Autor: Carla Amtmann Fecci Alcaldesa de Valdivia
Columnas de Opinión: Cerrar Las Mulatas
Columnas de Opinión: Cerrar Las Mulatas errar el campamento Las Mulatas fue una decisión difícil, pero necesaria. Durante años se habló del problema, se cursaron notificaciones de desalojo y se reconoció su graC vedad. Sin embargo, nada de eso se había materializado en una solución real. Cuando asumí como alcaldesa nos encontramos con un campamento que se había formado en 2019 y que había crecido hasta superar las 150 viviendas y más de 600 personas viviendo allí. También encontramos desalojos decretados, pero nunca ejecutados, y lo más importante: ningún proceso social que acompañara una solución para las familias. La urgencia era evidente. El asentamiento se encontraba en medio de un humedal gravemente dañado por descargas irregulares y por la instalación de un vertedero ilegal. Además, existía un riesgo permanente por la presencia de un cable de mediana tensión que abastece de electricidad a una zona importante de Valdivia. Y, al mismo tiempo, se trata de un punto estratégico para la conectividad futura de la ciudad. Pero este nunca fue solo un problema urbano o ambiental. También era un problema social. Como ocurre en muchos campamentos, existían focos de inseguridad, pero la gran mayoría de quienes vivían allí eran familias en situación de vulnerabilidad, muchas de ellas mujeres jefas de hogar con hijos, intentando salir adelante. Por eso el desafio era claro: avanzar con orden, pero también con humanidad. Hubo distintas alternativas sobre la mesa. Algunas prometían soluciones rápidas, pero no eran viables o no garantizaban condiciones dignas para las familias. Finalmente, el camino que permitió avanzar fue el acceso a subsidios de arriendo con compromiso de compra, acompañado de un trabajo social permanente. Este proceso solo fue posible gracias a una coordinación institucional inédita entre el municipio, el Serviu, Vialidad, Bienes Nacionales, Medio Ambiente, la Delegación Presidencial y distintos servicios del Estado. Hoy el campamento Las Mulatas se ha cerrado de manera pacífica y ordenada. Ahora viene una etapa igualmente exigente: el desarme del lugar, la limpieza del terreno y la restauración ambiental del humedal. Cerrar Las Mulatas demuestra algo importante: incluso los problemas más difíciles pueden enfrentarse cuando hay decisión, coordinación y sentido de humanidad. Ese es el estándar que Valdivia merece. Autor: Carla Amtmann Fecci Alcaldesa de Valdivia. C Columna