Autor: Andrés Palma Periodista
Columnas de Opinión: A Fidel Oyarzo
Columnas de Opinión: A Fidel Oyarzo C Columna I pasado es un tiempo que se recuerda con nostalgia y cariño, E mientras más años pasan. Es lo que me ocurre cuando pienso en 1995, año en que llegué a la redacción de El Llanquihue a trabajar en un equipo que recientemente despidió a uno de sus integrantes. Allí me reencontré con Fidel Oyarzo, mi profesor de educación física en séptimo básico, convertido en periodista deportivo para el diario que en ese tiempo funcionaba en calle Illapel. Visto como colega remuerdo que don Fidel er personas bonachonas que no tenían un pelo de tonto. Con los antiguos colegas de redacción que nos encontramos en su responso, coincidimos que ninguno lo vio enojado jamás. Era el más alto de la redacción, que denotaba su pasado basquetbolista, tenía una voz que se hacía notar. Corpulento, a sus espaldas tenía un sobrenombre de inspiración marina que nadie se lo dijo nunca. Aunque la leyenda dice que uno sí se atrevió y conoció su versión enojada. Era capaz de producir el suplemento deportivo del lunes por sí solo, en tiempos que los recursos eran otros, porque no había teléfono celular con cámara, ni internet. Lo hacía a punta de reporteo en terreno, con conversaciones telefónicas por línea fija y atendiendo a muchas visitas que llegaban a la redacción.
En ese tiempo, el diario tenía una gran mesa redonda al centro, a donde llegaban a instalarse dirigentes vecinales, deportivos, autoridades, estrellas de cualquier rubro y vecinos comunes y corrientes, que querían opinar de lo que fuese. A pesar de esa avalancha de trabajo, siempre tenía un minuto para conversar, bromear y tener un consejo y una palabra de aliento para el que se le acercara. Todo muy discreto, sin ese afán de destacar que adolecemos muchas veces quienes ejercemos esta profesión. Los que me conocen saben que el fútbol me despierta tanto entusiasmo como la tercera ley de la termodinámica. Pero su pasión deportiva era tan contagiosa que incluso me motivó a cubrir un partido de Deportes Puerto Montt con Universidad Católica en el Chinquihue, en el primer año del equipo en la Primera División. Hice lo mejor que pude y Fidel tomó mi texto, sin criticarme ni hacer alarde de sus conocimientos. Le puso todo el talento y la información que un lector de deportes espera ver. En simple, lo hizo de nuevo, y aun asírecuerdo que firmamos los dos en la edición del día siguiente. Su partida se suma a la de otros nombres del periodismo de mediados de esa década, como Harold Mesías (ex Director del Diario), Juan Barrientos, Edmundo Johnson y Milton Vargas.
Una época que recuerdo con cariño porque a pesar de las largas jornadas, las diferencias de opinión, o las críticas que recibía el diario en la calle, fue uno de mis primeros lugares en donde me formé como periodista en la vida real, lejos del abstracto idealismo universitario. Y personas como Fidel ponían siempre la cuota de buen humor y calidez para avanzar en el día a día. 03 Autor: Andrés Palma Periodista.