignar
Sin asignar Sincerar tiene costo Señor Director: El reciente ajuste en los combustibles no solo refleja un alza de precios, sino también un cambio en la forma en que estos se traspasan a la ciudadanía. Durante años, el Mepco operó como un amortiguador relevante, con un costo fiscal significativo, suavizando, y en cierta medida postergando el impacto real de las variaciones internacionales.
Hoy, más que su eliminación total, lo que observamos es una compresión de este mecanismo: el Estado reduce su rol como contenedor del precio y acelera el traspaso hacia el consumidor final, haciendo visible un costo que antes estaba parcialmente diferido. Este sinceramiento, aunque fiscalmente razonable, no es neutro. Su efecto se extiende más allá del combustible, presionando el costo de vida en general. Más que cuestionar la decisión, el foco debiese estar en su implementación.
En esa línea, un paquete de medidas de resguardo sólido se vuelve indispensable, de modo que sus efectos se absorban de manera gradual y con un adecuado equilibrio entre responsabilidad fiscal y protección a los hogares. Este ajuste, a su vez, abre una oportunidad para avanzar hacia una política energética más sostenible y transparente, que permita acompañar de mejor manera a las familias. Mauricio Jara Arriagada Académico Facultad de Economía, USS Auditar la urgencia, no la verdad Señor Director: Diecisiete días. Ni para ordenar una casa alcanza, menos para revisar las cuentas de un Estado entero. Y, sin embargo, ese es el plazo. Como si bastara con abrir cajones a la rápida y sacar conclusiones. No es una auditoría: se parece más a una escena. Una donde la prisa manda y la precisión queda atrás. La tesis es simple, aunque incomode: este comité no nace para auditar, sino para ordenar un relato. Porque auditar en serio toma tiempo, método y distancia. Y aquí falta todo eso. No hay autonomía clara, ni reglas visibles, ni una metodología que uno pueda seguir. Solo urgencia. Y la verdad es que, en política, la urgencia casi siempre levanta sospechas. Además, el problema no es revisar cuentas eso siempre hace falta, sino quién las revisa y para qué. Cuando el que gobierna también fiscaliza sin contrapeso, la línea se vuelve borrosa. Más aún con el pasado de Gabriel Boric en disputa y el presente de José Antonio Kast buscando afirmarse. Sin tiempo no hay profundidad. Sin independencia no hay credibilidad. Y sin eso, lo que queda no es una auditoría: es una versión. Porque al final no se juegan solo números. Se juega la confianza. Y esa, simplemente, no se audita en 17 días.
La sociopatía detrás del alza Señor Director: Las declaraciones del diputado Jaime Araya, refiriéndose al ministro Quiroz como "sociópata", dejan en clara evidencia la falta de discernimiento respecto a la manera en que el Gobierno busca enfrentar la crisis de los combustibles.
Se intenta balancear el impacto subsidiando a taxis y colectivos mediante la suspensión transitoria del crédito diferenciado al impuesto específico para empresas no transportistas, congelando tarifas en Santiago hasta diciembre, enviando recursos a regiones y pretendiendo estabilizar el precio de la parafina durante invierno; medidas que, paradójicamente, dependen de la aprobación de ese mismo Congreso.
Debemos considerar que Chile importa el 100% de los combustibles que consume y que la guerra en Medio Oriente ha disparado el precio del barril en más de un 50%. Por esta razón, no es posible amortizar el impacto de las alzas sin comprometer recursos públicos, dada la insolvencia heredada del mandato anterior. Calificar de sociópata a alguien por hacer su trabajo parece ser más una consigna de oposición Autor: Ricardo Rodríguez Rivas.