Autor: Maria Jose Gutiérrez
Cartas: Carreras técnicas
Cartas: Carreras técnicas Artes marciales La Cámara de Diputados aprobó la derogación de la Ley 18.356 (de 1984), y la Comisión de Deportes y Cultura del Senado la ratificó en enero 2026. Sólo falta la votación final en la Sala del Senado para que sea ley.
Esta norma obligaba durante 41 años a que artes marciales (kung fu, aikido, hapkido, taichí, etc. ) dependieran de la DGMN (control de armas), exigiendo permisos incluso a niños desde los 5 años, certificados de antecedentes y autorizaciones burocráticas para torneos. En 2003, karate, taekwondo y kendo pasaron a la Ley del Deporte (19.712 ) y crecieron notablemente con éxitos internacionales.
La derogación, con amplio apoyo político transversal, integra todas las artes marciales al Ministerio del Deporte, eliminando burocracia anacrónica, cobros cuestionados a la DGMN y restricciones injustas, para fomentar su desarrollo, profesionalización y valores positivos (disciplina, respeto, salud). Un hito histórico para miles de practicantes, instructores y clubes en Chile. Durante años, la educación técnico-profesional fue vista como una opción secundaria.
Según una nota publicada por su diario, hoy concentra cerca del 45% de la matrícula de pregrado en Chile, impulsada por estudiantes que buscan programas más cortos, flexibles y conectados con sectores que si están generando empleo.
Las cifras son claras: muchas carreras técnicas muestran altas tasas de inserción laboral y permiten alcanzar ingresos competitivos al primer año de titulación, en áreas clave para el funcionamiento del país como salud, energía, logística, tecnologia e industria. No se trata de una moda, sino de una señal estructural del mercado laboral. La formación técnica no es un plan alternativo: es una respuesta directa a las necesidades productivas de nuestro país. La economía ya tomó una posición, ha llegado el minuto de que el debate público también lo haga. Se ha sabido de muchos turistas realizando actividades no permitidas en nuestras áreas protegidas.
Subir el rio Futaleufú en motos de agua, hacer fogatas en Torres del Paine y utilizar vehículos 4x4 en dunas protegidas (matando pajaritos) son solo ejemplos de testimonios que se están viralizando por las comunidades locales. Lo curioso es que las autoridades parecen tener otras prioridades, y así los hechos continúan repitiéndose.
Es tiempo de que en Chile se dé a entender que nuestras áreas protegidas se disfrutan cuidándolas, y que toda persona que viole las reglas para su preservación deberá pagar altos costos en multas y, en algunos casos, cárcel. Basta de abusos, por favor. Juan Leiva Rojas Daño turístico Envíe sus cartas a cartas@lun.cl, incluyendo nombre, cédula de identidad y número de teléfono. Pablo A. Garcia-Chevesich Autor: Maria Jose Gutiérrez. Juan Leiva Rojas Daño turístico Envíe sus cartas a cartas@lun.cl, incluyendo nombre, cédula de identidad y número de teléfono. Pablo A. Garcia-Chevesich