Editorial: Un riesgo que sigue creciendo
Editorial: Un riesgo que sigue creciendo as ciudades del borde costero regional conviven con una paradoja que ya no admite postergaciones: mientras consolida su relevancia económica a nivel nacional, expande silenciosamente una vulnerabiliL dad territorial que amenaza directamente la vida de miles de personas.
La proliferación de campamentos en quebradas y zonas de borde cerro no es solo una expresión del déficit habitacional, sino también una acumulación de riesgos que, de no abordarse con decisión, puede desembocar en una tragedia evitable. Los antecedentes expuestos por la academia son claros y preocupantes. La capital regional, por ejemplo, es, por definición, un territorio "multiamenaza": aluviones, remociones en masa, caídas de roca y sismos forman parte de su realidad geográfica. Sin embargo, lo alarmante no es solo la existencia de estos fenómenos, sino la manera en que la expansión urbana informal los ha intensificado. Aquí no hay espacio para la ambigüedad: un terremoto o lluvias intensas, como las registradas históricamente en la región, podrían desencadenar un efecto en cadena devastador en Antofagasta, Taltal y localidades de Tocopilla y Mejillones. No habría tiempo de evacuación. Las viviendas no solo colapsarían, sino que arrastrarían consigo a otras, incluso fuera de los propios campamentos, impactando zonas reguladas de la ciudad. El problema de fondo es que Chile -y Antofagasta en particularsigue atrapado en un ciclo conocido: ocurre la emergencia, se lamentan las pérdidas, se reconstruye y, con el tiempo, el riesgo vuelve a instalarse. La advertencia de que los instrumentos de planificación, como los planes reguladores comunales, pueden fallar en delimitar adecuadamente zonas aptas para urbanización es especialmente grave. Si no se corrige, se perpetúa un modelo que es ineficiente e irresponsable desde el punto de vista humano. Cada vez aparecen más viviendas en sitios en los que nunca debería construirse. El riesgo de catástrofe es altísimo.. La modificación de taludes, el corte de cerros para habilitar terrenos, entre otros, han llevado a que algunos asentamientos se encuentren bajo un enorme riesgo. E Editorial Cada vez aparecen más viviendas en sitios en los que nunca debería construirse. El riesgo de catástrofe es altísimo.