Editorial: Con el inicio del año escolar 2026 a la vuelta de la esquina, miles de familias chilenas enfrentan el mismo ritual de cada marzo: la odisea de reunir los recursos para cubrir útiles, uniformes y textos escolares. Las recientes declaraciones de las autoridades, parecen desconectar la norma
Editorial: Con el inicio del año escolar 2026 a la vuelta de la esquina, miles de familias chilenas enfrentan el mismo ritual de cada marzo: la odisea de reunir los recursos para cubrir útiles, uniformes y textos escolares. Las recientes declaraciones de las autoridades, parecen desconectar la normativa de una realidad mucho más cruda: el bolsillo de los padres y apoderados sigue siendo el eslabón más débil de la cadena educativa. El ministro de Educación y su equipo han recordado, con razón, que ningún establecimiento puede exigir marcas específicas ni incluir artículos de aseo en las listas de útiles. Nos explican que el uniforme debe ser acordado por la comunidad y que los textos entregados por el Mineduc son de propiedad de los estudiantes. Todo esto está muy bien en el papel. Pero cuando una autoridad dice que los colegios solo pueden "recomendar genericamente", parece ignorar el peso que tiene esa recomendación cuando proviene del establecimiento. La propia disminución del 35% en las denuncias por exigencias indebidas no necesariamente refleja mayor cumplimiento, sino quizás mayor desgaste o temor a represalias contra los estudiantes. Se nos habla de 28 millones de artículos distribuidos por Junaeb, de 150 mil precios en el cotizador del Sernac, de plataformas actualizadas semanalmente. Son herramientas útiles, sin duda. Sin embargo, ¿cuánto termina gastando realmente una familia chilena en promedio? Porque el gasto no termina en la lista de útiles.
Están los paseos de curso, las cuotas del centro de padres, los uniformes que los niños dejan de usar a los pocos meses por el crecimiento, las fotocopias, los aportes voluntarios que no lo son tanto. Es una cadena de desembolsos que se extiende durante todo el año y que golpea con especial dureza a los hogares más vulnerables. Pero cuando una autoridad dice que los colegios solo pueden "recomendar genéricamente", parece ignorar el peso que tiene esa recomendación cuando proviene del establecimiento. Gastos escolares. Pero cuando una autoridad dice que los colegios solo pueden "recomendar genéricamente", parece ignorar el peso que tiene esa recomendación cuando proviene del establecimiento. Gastos escolares