Autor: Gerardo Pérez gperezGelpinguino.com
Conciencia marítima: cuando pensar Chile desde el mar es también pensarlo desde Magallanes y la Antártica
O La reciente columna del almirante Fernando Cabrera Salazar, comandante en jefe de la Armada de Chile, titulada “Conciencia marítima: pensar Chile desde el mar”, reactualiza una tradición de pensamiento estratégico que entronca con figuras señeras como el general Ramón Cañas Montalva y el almirante Jorge Martínez Busch, y que encuentra en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena -y en instituciones como el INACHhuno de sus territorios más decisivos. La visión del almirante Fernando Cabrera Salazar Almirante Fernando Cabrera, comandante en jefe de la Armada.
Conciencia marítima: cuando pensar Chile desde el mar es también pensarlo desde Magallanes y la Antártica nLareciente columna publicada con motivo del Mes del Mar, del almirante Fernando Cabrera Salazar plantea una tesis tan sencilla como urgente: Chile no puede seguir siendo un país de espaldas al océano. La construcción de una verdadera conciencia marítima, sostiene, es un desafío nacional que involucra al sistema educativo, al sector productivo, a la comunidad científica y a la ciudadanía en su conjunto. Se trata, en sus palabras, de formar generaciones que comprendan el valor del océano, reconozcan su fragilidad y asuman la responsabilidad de su cuidado.
La virtud central del texto del comandante en jefe radica en su capacidad de articular dimensiones que suelen abordarse por separado: el comercio exterior, la seguridad, la soberanía, la protección ambiental, la investigación científica y la proyección internacional convergen en el mar como un eje estructural del poder nacional. Cabrera lo expresa con claridad: cuando el país logra integrar el océano en su pensamiento estratégico, fortalece su capacidad de crecer, de proteger sus intereses y de proyectarse con credibilidad en el sistema internacional. En una economía globalizada, agrega, el océano no separa: conecta. Es plataforma de circulación, intercambio e influencia donde se juegan intereses estratégicos de largo plazo. Una tradición de pensamiento que viene desde el sur La reflexión del almirante Cabrera no nace en el vacío. Se inscribe en una larga tradición de pensadores chilenos que entendieron tempranamente la condición oceánica del país.
El primero de ellos, el general Ramón Cañas Montalva (1896-1977), forjó su visión geopolítica precisamente en Magallanes, donde solicitó ser destinado convencido de que Punta Arenas era el lugar central desde el cual Chile podía convertirse en una potencia del Pacífico Sur con proyección antártica. Cañas Montalva fue un visionario adelantado a su época. Ya en la década de 1930 anticipó el desplazamiento del eje geopolítico mundial desde la Europa Atlántica hacia el Asia-Pacífico, varias décadas antes de que ese concepto se popularizara internacionalmente. Sostuvo una geopolítica tridimensional -terrestre, marítima y aéreay planteó que Chile debía asumir su tricontinentalidad: continental, oceánica y antártica. Para él, el dominio de las grandes rutas marítimas y aéreas austral-antárticas, Junto a la posesión de los estrechos de Magallanes y de Drake, constituía un imperativo geopolítico nacional. Su pensamiento, recogido tempranamente en columnas publicadas en La Prensa Austral y El Magallanes, sentó las bases para la consolidación de la soberanía efectiva chilena en el continente blanco. Décadas más tarde, el almirante Jorge Martínez Busch (1936-2011), comandante en jefe de la Armada entre 1990 y 1997, profundizaría este pensamiento mediante dos conceptos fundamentales: la Oceanopolítica y Presencial.
En su célebre clase magistral de 1990, “La gran el Mar tarea de esta generación es la ocupación efectiva de nuestro mar”, Martínez Busch sostuvo que la realidad de Chile no era la tierra, sino el océano hemisférico austral. La Oceanopolítica, decía, implicaba ocupar el espacio oceánico como verdadero espacio de crecimiento y desarrollo del Estado, siendo el paso siguiente el desarrollo de la conciencia marítima.
La dimensión científica del Mar Presencial Uno de los aspectos menos divulgados del pensaSADIDEC miento de Martínez Busch, pero de creciente relevancia en el escenario actual, es la dimensión científica que adjudicó al concepto de Mar Presencial. Para el almirante, ocupar el océano no era solo desplegar buques o ejercer vigilancia: era también producir conocimiento.
La investigación oceanográfica, la caracterización de los fondos marinos, el monitoreo de salinidad, temperaturas y corrientes, el estudio del plancton y la biodiversidad marina constituían, en su visión, herramientas de soberanía tan poderosas como las plataformas militares. Quien conoce el mar, lo ocupa; quien lo ocupa, lo proyecta. Autor: Gerardo Pérez gperezGelpinguino. com. Conciencia marítima: cuando pensar Chile desde el mar es también pensarlo desde Magallanes y la Antártica Esta dimensión científica adquiere hoy una vigencia extraordinaria. El cambio climático, la pesca ilegal en alta mar, la crisis de biodiversidad oceánica y la explotación de recursos minerales submarinos sitúan al conocimiento científico como pilar habilitante de cualquier política marítima seria.
Cuando el almirante Cabrera afirma en su columna que la conciencia marítima involucra activamente a la comunidad científica, está actualizando esta intuición fundamental de Martínez Busch para un siglo en el que las decisiones sobre el océano se juegan tanto en los puentes de mando como en los laboratorios. Tres voces, una misma convicción Es justamente ese concepto -la conciencia marítimael que conecta de manera directa a estos tres pensadores navales. Cañas Montalva la concebía como soberanía efectiva proyectada al sur del mundo. Martínez Busch la formuló como condición indispensable para ocupar el territorio oceánico mediante presencia, conocimiento y desarrollo. Cabrera, en 2025, la presenta como un desafío transversal de la sociedad chilena en el siglo XXI, donde convergen cambio climático, seguridad, innovación tecnológica y cooperación internacional. La continuidad doctrinaria es notable.
Si Cañas Montalva pensó el sur como plataforma de proyección antártica, y Martínez Busch concibió el mar como espacio de desarrollo soberano más allá de las 200 millas, Cabrera articula esta visión señalando que la seguridad en el mar es una condición habilitante del desarrollo, y que la protección de las rutas comerciales, el resguardo de las infraestructuras críticas, la prevención de actividades ilícitas y la preservación del medio ambiente marino generan confianza y previsibilidad para el crecimiento nacional. Magallanes: epicentro de la conciencia marítima chilena Para la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, esta tradición de pensamiento adquiere un significado particular. No se trata de una región más del país: es el territorio donde confluyen las tres grandes proyecciones marítimas de Chile.
Aquí se encuentra el control efectivo del Estrecho de Magallanes, ruta histórica entre océanos; aquí se proyecta el Paso Drake, puerta natural hacia el Pacífico Sur y la Antártica; y desde aquí opera la logística científica y soberana hacia el continente blanco.
El pensamiento estratégico de Cañas Montalva, forjado mirando el Estrecho desde Punta Arenas; el concepto de Mar Presencial de Martínez Busch, que extiende la mirada hasta los confines del Pacífico austral; y el llamado actual del almirante Cabrera a consolidar una conciencia marítima nacional, convergen todos en este territorio. Magallanes no es solo el extremo geográfico del país: es la región donde la idea de Chile como nación marítima se vuelve más nítida, más urgente y más concreta.
El INACH y el Territorio Chileno Antártico: laboratorio vivo de la conciencia marítima Si la conciencia marítima requiere conocimiento, presencia y proyección, pocas instituciones encarnan esa triple dimensión con tanta nitidez como el Instituto Antártico Chileno (INACh), con sede precisamente en Punta Arenas.
Desde su edificio de laboratorios “Embajador Jorge Berguño Barnes”, inaugurado en 2011, el INACh se ha consolidado como pilar fundamental de la ciencia antártica nacional, convirtiendo a la región austral en plataforma logística y científica del Programa Nacional de Ciencia Antártica. El Territorio Chileno Antártico, en este marco, no es una abstracción cartográfica: es el espacio donde convergen las tres tradiciones del pensamiento marítimo chileno.
Es la proyección que Cañas Montalva visualizó hace casi un siglo; es el espacio oceánico donde el Mar Presencial de Martínez Busch encuentra su expresión más austral; y es el escenario donde la conciencia marítima que reclama Cabrera debe traducirse en presencia científica sostenida, infraestructura habilitante y formación de capital humano avanzado. Una tarea pendiente para el siglo XXI La columna del almirante Cabrera, en este sentido, no es solo un texto institucional. Es una invitación a recuperar y actualizar una tradición de pensamiento estratégico que tiene en el extremo austral su laboratorio natural.
Cuando el comandante en jefe afirma que ya es tiempo de asumirnos plenamente como una nación marítima, está convocando a una tarea pendiente que figuras como Cañas Montalva y Martínez Busch comenzaron a delinear hace décadas, y que hoy demanda articulación entre Estado, ciencia, comunidades costeras y cooperación internacional. En esa tarea, Magallanes y la Antártica Chilena no son periferia: son el corazón austral de una conciencia marítima que Chile aún tiene el deber de consolidar.
Y el INACH, junto con la Armada, las universidades regionales y los centros de investigación que operan desde Punta Arenas, son la prueba viva de que ese pensamiento estratégico no es solo doctrina: es acción cotidiana en el extremo del mundo. Autor: Gerardo Pérez gperezGelpinguino. com. OPV Marinero Fuentealba venciendo el temporal en las aguas del Océano Austral en el Territorio Chileno Antártico.