Autor: ALEJANDRO SAN FRANCISCO Académico Universidad de Tarapacá
Cartas: La continuidad histórica de Chile
Cartas: La continuidad histórica de Chile Señor Director: La nota publicada en “El Mercurio” (30 de mayo) refleja una realidad que requiere consideraciones profundas y políticas públicas adecuadas, aunque nada de ello baste. Se han cerrado varias maternidades en diferentes centros médicos, producto del descenso radical de los nacimientos en Chile: desde 275.916 en 1993 hasta 146.446 en 2025. Esto no solo es un cambio numérico, sino que representa una de las transformaciones culturales más decisivas en las últimas décadas. Hay diversas razones para esta modificación, que van desde la positiva inserción laboral femenina hasta los costos en la crianza de los hijos o las posibilidades de movilidad social. Sin embargo, parece claro que la mayor transformación es cultural, de cambio en las ideas y costumbres, que ha significado una mutación en el concepto de familia y en los respectivos proyectos de vida. Chile ha tenido su mayor desarrollo económico de la historia en las últimas décadas, por lo que la explicación no puede ser estrictamente económica.
El programa de gobierno de la Unidad Popular destacaba que “Chile podría sustentar ahora mismo una población de 30 millones de personas, el triple de la población actual”, por lo que el problema de fondo era, a su juicio, económico y por el sistema que predominaba entonces.
Hoy la situación ha cambiado: el país pobre de entonces se ha transformado en uno de sectores medios, con más educación que cualquier generación en la historia nacional y con estándares de países desarrollados en algunos planos. Uno de ellos, como se puede apreciar, es el descenso de la natalidad, que marcha a la par con las mayores esperanzas de vida. Cada persona tiene derecho a desarrollar su propio proyecto de vida y a tener hijos o no. Sin embargo, Chile debe preocuparse seriamente por la continuidad de la nación y su proyección en el tiempo. Lo contrario representaría un suicidio de la civilización y un abandono voluntario de lo que hemos sido en el tiempo. Por lo mismo, la reversión de la tendencia de baja natalidad es uno de los desafíos más grandes y trascendentes de Chile, pues ahí se juega, literalmente, nuestro destino. Autor: ALEJANDRO SAN FRANCISCO Académico Universidad de Tarapacá.