Startup prueba agente digital para supervisar los cultivos de tomate cherry
Startup prueba agente digital para supervisar los cultivos de tomate cherry Un reciente informe de McKinsey muestra que 62% de las organizaciones del mundo está probando agentes inteligentes capaces de tomar decisiones autónomas y adaptarse a contextos cambiantes en tiempo real. Una de ellas es KurAi, startup que desarrolló un invernadero equipado con sensores que alimentan a un agente diseñado para asegurar el crecimiento de una planta de tomates cherry. “En algún momento nos hicimos la pregunta obvia: si lo hacíamos bien en lo digital, ¿podíamos llevarlo al mundo físico? Ahí apareció el invernadero. El proyecto forma parte de iniciativas internas donde probamos KurAi en escenarios reales. Queríamos ver si podía administrar un entorno vivo, no solo procesar información o responder consultas”, explica Ignacio Arellano, CEO de la startup. El experimento se divide en tres etapas. Primero, la instalación de los sensores, la conexión con el agente digital (AI Worker) y la siembra de las semillas. Luego, vienen cuatro semanas en las que el agente trabaja de forma continua para cuidar la planta, medir su crecimiento y evaluar su estado. Finalmente, la cosecha, que probará si el proceso funcionó. Lo que hace distinto a este experimento es que ningún humano participará en ningún paso. Todo está en manos de la IA.
“Lo interesante no es la planta en sí, sino lo que significa que una IA pueda hacerse cargo de un proceso físico completo, recopilar datos, tomar decisiones y ejecutar acciones sin que ninguna persona deba intervenir”, agrega Arellano. El experimento medirá también si el agente puede informar sobre su propio trabajo. Actualmente, la empresa opera en Chile y México con miras a consolidar su expansión regional en los próximos dos años. “La idea no es solo exportar KurAi, sino establecer operaciones locales junto a partners en cada país, entendiendo las necesidades específicas de cada mercado. Los focos principales son Guatemala, Perú, Brasil y Estados Unidos, donde vemos una necesidad creciente de automatización operacional”, detalla Arellano. En paralelo, KurAi está evolucionando desde una plataforma de automatización hacia una IA operacional que administrará procesos completos de negocio. “El invernadero es parte de eso: demostrar que KurAi ya no es solo automatización, sino una tecnología novedosa y verdaderamente autónoma”, argumenta el emprendedor. Aunque este tipo de iniciativas es nuevo en Chile, en el mundo ya existen experiencias similares. En Países Bajos, la U. de Wageningen lidera una iniciativa donde sensores avanzados e IA toman decisiones en tiempo real para optimizar cultivos de forma remota. Tumaini (probada en países como China, India y Uganda) logró, en 2019, un 90% de éxito identificando plagas y enfermedades en cultivos antes de que fueran visibles para el ojo humano. IARUK. Con IA, KurAi se hace cargo del riego, la iluminación y la ventilación que necesita la planta hasta su cosecha. FABIOLA ROMO PINO SIN INTERVENCIÓN HUMANA: En todo el proceso no interviene ningún ser humano.