SAN FRANCISCO DE ASÍS: EL PRIMER ECÓLOGO CRISTIANO
SAN FRANCISCO DE ASÍS: EL PRIMER ECÓLOGO CRISTIANO n el año 1224, en el monE te alverna de la Toscana italiana, un hombre consumido por la enfermedad y casi ciego compuso uno de los poemas más luminosos de la literatura occidental. Giovanni di Pietro Bernardone, conocido como Francisco de Asís, dictó el Cántico de las Criaturas, llamando hermanos al sol, la luna, el viento, elagua y hasta a la muerte. No era metáfora: era teología vivida. Ocho siglos después, el Papa Francisco eligió su nombre precisamente por esa intuición radical que el santo de Asís encarnó: toda criatura es portadora de un mensaje divino.
En su encíclica Laudato Si', el pontífice argentino escribe que San Francisco «es el ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría» (Francisco, 2015, n. 10). Pero sería un error reducir a Francisco a un poeta bucólico. Su relación con la naturaleza surgía de una comprensión teológica profunda. Como señala Leclerc (2006), la fraternidad cósmica franciscana no era romanticismo medieval, sino consecuencia lógica de la doctrina de la Creación: si todo proviene del mismo Padre, todo es hermano. Esta idea, que hoy llamaríamos biosistémica, anticipó en siglos la comprensión ecológica de la interdependencia de los seres vivos. El Pobrecillo de Asís predicaba a los pájaros en Bevagna y negociaba con el lobo de Gubbio no porque fuera un excéntrico, sino porque veía en cada criatura la huella digital del Creador. Sorrell (1988) documenta cómo esta visión influyó en toda una tradición de pensamiento franciscano que, a diferencia de la corriente dominante medieval, no concebía la naturaleza como mero recurso al servicio del hombre. En Chile, la herencia franciscana llegó temprano. Los frailes menores acompañaron la evangelización del sur desde el siglo XVII, y su presencia en Valdivia dejó huellas que perduran. Cuando hoy caminamos por la Costanera y observamos los cisnes de cuello negro en el humedal del río Cruces, estamos ante el mismo misterio que Francisco contempló en Umbría: la belleza gratuita de lo creado. La ecología moderna confirma científicamente lo que Francisco intuía espiritualmente. El concepto de ecosistema, formulado por Tansley en 1935, describe exactamente esa red de relaciones que el santo expresaba con su lenguaje fraterno. Cada organismo depende de otros; ninguno existe en aislamiento. Lynn White Jr. (1967), en su célebre artículo en la revista Science, acusó al cristianismo de ser la raíz de la crisis ecológica. Pero el mismo White reconoció a San Francisco como la gran excepción, proponiendo que fuera declarado patrono de los ecólogos. Pablo VI así lo hizo en 1979, designándolo patrono de la ecología. Lalección de Francisco para nuestro tiempo es clara: no se puede cuidar lo que no se ama, y no se puede amar lo que no se conoce. La ecología provee el conocimiento; la fe franciscana, la motivación más profunda para el cuidado de nuestra casa común. Esta verdad fundamental orienta toda reflexión posterior. La comprensión integral es esencial en nuestro tiempo. El camino hacia adelante requiere coherencia y persistencia. La fe nos enseña a esperar contra toda esperanza. La vocación del laico es testimonio de esta verdad. Este desafio es también una oportunidad de gracia. La Doctora Alicia Ortega Ingeniera Forestal historia demuestra la profundidad de esta conexión. Nuestro deber es transmitir esta herencia a las generaciones futuras. El cuidado es expresión del amor verdadero. La integridad del planeta es responsabilidad de todos. ¡ Este es el llamado! Referencias Francisco. (2015). Carta encídica Laudato SP: Sobreel cuidadodela casa común. Libreria Editrice Vaticana. Leclerc, É. (2006). El cántico de las criaturas: Símbolos de unión. Sal Terrae. Sorrell, R. D. (1988). St. Francis of Assisi and Nature. Oxford University Press. White, L. ,Jr. (1967), Thehistorical roots of our ecologiccrisis. Science, 155(3767), 1203-1207. MIRAR LA HISTORIA. Dos ingenieros forestales y, doctores ingenieros en Montes, invitan a revisar la vida del Santo que revolucionó al cristianismo con su mensaje de amor por la naturaleza. ·REFLEXIÓN HTTPS://WWW. FRANCISCANOS. ORG/ESPIRITUALIDAD/ Doctor Roberto Ipinza Ingeniero Forestal