Columnas de Opinión: Educación desbocada
Columnas de Opinión: Educación desbocada Periodista, Diplomado en Marketing Político y Miembro de la Sociedad de Historia y Geografía de Chile. jorgeeibar13@gmail.com Felipe, ese simpático y apático amigo de Mafalda, va por la calle, ve en el suelo una lata vacía y le entran ganas de pegarle una patada. Pero pasa de largo porque se dice que ya no tiene edad para ciertas costumbres infantiles. Sin embargo, ese propósito le dura solo unos metros, así que vuelve sobre sus pasos y sacude un generoso chute a la lata.
En la última viñeta Felipe se compadece de sí mismo y piensa: «¡ Que desgracia: hasta mis debilidades son más fuertes que yo!». Está claro que los jóvenes son siempre una promesa que se puede cumplir o malograr, y que su educación será siempre la mejor inversión de una familia y de un país. Con frecuencia, la educación es también la gran asignatura pendiente en ambos ámbitos. De hecho se ha convertido -al menos en buena parte del mundo occidentalen un tema tan capital como complejo y problemático.
Con ella nos jugamos el futuro a corto y mediano plazo, porque -como dice un refrán alemán"lo que Juanito no aprende de pequeño, Juan no lo aprenderá nunca". Pero también nos jugamos el presente, y los datos que avalan esta afirmación son abrumadores.
Bastaría con recordar que, en Chile, una de las principales causas de muerte entre los jóvenes no es ninguna enfermedad: son los accidentes de tránsito asociados a la conducta nocturna irresponsable de los fines de semana.
En Estados Unidos, trescientas ciudades entraban en el tercer milenio con toque de queda, entre las once de la noche y las seis de la madrugada del viernes y el sábado, para los jóvenes de quince a veinticinco años.
Por eso, no es una exageración lo que me dijo un prestigioso médico español en medio de una entrevista: "Hoy educamos en defensa propia, por instinto de conservación". Esta situación quisiera refrendarla con un spot que vi hace unos meses en la televisión Argentina, específicamente en el Canal América, de Buenos Aires. En el spot aparecía una profesora en una sala de clases vacía. Varios niños pequeños irrumpían y rodeaban a su profesora riendo y haciendo desorden. Ella les decía entonces: «Niños, vamos a jugar. Tenemos que hacer grupos.
Pónganse acá los alcohólicos, allí los pastilleros y allá los que gustan de la cocaína. .. ». Mientras el atónito espectador no daba crédito a lo que veía y escuchaba, una voz en off concluía: "Nadie nació alcohólico, nadie nació drogadicto y nadie nació coquero: la educación lo es todo». Puede parecer un excelente y certero mensaje. Pero no lo es. Su enorme vaguedad hace que sea poco certero. Está claro que la educación lo es todo, o al menos casi todo. Pero el anuncio televisivo no nos dice en qué consiste educar. Se calla, por tanto, lo más importante.
Tal vez por la incoherencia que supone la emisión -por parte de esa misma televisiónde programas profundamente antieducativos. e Lo cierto es que, desde hace años, hablar de educación provoca en Chile cierto malestar, en parte porque las últimas reformas educativas han convertido la enseñanza en un verdadero cóctel, donde por aunar diferentes criterios políticos, nos queda una reforma educacional parchada y encaminada hacia ninguna parte. Los propios alumnos son conscientes de su condición de víctimas. Si escribes novelas juveniles recibes cartas y correos de lectores jóvenes.
Un chico de quince años le escribió hace unos años a mi hermana profesora y terminaba su carta con esta disculpa: «Perdone usted mis faltas de ortografía, pero es que yo soy hijo de la Reforma», Hablo de un malestar confuso, profuso y difuso, generado por un triple círculo vicioso: los profesores suelen quejarse de sus alumnos y del poco apoyo que ofrecen los padres; los padres suelen quejarse de sus hijos y de sus profesores; y los hijos -para no ser menosno están contentos ni de sus profesores ni de sus padres. Además de esta real aunque inconcreta sensación, hay datos concretos. En las frecuentes evaluaciones académicas que la OCDE lleva a cabo entre los países más desarrollados del mundo, Chile cosecha tres rotundos suspensos en tres áreas fundamentales: Comprensión de Lectura, Matemáticas y Ciencias. Lejos de cualquier catastrofismo, pretendo ser positivo, de la misma forma que consideramos positivo el tratamiento médico que sigue a un diagnóstico preocupante. Con razón se ha dicho que la educación presupone el optimismo como la natación exige al agua, y que los pesimistas pueden ser buenos domadores, pero no buenos maestros. Por último, la impresión de que ya está todo dicho -de que todo lo que no es tradición es plagio-, es más fuerte en asuntos como el arte de eduCar. ..... Jorge Abasolo