Vecinos de la "toma" rechazan subsidios de arriendo y exigen soluciones habitacionales
Villa Las Etnias, en el sector norponiente de Punta Arenas "Nosotros no queremos que nos regalen las viviendas", enfatiza la dirigenta Mónica Rivera, subrayando que los vecinos cuentan con su documentación al día. Sin embargo, cuestiona la ausencia de autoridades Los niños del lugar han debido adaptarse a convivir con las aguas servidas que bajan desde los sectores periurbanos. Las últimas lluvias, sumadas a la acumulación de aguas servidas, han transformado El sector podría ser desalojado durante la tercera semana de abril. algunos caminos de la toma en verdaderos pantanos. Las últimas lluvias, sumadas a la acumulación de aguas servidas, han transformado El sector podría ser desalojado durante la tercera semana de abril. algunos caminos de la toma en verdaderos pantanos. Vecinos de la "toma" rechazan subsidios de arriendo y exigen soluciones habitacionales Marcos Sepúlveda Loyola Son las cuatro de la tarde.
Afuera de una casa, dos mujeres extranjeras conversan; al vernos, preguntan de inmediato: "¿ Qué necesitan?". Sin dudar, nos orientan hacia la dirigenta del campamento, Mónica Rivera. "Sigan derecho, no doblen -indican-, ella vive al final, por el sector de Hornillas". Las calles de la toma son amplias y, de vez en cuando, algún automóvil se abre paso entre el barro. Muchas viviendas permanecen desocupadas, comenta una vecina, porque es horario laboral. En el trayecto aparecen nifios con uniforme escolar y alguna que otra mujer, avanzando con cuidado por caminos húmedos, donde el barro se adhiere a los zapatos que soportable. En distintos a cada paso. El olor es persistente, aunpuntos se acumulan aguas servidas que se mezclan con la lluvia, formando charcos oscuros que reflejan una realidad tan cotidiana como invisible. A lo lejos aparece una mujer alta, de rastas. Es Mónica Rivera. Recibe sin rodeos: "Todo lo "Nosotros no queremos que nos regalen las viviendas", enfatiza la dirigenta Mónica Rivera, subrayando que los vecinos cuentan con su documentación al día.
Sin embargo, cuestiona la ausencia de autoridades. - La dirigenta Mónica Rivera señala que más de un 75% de los residentes en el campamento son extranjeros y asegura que muy pocos de ellos están en situación de irregularidad. "Son gente trabajadora" remarca, desvirtuando acusaciones de presunta presencia de roedores, prostitución y tráfico de drogas. Sin asignar que dicen los vecinos de la villa Cardenal Silva Henríquez es mentira", afirma, en relación a las denuncias de prostitución, drogas y violencia en el campamento. Luego agrega: "Usted puede venir a la hora que sea y no le va a pasar nada". De inmediato invita a recorrer el campamento mientras va contando quiénes son sus vecinos. En el sector se pueden apreciar varias casas de madera, una que otra prefabricada; se ven pocas viviendas de latón y, en su mayoría, cuentan con cierre perimetral. En la toma abundan los perros, varios de ellos recogidos de la calle; también se observan juguetes en los patios, los cuales están al lado de aguas posiblemente contaminadas.
La dirigenta reconoce que más de un 75% son extranjeros y asegura que muy pocos están en situación de irregularidad. "Son gente trabajadora", insiste. "No estamos gratis" Mónica vive hace casi una década en la toma Villa Las Etnias junto a su familia, en una casa modesta. Antes arrendaba en el barrio Prat. "Nosotros no estamos gratis acá", insiste, y comienza a detallar los gastos: electricidad, gas y leña. Cada mes compra cuatro cilindros de gas licuado y paga cerca de 60 mil pesos por la electricidad, que obtienen a través de un generador financiado entre los vecinos. Para calefaccionarse en los meses de invierno debe recurrir a la leña. En casi todas las casas del sector se acumulan palos y pallets para la combustión. "Si usted no tiene leña, se muere de frío", explica. Mónica trabaja durante cinco meses en la temporada del erizo, una labor que le permite sostener a su familia y enfrentar los costos de vivir en el campamento. En los últimos días, el lugar donde vive ha estado en el centro de la polémica. Vecinos de la Villa Cardenal Silva Henríquez han protestado por los malos olores derivados de la acumulación de aguas servidas, lo que ha desencadenado una crisis sanitaria. Entre sus consecuencias, se cuenta el cierre del Centro Comunitario de Salud Familiar Sandra Vargas en 2024 y el traslado de los niños del jardín Juan Ruiz Mancilla. A esto se suman denuncias desde villa Hornillas por la presunta presencia de roedores, prostitución y tráfico de drogas en el sector ocupado irregularmente.
Advertencia del ministro La tensión alcanzó su punto más alto con la decision del ministro de Vivienda, Iván Poduje, de avanzar en el desalojo del campamento en el corto plazo. "Es una noticia bastante fuerte para mi", señala La propuesta del ministerio de erradicarlos mediante subsidios de arriendo no le convence. "Uno no quiere arriendo, quiere soluciones", expresa.
A su juicio, el problema podría abordarse con obras de alcantarillado en el sector o, en el mejor de los casos, con el acceso a una vivienda propia que les permita dejar atrás la incertidumbre. "Nosotros lo que queremos acá es que nos saquen con casa, pero no con arriendo. Porque eso es pan para hoy y hambre para mañana", complementa Mónica Rivera.
Jesús Lara, quien vive junto a su madre de 90 años y un hijo, señala que "aquí nadie está porque queramos estar, ¿me entiende?". Cuenta que llegó a la toma luego de intentar varias veces, sin éxito, postular a una vivienda. "Tuve oportunidad en el 2016 para tener mi casa, tenía la plata y todo, y mi puntaje era de 90", explica. Arrendar se le hizo cuesta arriba y decidió instalarse en este sector. Insiste en estar dispuesto al diálogo con la autoridad y que se debe realizar un catastro caso a caso antes de ejecutar un eventual desalojo. Impotencia y rabia siente Mónica Rivera al leer todo lo que se dice sobre la toma villa Las Etnias. "Me siento re mal. Yo lo he pasado re mal", confiesa en conversación con La Prensa Austral. Por momentos, su voz se quiebra. Se muestra sorprendida ante las acusaciones de trafico de drogas, prostitución y amenazas.
De inmediato contraataca: asegura que, en el sector de la villa Cardenal Silva Henríquez, específicamente en la plaza ubicada en calle Salesianos, hace un par de semanas se registró una rifia y que es habitual ver a jóvenes bebiendo en el lugar. "El foco de delincuencia está allá", afirma. "Tenemos una agrupación" La dirigenta insiste en que la principal demanda de los vecinos es simple: "Lo único que necesitamos es tranquilidad y que nos den viviendas". Recuerda que en 2023 personal del Serviu ya les había prometido que serían erradicados.
Ese mismo año conformaron la Agrupación de Vivienda Luciérnaga, con la esperanza de avanzar en una solución definitiva. "Nosotros no queremos que nos regalen las viviendas", enfatiza Mónica Rivera, subrayando que los vecinos cuentan con su documentación al día.
Sin embargo, cuestiona la ausencia de autoridades: asegura que, hasta ahora, nadie se ha acercado a dialogar con los habitantes de la toma. "Ellos no han venido a escuchar la parte de la gente que vive acá, ni nunca han venido a visitarnos", insiste el ciudadano colombiano Julio César Valencia, quien vive en el sector desde el inicio de la ocupación irregular. "No todos tenemos, como se dice, la plata para pagar una casa de 600 o 500 lucas; todos sabemos que aqui en Punta Arenas no hay casas de 200 ni 300 lucas", agrega Julio, quien hace menos de un mes volvió a trabajar. El ciudadano colombiano pide que las autoridades se hagan presentes en la toma. En el campamento Las Etnias viven 79 familias. A ellas se suman otras decenas que conforman la contigua toma Lautaro EL PROBLEMA SANITARIO En Las Etnias viven 79 familias. A ellas se suman otras decenas que integran la contigua toma Lautaro.
Los vecinos de la Villa Cardenal Silva Henriquez los responsa bilizan por la presencia de aguas servidas que corren por las cunetas y se acumulan en un peladero que separa ambos sectores, un espacio que hace algunos años era un área verde y que hoy se ha transformado en una especie de pantano. Desde la toma, sin embargo, se defienden. Aseguran que cuentan con fosas sépticas, las que limpian mensualmente, y sostienen que el problema no es exclusivo de ellos. Apuntan también a las viviendas ubicadas cerro arriba, en sectores periurbanos que carecen de alcantarillado. Según explican, esas aguas terminan escurriendo y acumulandose en la antigua área verde, debido a que se encuentra en una zona baja.. En el campamento Las Etnias viven 79 familias. A ellas se suman otras decenas que conforman la contigua toma Lautaro EL PROBLEMA SANITARIO En Las Etnias viven 79 familias. A ellas se suman otras decenas que integran la contigua toma Lautaro.
Los vecinos de la Villa Cardenal Silva Henriquez los responsa bilizan por la presencia de aguas servidas que corren por las cunetas y se acumulan en un peladero que separa ambos sectores, un espacio que hace algunos años era un área verde y que hoy se ha transformado en una especie de pantano. Desde la toma, sin embargo, se defienden. Aseguran que cuentan con fosas sépticas, las que limpian mensualmente, y sostienen que el problema no es exclusivo de ellos. Apuntan también a las viviendas ubicadas cerro arriba, en sectores periurbanos que carecen de alcantarillado. Según explican, esas aguas terminan escurriendo y acumulandose en la antigua área verde, debido a que se encuentra en una zona baja. Mónica Rivera vive desde hace más de una década en la toma junto a su marido e hijos. El ciudadano colombiano Julio César Valencia vive en el sector desde el inicio de la ocupación irregular.