Autor: Nicolás Pacheco, coach de modelo de negocios y expansión
Columnas de Opinión: Pensar el futuro antes de que sea tarde
Columnas de Opinión: Pensar el futuro antes de que sea tarde ni una vitrina de grandes expositores internacionales, es una instancia donde el país se pregunta con seriedad cómo enfrentar los desafios estructurales que ya están golpeando nuestra economía, nuestras instituciones y nuestra forma de vivir. En un mundo marcado por la aceleración tecnológica, la crisis climática y la incertidumbre global, pensar el futuro dejó de ser un ejercicio intelectual para convertirse en una necesidad no sólo política, sino de todos. A lo largo de sus distintas ediciones, el Congreso Futuro ha puesto sobre la mesa temas que hoy son ineludibles: inteligencia artificial, automatización, salud y longevidad, cambio climático, biotecnología, educación y democracia, entre otros temas. Lo interesante es que muchas de esas discusiones, que en su momento parecían lejanas, hoy impactan directamente en la productividad, el empleo y el desarrollo de los territorios. La pregunta ya no es si estos cambios llegarán, sino si estaremos preparados para gobernarlos. Que el Congreso Futuro se despliegue en nuestra región este mes de enero es una señal positiva, pero también una oportunidad que no podemos desaprovechar. El desarrollo y la innovación no pueden seguir pensándose sólo desde una lógica centralista.
Regiones como la nuestra enfrentan desafios específicos, una matriz productiva altamente dependiente de la acuicultura, con brechas de innovación en pequeñas y medianas empresas, baja transferencia tecnológica desde universidades hacia la ecoD esde 2011, el Congreso Futuro se ha transformado en uno de los espacios más relevantes de reflexión estratégica que tiene Chile. No es sólo un evento de divulgación científica nomía real; y un Estado que muchas veces avanza más lento que las transformaciones que pretende regular. Si hablamos de futuro en serio, hay desafíos que deben estar al centro de la conversación. Primero, cómo diversificar la economía regional incorporando ciencia, tecnología e innovación sin perder identidad productiva. Segundo, cómo preparar a la fuerza laboral para un escenario donde la automatización y la inteligencia artificial cambiarán radicalmente el empleo, especialmente en sectores tradicionales. Tercero, cómo fortalecer ecosistemas de innovación local, con un rol más activo de municipios, gobiernos regionales, universidades y sector privado, superando la fragmentación institucional que hoy limita el impacto de muchas iniciativas. Esta instancia debiera ayudarnos también a enfrentar una discusión incómoda, pero urgente: nuestras instituciones no están diseñadas para la velocidad del cambio actual. Permisos, regulaciones, sistemas de financiamiento y marcos normativos siguen respondiendo a una economía del siglo pasado, mientras los desafios ya son del siglo XXI.
Innovar no es sólo crear startups o hubs tecnológicos, es modernizar el Estado, reducir la incertidumbre para emprender y alinear políticas públicas con una visión de desarrollo de largo plazo, Liderazgos que ya empezaron a tomar como el del alcalde Rodrigo Wainraihgt y el centro de economía circular adjudicado para la comuna. El Congreso Futuro tiene el mérito de abrir esa conversación. El desafio de todos es convertirla en acción. Autor: Nicolás Pacheco, coach de modelo de negocios y expansión. C Columna