El caso del escolar expulsado por tomarle fotos de connotación sexual a una profesora
El caso del escolar expulsado por tomarle fotos de connotación sexual a una profesora Joven capturó las imágenes mientras la docente hacía clases y sin que se diera cuenta El caso del escolar expulsado por tomarle fotos de connotación sexual a una profesora juam Mouass El El 21 de julio del año pasado, el colegio colegio Don Drione de Cerrillos inició una investigación por la denuncia de una profesora que afirmó que entre los alumnos de primero medio estaban circulando fotografías donde aparecían “sus partes íntimas”, seguramente obtenidas obtenidas mientras hacIa clases y sin que se diera cuenta. Al día siguiente comenzaron los interrogatorios interrogatorios a los alumnos y un día después ya se sabía la identidad del principal sospechoso.
Según el relato de los testigos, el acusado, de 14 años, le pidió el celular a un compañero porque porque tenía una cámara con mejor resolución, resolución, le tomó las fotos a la profesora haciendo acercamientos con el zoom, luego reenvió las fotos a su propio celular celular para finalmente compartirlas con el resto de sus compañeros. Algunas fotos incluso llegaron a ser comercializadas. En ese momento el joven íue suspendido suspendido hasta que se llegase a una resolución. resolución. Eso ocurrió el 28 de julio.
Ese día, a su tío, que hace las veces de apoderado, apoderado, le llegó la siguiente notificación: “Junto con saludar le informamos por medio de la presente la decisión por parte de la dirección del establecimiento establecimiento de aplicar la medida disciplinaria disciplinaria de expulsión inmediata del establecimiento del estudiante, situación situación contenida en nuestro reglamento interno de convivencia escolar (RICE)”. Según la investigación efectuada por el colegio, agregaba la notificación, se verificaron las siguientes faltas al manual manual de convivencia: “Fotografiar a personas de la comuUn comuUn tribunal determinó que el hecho “atenta gravemente contra la dignidad, la honra y la privacidad de la docente”. nidad escolar sin su consentimiento y para fines que vulneran su intimidad; difundir por medios tecnológicos cualquier cualquier conducta de maltrato escolar que involucra a algún miembro de la comunidad educativa; la comisión de un hecho que pueda ser constitutivo de delito; y compartir dichas imágenes por medios digitales (ciberacoso)”. El apoderado del muchacho pidió la reconsideración de la medida, pero el colegio la rechazó. Entonces decidió recurrir a la justicia formal.
La apelación A fines de agosto presentó un recurso recurso de protección ante la Corte de Apelaciones de Santiago, argumentando argumentando que el colegio no respetó el debido debido proceso; que los alumnos fueron intimidados por los profesores; que hubo arbitrariedad en la decisión; que otros involucrados apenas recibieron una mera amonestación; y que no se tomó en cuenta la condición especial del adolescente, diagnosticado con Déticit Atencional con Hiperactividad (TDAH). La decisión de la Corte se conoció esta semana. Fue unánime y contundente. contundente.
El tribunal dijo que el procedimiento “se ajustó estrictamente a la normativa normativa legal vigente”; que se realizaron entrevistas a estudiantes y apoderados apoderados “respetando la presunción de inocencia y el derecho a ser oldo”; y que el acusado, con la presencia de su apoderado, “reconoció eupresaniente eupresaniente tomar las fotografías utilizando el celular de otro compañero y haberlas compartido”. Todo ello “constituye una falta gravísima”, gravísima”, tipificada expresamente en el manual de convivencia escolar, siendo la expulsión una de las medidas contempladas contempladas como sanción probable.
La Corte desestimó además cualquier cualquier tipo de discriminación, porque “las sanciones fueron proporcionales según el grado de participación de cada involucrado”, siendo el aluuino sancionado “el autor material de las capturas”. Asimismo, agrega el fallo, “la condición condición deTDAH no exime de rexponxa bilidad ante tallas de gran gravedad que vulneran derechos de terceros”. En definitiva, “la conducta del estudiante estudiante no se limitó a una travesura infantil, sino que consistió en la captación captación de imágenes de connotación sexual de su profesora y su posterior difusión, acto que atenta gravemente contra la dignidad, la honra y la privacidad privacidad de la docente”. A la Suprema Juan Cáceres apoderado del joven, afirma que recurrirán a la Corte Suprema. Suprema. “El estaba muy arrepentido, con pena, con vergüenza. El muchacho es Del cuarteo al pantallazo Hubo Hubo un tiempo -no tan virtuoso como lo recordamosen que los alumnos también cruzaban límites. Se llamaba cuarteo: era usar cualquier recurso para ver los calzones de la profesora o la compañera. compañera. Conseguir pruebas gráficas del hecho era mejor aún. Circulaban xobrex, risitas, papeles doblados en el bolsillo del delantal. La torpeza No éramos ángeles; éraéramox analógicos. El deseo no nacio tenía tijeras y pegamento, con l no wifi. Pero era igual de violento, incómodo y torpe. millennials La diferencia no es moni moni la creó la ral, es técnica. Antes la eneración humillación era artesanal g y limitada; hoy es instantá. 41fa. instantá. 41fa. nea e infinita. El pantallazo no se arruga ni se pierde en la mochila; se multiplica. En “El niño que enloqueció de amor”, de Eduardo Barrios, el amor adolescente era desmesura íntima, fiebre escrita en un cuaderno secreto. Ahora la fiebre se sube a historias y busca likes. Hemos cambiado el diario bajo llave por la vitrina permanente. No se trata de idealizar el pasado. También había crueldad. Pero había algo que hoy escasea: escasea: límites físicos. Moy no sabemos cerrar la puerta de la sala ni la del teléfono. Y sin ese pequeño gesto antiguo -guardar, no exhibirexhibirla educación se vuelve espectáculo y el deseo, mercancía. débil, medio payaso, capaz de hacer cosas por ganarse la amistad de su entorno.
Nadie pensó por qué siempre termina metido en errores, nadie pensó pensó que tal vez sus carencias lo predisponen predisponen a actuar de cierta forma”, dice Cáceres. ¿A qué se refiere? “Es un menor vulnerable, con una madre que lo abandonó, con personalidad personalidad limltrof e, que nadie sabe dónde está ahora, y un padre drogadicto. El se crié con sus abuelos. Mi madre hasta hasta ahora tiene la tutoría legal”. Juan asevera que su sobrino no es un delincuente: “La profesora jefe presionó presionó junto al poco profesional sicólogo sicólogo a los muchachos. Los hostigaron mencionando la PU!, los trataron de poco hombres. Muchos niños mintieron mintieron por salvarse. Mi sobrino no culpé a nadie, asumió su participación, pero nunca dijo distribuyó, como quedó consignado en un informe. Nunca lucró con dichas fotos”. a ci apooeraoo oei menor oice que van a apeiar u a tnne uprema..