Autor: Camilo Charme A. Director ejecutivo Generadoras de Chile
Columnas de Opinión: Definiciones en la agenda de seguridad
Columnas de Opinión: Definiciones en la agenda de seguridad or primera vez, Exponor dedicará un espacio formal a -la energía. Este no es un gesto protocolar. Es un hito relevante, una señal de que la conversación minera ya no puede darse sin hablar de electricidad.
Cada tonelada de cobre que se extrae, cada litro de agua que se desala, cada contenedor que sale del puerto depende de una misma condición previa: energía eléctrica segura, estable, competitiva y planificada a largo plazo. Chile logró en solo quince años lo que pocos países de su escala pueden exhibir: transformar una matriz dependiente de fuentes tradicionales en una de las plataformas renovables más competitivas del mundo. En esta transformación Antofagasta no fue una mera espectadora, sino protagonista. La región concentra más del 70% de la nueva infraestructura de generación y almacenamiento del país. Pero esa capacidad instalada, por sí sola, no es una estrategia. Producir energía es condición necesaria; articularla como palanca de desarrollo industrial es la tarea pendiente. Y es un camino que Antofagasta, con su vocación minera, puede y está llamada a liderar. Energía y minería son una dupla estratégica, y lo serán cada vez más. La minería requiere certeza eléctrica para escalar operaciones y asegurar la desalación, que dejó de ser complemento y pasó a ser condición de viabilidad. Los puertos, a su vez, necesitan dimensionar su crecimiento sobre proyecciones energéticas reales.
Pero también otras industrias que hoy evalúan instalarse en el norte -centros de datos que buscan la estabilidad térmica del desierto, proyectos binacionales amparados en el tratado minero chileno-argentinotampoco van a materializar inversiones sin un ecosistema eléctrico con reglas claras y horizonte regulatorio estable. El mapa energético mundial se está redibujando y Chile tiene una posición privilegiada para aprovecharlo. La energía es un capital estratégico hoy, una variable acrecentada por los conflictos en Europa y Medio Oriente. Potencias como Alemania, Japón y Corea del Sur buscan hoy nuevos socios energéticos, lejos de las zonas de conflicto. Argentina ya está en esa conversación gracias a Vaca Muerta, y Chile puede ser su socio natural: tenemos los puertos, la cercanía geográfica y la capacidad renovable para complementar una oferta competitiva hacia el Pacífico. Aprovechar esa ventana y convertir esa posibilidad en realidad es posible, pero exige ir más allá de lo sectorial. La electricidad debe incorporarse como variable de planificación en cada mesa donde se discuta el desarrollo productivo.
Lo que Antofagasta necesita -y lo que otras regiones del país también requieren-no es más regulación, sino un marco normativo actualizado a las tecnologías disponibles, que dé certeza a la inversión y horizonte a las industrias. Esa articulación no solo habilita proyectos mineros, portuarios o tecnológicos; también genera empleo cualificado, fortalece economías locales y mejora la calidad de vida de las comunidades que conviven con esas industrias. La transición energética completó su primera etapa.
Ahora viene la que define el resultado: conectar esa capacidad con una estrategia de desarrollo concreta, donde la electricidad deje de ser un insumo invisible y pase a ser el eje que articula crecimiento, competitividad regional y bienestar. Antofagasta puede liderar esa conversación, y lo que se construya aquí será referencia para el resto del país. "La minería requiere certeza eléctrica para escalar operaciones y asegurar la desalación". Autor: Camilo Charme A. Director ejecutivo Generadoras de Chile. C Columna "La minería requiere certeza eléctrica para escalar operaciones y asegurar la desalación".