EE.UU. e Israel apuntan a extensión de la guerra contra Irán mientras republicanos presionan a Trump por cese de hostilidades
EE.UU. e Israel apuntan a extensión de la guerra contra Irán mientras republicanos presionan a Trump por cese de hostilidades Al principio del conflicto, Donald Trump sostuvo que Irán deseaba llegar a un acuerdo.
EE.UU. e Israel apuntan a extensión de la guerra contra Irán mientras republicanos presionan a Trump por cese de hostilidades Con objetivos y mensajes poco claros sobre Irán, el presidente norteamericano está haciendo perder la paciencia de sus aliados. El alza de los precios del petróleo ya está desesperando a los legisladores de su partido. Bastián Díaz y Fernando Fuentes La guerra en Medio Oriente entró este domingo en su tercera semana y sus protagonistas no dan señales de querer dar pie atrás en las hostilidades.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) planean continuar al menos tres semanas más su campaña contra Irán, con "miles de objetivos" aún pendientes, dijo este domingo a CNN un portavoz militar. "Tenemos miles de objetivos por delante", aseguró el vocero de las FDI, el general de brigada Effie Defrin. "Estamos preparados, en coordinación con nuestros aliados de EE.UU., con planes al menos hasta la festividad judía de Pésaj, dentro de unas tres semanas.
Y tenemos planes más amplios incluso para tres semanas más allá de eso". Por su parte, en una entrevista con el programa Face the Nation de CBS News, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó este domingo que Teherán "nunca ha pedido un alto el fuego, ni siquiera una negociación", después de que el presidente estadounidense Donald Trump asegurara que Irán deseaba llegar a un acuerdo. "No vemos ninguna razón para dialogar con los estadounidenses, porque estábamos dialogando con ellos cuando decidieron atacarnos, y esa fue la segunda vez", declaró Araghchi a CBS News. "Esta es una guerra deliberada del presidente Trump y de Estados Unidos, y continuaremos nuestra autodefensa", añadió.
Trump defendió el sábado que no cree posible llegar a un acuerdo con las autoridades iraníes, alegando que los términos del mismo "aún no son lo suficientemente buenos", pese a afirmar que Teherán sí está listo para negociar un alto el fuego que ponga fin a la escalada regional a raíz de la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica. "Irán quiere llegar a un acuerdo, y yo no quiero hacerlo porque las condiciones aún no son lo suficientemente buenas", expresó el mandatario republicano en una entrevista concedida a la cadena NBC, en la que matizó que cualquier condición para un eventual acuerdo deberá ser "muy sólida". Si bien el inquilino de la Casa Blanca no reveló cuáles serían los términos de un posible alto el fuego en Medio Oriente, señaló que el compromiso por parte de Irán de "abandonar por completo cualquier ambición nuclear" formaría parte del acuerdo. Presión oficialista En medio de este escenario, entre los políticos más cercanos al mandatario republicano, hay una pelea para terminar luego con el conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, Trump en un mitin en Kentucky (Ohio), el miércoles pasado, dijo dos SIGUE. EE.UU. e Israel apuntan a extensión de la guerra contra Irán mientras republicanos presionan a Trump por cese de hostilidades cosas totalmente distintas sobre la guerra. Por un lado, aseguró: "Hemos ganados la guerra". "Pero no queremos irnos muy temprano, ¿no? Queremos terminar el trabajo", comentó, por otro lado. Así, sin ahondar en detalles, la misión norteamericana en Irán parece no tener aún fecha de término.
Un complejo tira y afloja está teniendo lugar en la Casa Blanca, donde distintos asesores y distintos grupos dentro del Partido Republicano intentan cambiar la opinión del presidente Trump, preguntándose "cuando declarar victoria" a medida que el conflicto en Irán se extiende en Medio Oriente.
Algunos funcionarios y asesores advierten a Trump que el aumento vertiginoso de los precios de los combustibles podría tener un costo político derivado de los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, mientras que otros lo presionan para que mantenga la ofensiva contra la República Islámica, según entrevistas que Reuters tuvo con un asesor del mandatario y otras personas cercanas a las deliberaciones.
Lo que ocurre entre bastidores pone de manifiesto lo mucho que está en juego para Trump, que regresó al poder el año pasado prometiendo evitar "intervenciones militares estúpidas". Esto, más de dos semanas después de sumir al país en una guerra que ha sacudido los mercados financieros mundiales y perturbado el comercio internacional de petróleo.
El viaje del miércoles a dos estados, primero a Ohio y luego a un centro logístico en Kentucky, donde pronunció un discurso, fue la primera aparición de Trump ante una multitud de sus seguidores desde que comenzó el conflicto a finales del mes pasado.
A pesar de la intensificación de la guerra, Trump ha intentado mantener el enfoque en los asuntos domésticos, que sus asesores consideran esenciales para el éxito del Partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Sin embargo, la guerra ha complicado seriamente sus intentos de mejorar la economía. El aumento repentino de los precios del petróleo ha eliminado lo que era un argumento clave en sus discursos. Las fluctuaciones del mercado bursátil, que Trump suele considerar un barómetro de sus políticas, reflejan la preocupación de los inversores sobre el rumbo de esta guerra.
Asesores y funcionarios económicos, incluidos los del Departamento del Tesoro y el Consejo Económico Nacional, advirtieron a Trump que una crisis petrolera y el aumento de los precios de los combustibles podrían erosionar rápidamente el ya débil apoyo interno a la guerra.
Asesores como la jefa de gabinete Susie Wiles y su adjunto James Blair, están planteando argumentos similares, centrándose en las repercusiones políticas del aumento de los precios de la gasolina e instando a Imagen de Teherán, capital de Irán, en medio de bombardeos. Trump a definir la victoria de forma restrictiva, y a indicar que la operación es limitada y está prácticamente terminada, según las fuentes. Entre las voces más belicistas, que instan a Trump a mantener la presión militar sobre Irán, se encuentran legisladores republicanos como los senadores Lindsey Graham y Tom Cotton. Este sector argumenta que Estados Unidos debe impedir que Irán obtenga un arma nuclear, y responder con contundencia a los ataques contra tropas y buques estadounidenses.
Una tercera fuerza proviene de la base populista de Trump y de figuras como el exestratega de la Casa Blanca exasesor de la campaña presidencial de Trump, Steve Bannon, y el presentador de televisión de línea ultraconservadora Tucker Carlson, quienes, tanto en público como en privado, han presionado al mandatario y a sus principales asesores para evitar verse involucrados en otro conflicto prolongado en Medio Oriente.
Al final, parece que Trump intenta complacer a todos. "Permite que los halcones crean que la campaña continúa, quiere que los mercados crean que la guerra podría terminar pronto y que su base crea que la escalada será limitada", declaró un asesor de Trump a Reuters.
En privado, muchos aliados de Trump reconocen el riesgo de un posible desastre político para el presidente y su partido cuanto más se prolongue la guerra, sobre todo miras a las elecciones de medio término en noviembre.
Muchos han instado a la administración republicana a ofrecer un mensaje más claro sobre los objetivos de la guerra y los indicadores de su éxito, con la esperanza de brindar a los estadounidenses preocupados una mejor perspectiva de cómo podría terminar el conflicto.
Un hilo conductor clave en el mensaje ha sido que los funcionarios articulen claramente que esto no es 2003 y que la administración Trump no tiene planes para la reconstrucción nacional que se intentó en las guerras de Irak y Afganistán, según esas fuentes. "La gente tiene buena memoria", dijo un funcionario de la administración a CNN. "Atrincherarse en un conflicto a largo plazo es un problema real. Pero no hay tanta preocupación por una campaña de bombardeos de varias semanas", detalló.
Desde la Casa Blanca han intentado asegurarse de que el presidente y otros altos funcionarios no establezcan un cronograma definitivo sobre cuándo se espera que termine la guerra, dijeron las fuentes familiarizadas, para no acorralar a la administración Trump mientras el Ejército continúa sus operaciones.
Muchos republicanos, incluidos algunos que se presentan a la reelección en las legislativas de noviembre, temen que la confusa cronología del presidente dificulte convencer a los votantes de que esta no será una "guerra eterna". Un aliado de Trump afirmó que la situación tras bambalinas sigue siendo bastante incierta.
Al presidente se le han mostrado algunas encuestas que reflejan la oposición de muchos estadounidenses al conflicto, y su recelo ante la posibilidad de que Estados Unidos se vea envuelto en otro conflicto militar prolongado en Medio Oriente.
Entre quienes cuestionan la guerra se encuentra el representante Thomas Massie, el republicano que representa Kentucky, y a quien Trump ha llegado a despreciar. "Solo quiero decir esto: Thomas Massie es un desastre para nuestro partido", declaró el presidente ante la multitud el miércoles, al invitar al escenario al oponente de Massie en las primarias. "Supongamos que no atacamos Irán. Ellos dirían: '¡ Debería atacar!'. Son gente terrible", dijo el mandatario, lamentando las críticas de Massie y algunos demócratas. Trump sigue creyendo que la mayoría de los estadounidenses aprobará la eliminación de la amenaza nuclear iraní a largo plazo, según una fuente cercana a las conversaciones.
Los dos senadores republicanos de Missouri, Josh Hawley y Eric Schmitt, argumentaron que la administración parece haber alcanzado en gran medida sus objetivos clave en la guerra contra Irán, una postura que los distingue de la mayoría de sus colegas republicanos y pone de manifiesto sutiles pero incipientes divisiones en el oficialismo sobre el alcance y la duración adecuados de la guerra.
En referencia a los comentarios de Trump, quien afirmó que la guerra estaba prácticamente terminada y que Estados Unidos había logrado sus objetivos, Hawley declaró en Fox News: "Estoy de acuerdo con lo que dijo el presidente. Basta con ver el éxito que hemos tenido en los últimos 10 días. Es decir, esto es una victoria. Creo que deberíamos estar elogiando a nuestras Fuerzas Armadas. Deberíamos decir que hemos logrado nuestros objetivos. Si esto no es un éxito, no sé qué lo sería.
Ahora es el momento de declarar la victoria". Schmitt, también alineado con el ala populista del partido, hizo hincapié en el progreso de Estados Unidos e instó a una pronta conclusión de la guerra. "Sé que van muy adelantados. Espero que termine pronto", declaró. "No me interesa una guerra interminable en Medio Oriente, y creo que al presidente tampoco. Y creo que, repito, han establecido objetivos claros y están logrando grandes avances". Otros republicanos adoptan un enfoque muy diferente para esta guerra.
El senador Kevin Cramer (Dakota del Norte) declaró a la prensa el jueves que "la victoria no se determina por la declaración, sino por el resultado". Argumentó que Estados Unidos no puede ni debe poner fin a la guerra prematuramente. "Si se arranca el 90% de las malas hierbas y se deja el 10%, el jardín se llenará de maleza", continuó Cramer. "Ese último 10% es el más difícil, en muchos casos". .