Editorial: La Universidad de Aysén debe ser un eje estratégico para el despegue regional
Editorial: La Universidad de Aysén debe ser un eje estratégico para el despegue regional La Universidad de Aysén se encuentra en un punto de inflexión histórico.
Luego de superar un complejo periodo de intervención administrativa, la asunción del rector Víctor Cubillos marca el inicio de una etapa donde la academia debe dejar de ser una institución aislada para convertirse en el motor fundamental del desarrollo y despegue económico de nuestra región. Como bien ha señalado el rector, la existencia de este plantel tiene poco sentido si no logra contribuir de manera concreta al progreso de nuestro territorio. La realidad diagnóstica es preocupante: Aysén es la región que menos crece en Chile y enfrenta un estancamiento demográfico que amenaza su futuro. Con una masa crítica de estudiantes aún insuficiente y una dependencia excesiva del empleo estatal -que representa un amplio porcentaje del trabajo regional-, la necesidad de una palanca de desarrollo social y económico es urgente. En este escenario, la universidad no solo debe formar profesionales, sino liderar la creación de conocimiento aplicado a las particularidades de la Patagonia.
El rector Cubillos ha sido enfático en su llamado a las autoridades políticas: es imperativo trabajar en conjunto para elaborar un plan integral de desarrollo regional, una hoja de ruta clara que diga qué queremos específicamente para Aysén. Este esfuerzo no puede ser fragmentado; requiere de metas claras que trasciendan los periodos de gobierno. El llamado se extiende a diputados y senadores para legislar con el objetivo de priorizar el potenciamiento de la región, reconociendo su valor estratégico para el país. Se necesita una mirada que fomente la llegada de inversión privada, la generación de empleo y la formación de capital humano avanzado para habitar y dinamizar este vasto territorio. La Universidad de Aysén proyecta una identidad basada en el estudio de sistemas en zonas extremas, buscando posicionarse como un referente mundial similar a instituciones en Canadá o Israel. No obstante, este sueño de excelencia requiere que la política y la academia caminen de la mano.
El compromiso de las autoridades regionales y locales es vital para concretar hitos como el nuevo campus, que debe ser el símbolo de una región que decide, finalmente, apostar por su propio conocimiento para forjar su destino..